martes 29 de septiembre de 2020

Coronavirus vs. Gripe A: cuánto se perderá por esta pandemia
Sup. Economía

Coronavirus vs. Gripe A: cuánto se perderá por esta pandemia

Economistas aseguran que el daño de este virus duplicará a lo sucedido en 2019. Cuánto caerá la economía de Mendoza.

Coronavirus vs. Gripe A: cuánto se perderá por esta pandemia

La propagación de coronavirus en Argentina presenta un desafío sin precedentes para el sistema de salud, pero también para la economía nacional. Si bien hay una experiencia previa relativamente reciente (la pandemia de la gripe A de 2009), las condiciones están dadas para que el impacto económico sea mucho mayor esta vez.

Hay muchos factores que apuntan a esto. Lo primero a tener en cuenta es que, según los especialistas, la gripe A (H1N1) era dos veces menos transmisible que el coronavirus y tenía una mortalidad mucho menor. Por eso, aunque la pandemia afectó a 700 millones de personas en el mundo, las medidas adoptadas por el gobierno argentino en materia sanitaria fueron mucho más leves en 2009.

La decisión más relevante en aquella oportunidad fue la de extender por un mes las vacaciones escolares de invierno, pero no hubo cierre ni restricción horaria de lugares de concurrencia masiva. Hubo pérdidas millonarias en el comercio y otras actividades económicas de la provincia (por las recomendaciones de aislamiento), pero en ningún momento se estableció una prohibición de circulación absoluta, como ocurre hoy con el coronavirus.

Otra diferencia significativa con la pandemia de 2009, es el contexto económico en el que se encuentra la provincia. Según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), en 2009 Mendoza tenía un índice de pobreza del 11,3%. El dato más reciente del mismo organismo (octubre de 2019), advierte que 42,1% de la población urbana de la provincia es pobre.

Los Andes

También hay una mayor tasa de desocupación (6,8% contra 7,3%) y una inflación mucho más alta. En todo 2009 la inflación avanzó 14,8% y este año las perspectivas más optimistas no bajan del 40%, lo que dificulta que se recuperen los ocho puntos de poder adquisitivo perdidos el año pasado.

Por si fuera poco, la provincia está exportando menos en términos de valor. En 2009 Mendoza registró envíos al exterior por U$S 1.510,6 millones y 2019 cerró con U$S 1.453 millones.

Fuera de esto, es importante aclarar que en 2009, con una economía más "sana", una enfermedad menos contagiosa y medidas poco restrictivas, el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza se contrajo 2,8%. Por eso, existe un temor muy grande por parte de los expertos de que el coronavirus provoque una caída mucho más abrupta en la economía provincial que la que ocurrió hace once años.

Escenarios diferentes

El economista Gustavo Reyes, del Ieral (Fundación Mediterránea), observó que "la crisis de 2020 es bastante más grande que la de 2009", debido a que "encuentra a la economía bastante más débil que en aquella época".

Por otro lado, indicó que hace once años se produjo un shock que afectó la demanda de la economía, pero no a la oferta. "Esta pandemia es un doble shock que afecta tanto a la demanda como a la oferta", comentó.

Fue similar el análisis del economista Carlos Rodríguez. "La crisis económica actual, provocada por el coronavirus, es muy diferente a la de 2009, que fue fundamentalmente una crisis de demanda generada con la implosión de la economía de los Estados Unidos, que luego se propagó al resto del mundo. Ésta es una crisis de oferta y demanda, porque están comprometidos los dos fundamentos del aparato económico. Esto hace, a mi criterio, que la crisis sea mayor", advirtió.

Impacto incierto

Como explican los expertos, la crisis económica provocada por el coronavirus podría ser mucho mayor a la que se registró en el año de la gripe A, pero no hay mucha claridad respecto de cuánto puede caer la economía realmente.

"Algunas consultoras hablan de una reducción de entre 5% y 6% en el Producto Bruto Interno (PBI de Argentina). Generalmente nuestra provincia se comporta acorde a lo que pasa en el país, pero es difícil saberlo. Hoy yo no arriesgaría ningún número", comentó el economista Raúl Mercau.

También compartió su opinión Pablo Salvador. "La economía va a caer. Recordemos que en 2019 casi no creció -fue apenas de 0,4% positivo- con lo cual se espera una caída del PBG en 2020", indicó el economista.

"Es muy difícil prever la magnitud del impacto o compararlo con lo que pasó en 2009, porque que aún no está controlada la pandemia y no sabemos cuál será la reacción de Estados Unidos, Alemania y otros países de Europa", agregó.

Carlos Rodríguez coincidió en que es muy complejo hacer un pronóstico certero de lo que ocurrirá con la economía de Mendoza en 2020. Lo que sí dejó en claro, es que la caída será inevitablemente más profunda que la de 2009.

“Es bastante difícil poder hacer un pronóstico porque la situación es compleja. Está en evolución y no sabemos qué medidas se van a ir tomando. En consonancia con lo que se está esperando, tanto a nivel nacional como provincial, no es difícil que la caída sea del 10%”, apuntó.

La realidad provincial

Sea mayor o menor de lo esperada, la retracción económica será consecuencia directa de las medidas que se tomen a nivel nacional. Sin embargo, hay ciertas características propias de la provincia que vale la pena analizar.

Gustavo Reyes, del Ieral, explicó que en el PBG de Mendoza hay poca participación de los sectores que prestan servicios, que son justamente los más afectados por el aislamiento social, preventivo y obligatorio. "Por otra parte, Mendoza no exporta muchos commodities (cayeron sus precios internacionales). Por estos factores, nuestra provincia podría sufrir menos que el promedio de las provincias", señaló.

"Sin embargo, los niveles de informalidad que Mendoza tiene en su mercado laboral, hacen que mucha gente quede muy expuesta desde el punto de vista económico a las consecuencias de la cuarentena. Por este lado, la provincia se vería más afectada que el promedio nacional", alertó Reyes.

En su análisis, Raúl Mercau advirtió que Mendoza, además de verse afectada por el lado de la oferta, es decir por el lado de la producción, tiene menos recursos y uno de ellos es el capital humano.

"En segundo lugar, habrá un gran impacto por el lado de la demanda, sobre todo porque Mendoza es una economía extremadamente abierta al exterior. La provincia vende sus productos al resto del país y al extranjero, a destinos como Estados Unidos, Brasil y China, mercados que van disminuyendo su demanda", remarcó el especialista.

Pablo Salvador, por su parte, recordó que Mendoza depende de las políticas macroeconómicas nacionales. "La primer barrera la tiene que poner el Gobierno nacional con la política fiscal, monetaria y cambiaria. Mendoza no tiene tantas herramientas a mano como para hacer frente a esta crisis", señaló.

"La desventaja que tiene Mendoza frente a otras provincias, es que posee el segundo aeropuerto con mayor ingreso de turistas del país, (luego de Ezeiza y Aeroparque juntos). El turismo se va a ver muy afectado pero la ventaja es que se ha trabajado muy bien en las industrias creativas. A ese sector no le costará seguir manteniendo las relaciones con el exterior, más ahora cando se empiezan a ver algunas luces de movimiento en China", remarcó el economista.

¿Qué medidas tomar?

Como lo demostró la gripe A en 2009, un escenario de pandemia conduce inevitablemente a una caída en la actividad económica, pero el gobierno tiene la capacidad de atenuar la baja con diferentes medidas.

Los economistas consultados coincidieron en que Mendoza tiene "manos atadas" en ese sentido y depende casi exclusivamente del manejo económico de la Nación. La incógnita, entonces, es qué rumbo se debe tomar.

"Lo que se recomienda y dice la mayoría de los economistas -incluso los más ortodoxos- es que debe adoptar una política totalmente keynesiana; es decir de fomento de la demanda interna. Esto implica abandonar la regla de equilibrio fiscal y la del congelamiento monetario (lo que se requiere en este momento es emisión de dinero). No hay otro instrumento. Uno podría haber sido el endeudamiento, como los préstamos que llegaron del Banco Mundial, pero hoy ésa no es una opción", opinó Raúl Mercau.

Coincidió con esa lectura Sebastián Laza, economista asesor del Ministerio de Economía de la Nación. "En este escenario, el Gobierno nacional debe inyectar dinero en la economía para incentivar la demanda. Sólo así se podrá atenuar la retracción y salvar miles de puestos de trabajo", indicó.

"Eso sí, cuando el asilamiento termine y la economía tienda a volver a la normalidad, el Estado nacional deberá tener la habilidad suficiente como para absorber los pesos inyectados. De lo contrario todo podría derivar en una hiperinflación", analizó el asesor del Gobierno provincial.

Para Pablo Salvador, el Gobierno nacional está bien orientado apuntando al salvataje de las pymes. "El Banco Central lanzó una línea de financiamiento con una tasa nominal anual del 24%. Eso ayuda, porque es una tasa bastante baja respecto de la inflación que tenemos", consideró.

“Mendoza también está apoyando a algunos sectores con los créditos a la cosecha y los seguros; también he escuchado que se va a hacer un esfuerzo para contener a los monotributistas de las categorías que le siguen a las A y B (que atiende la Nación), y se apunta a socorrer a las pymes”, continuó.

Salvador tuvo una opinión diferente a la de sus colegas respecto de la emisión de pesos. "Es riesgoso que el Banco Central salga a emitir un paquete monetario importante, como en las grandes economías del mundo, porque tenemos una inflación muy alta y nadie quiere pesos. Esto puede volcarse a los precios y acelerar la inflación", señaló.

"De aquí en adelante, lo más importante que debe hacer el Gobierno de la nación es bajar los impuestos o suspenderlos por el tiempo que dure la pandemia", concluyó el experto.

Carlos Rodríguez está de acuerdo con Salvador, respecto de que "el Gobierno nacional tiene pocas herramientas para manejar la macroeconomía, porque la situación ya era muy compleja antes del inicio de la pandemia". De hecho, advirtió que al Estado le resulta difícil lograr financiamiento flexible para el sector privado.