domingo 5 de julio de 2020

Dormitorios: cómo diseñarlos para descansar mejor
Arquitectura

Dormitorios: cómo diseñarlos para descansar mejor

Hoy en día, los dormitorios son muchísimo más que espacios para el descanso.

Dormitorios: cómo diseñarlos para descansar mejor

Estos espacios se transforman a veces en zonas de estudio a tiempo parcial, oficinas, espacios de lectura... Esta faceta hace necesaria una distribución óptima, que nos permita sacar el máximo partido a cada zona, pero sin olvidar que su función primordial sigue siendo ofrecer el mejor de los descansos.

Descansar en una habitación donde nos sentimos cómodos es uno de los placeres más grandes que podemos experimentar. No hay nada como descansar en una cama de buena calidad, entregarse al sueño y al día siguiente despertar renovado, enérgico, de buen humor y dispuesto a cumplir con las distintas actividades.

Aunque existen distintos modelos de dormitorios y miles de formas para diseñarlos, desde hace algunos años se ha observado cierta tendencia por lo práctico, lo minimalista y lo amplio, pero sobre todo: lo más cómodo. Te damos algunos tips para diseñar tu dormitorio y descansar correctamente.

Cómo podemos diseñar una buena distribución

- El círculo ideal. Un dormitorio será cómodo si puedes trazar un círculo de unos 260 cm de diámetro. Es el que te permitiría incluir una cama de 135 o 150 cm y el espacio libre alrededor para moverte bien.

- Despertarse con vistas. Coloca la cama en paralelo o frente a la ventana. Ver el exterior hará que percibas el espacio más grande. ¡Así de simple!.

Medidas útiles

-Lo ideal sería dejar un espacio de 60 cm a cada lado de la cama para poder acceder a ella sin tener que hacer malabarismos.

-La distancia mínima recomendada es de 1 m para abrir las puertas sin obstáculos. Si no tienes el espacio suficiente, apuesta por las puertas corredizas dejando un paso de unos 80 cm.

- Puedes aprovechar el espacio bajo la ventana para crear una zona de estudio. Basta con un tablero de 1 m de largo y 30 cm de fondo.

Color

Los colores nos afectan mucho más de lo que pensamos. Nos transmiten emociones, afectan nuestra concentración y creatividad e incluso alteran nuestro ritmo cardíaco y patrón del sueño. Si queremos que nuestro dormitorio se convierta en un oasis de calma y reposo, hay un aspecto imprescindible al que debemos prestar atención: el color de sus paredes. Una tonalidad equivocada puede producir el efecto contrario al que buscamos.

Los colores pueden ser en muchas ocasiones reflejos de nuestra personalidad. Por eso, tenemos que tener mucha consideración en elegir bien las tonalidades de nuestro dormitorio.

-Busca colores suaves y cálidos. Ayudan a relajar nuestro sistema tonalidades arenas, marfiles o amarillos claros. También puedes elegir el azul como una buena opción. Los colores que debemos evitar son aquellos que exciten nuestro cerebro y le hagan permanecer alerta. Los tonos rojos son los que más transmiten esta sensación, estos son los que más deberíamos evitar si queremos descansar.

-Hacé que los muebles vayan acorde con la cama que has elegido.

-Evitá la mezcla de colores y de demasiadas texturas, buscá armonía en armarios, muebles, cortinas y almohadones. Todo se convierte en un todo que debe tener concordancia.

-Te recomendamos usar blanco, maderas claras y detalles de cristal, te ayudarán a aligerar el espacio, siendo una buena combinación si tu dormitorio es de pocos metros.

Iluminación

La iluminación es clave para conseguir una calidez especial. Busca diferentes tipos de luz para darle un toque especial y bonito a la habitación.

- Luz ambiente: tiene que ser directa pero muy suave para que no sea molesta. Colócalas en las mesitas de noche o en la pared a una altura cómoda.

- Luz de techo: se encarga de iluminar por completo el dormitorio. Puedes rebajar su intensidad enfocando las lámparas al techo o a zonas de la pared y muebles.

- Luz concreta: es la luz que se encarga de iluminar algo que queramos destacar, ya sea los libros, un cuadro o un póster.

Objetos de diseño

Sé leal a tu personalidad. Una vez sabido tu estilo o lo que quieres transmitir con tu habitación puedes comprar objetos que aporten diseño y armonía. Si buscas ser minimalista no recargues la habitación; si por el contrario buscas algo más llamativo, realiza una compra inteligente que aporte color y estilo.

También puede colocar velas aromáticas, barritas de incienso, aceites esenciales o vapor de olores relajantes. Todo esto hace que nuestra mente se despeje, se tranquilice y esté propensa para descansar adecuadamente durante toda la noche.

Alfombras

Es cierto que los tejidos dan a las habitaciones un toque acogedor y crean un ambiente más cálido. Las alfombras pueden ser de diferente materiales y tamaños, de terciopelo, lana o sintéticas. Eso sí, intenta que los colores combinen con la ropa de cama; así todo tendrá un mismo lenguaje.

Cortinas y persianas

Si lo que buscás es dormir más horas y la luz del sol te molesta, no tienes que pensarlo más, coloca blackout o persianas.

Aconsejamos colocar doble cortina, por ejemplo una blackout y otra de un género más liviano para poder tener las dos opciones.

Evita los electrodomésticos en el dormitorio

Aunque no nos demos cuenta, los electrodomésticos pueden provocar que no descansemos correctamente. De forma habitual, los aparatos electrónicos desprenden calor, ondas y emiten sonidos que pueden molestarnos sin nosotros percibirlo.

Por otro lado, muchos estudios afirman que tener un televisor en la habitación hace que nos desconcentremos y no logremos descansar, al igual que estar mucho tiempo con nuestro celular o laptop.

El celular, la tablet, la tele… las pantallas en general son mala compañía en el dormitorio. La luz azul que emiten afecta a nuestro ciclo de sueño. Lo mejor, desterrarlas de la habitación. Cuando vayas a dormir, lo conveniente es recibir el menor número de estímulos posible. Usá un despertador de los de toda la vida y dejá tus aparatos electrónicos en el living. Verás cómo mejora tu sueño y dormís como un angelito. Sabemos que es difícil de implementar, pero podés probar poco a poco empezando los fines de semana.