viernes 18 de septiembre de 2020

Camino de progreso y desarrollo - Por Arnold Rubén Simoni
Opinión

Camino de progreso y desarrollo - Por Arnold Rubén Simoni

Camino de progreso y desarrollo - Por Arnold Rubén Simoni

Contrario al título del famoso texto de Friedrich A. Hayek: “Camino de servidumbre” es el de este escrito, pero con la misma intención: demostrar qué requieren el progreso, el crecimiento y el desarrollo económico.

Progreso es un concepto que indica la existencia de mejora en la condición humana.

Crecimiento económico es aumento del producto bruto interno, es decir, mayor actividad económica; y desarrollo es aumentar, incrementar, ampliar alguna característica física o intelectual; es el descubrimiento de bienes, sistemas, formas, procesos que mejoran la calidad de vida: del arco y la flecha al rayo láser; de la comunicación por señas al abecedario; de la oscuridad al siglo de las luces; de la canoa al trasatlántico; de la polea a la robótica; de la magnetita a la electrónica.

Para Hayek, socialismo y totalitarismo (hoy incluiría populismo), son esencialmente lo mismo: retoños del colectivismo; modelo de organización incompatible con la libertad humana.

La planificación económica, según el citado economista, conduce necesariamente hacia el totalitarismo y pérdida de las libertades individuales.

Si existen leyes naturales económicas como han demostrado todos los estudiosos del tema, es indudable que los fenómenos económicos y sus secuencias obedecen a dichas leyes naturales que se imponen a las acciones humanas y cuando los procesos naturales no coinciden con los humanos, fracasan los humanos. Como lo demuestra, entre otras, la historia económica argentina.

La crítica más contundente en materia económica, realizada a todo modelo estatal o centralizado reside en que la ausencia de precios de mercado no permite el cálculo económico, es decir, el conocimiento del costo y beneficio social de cada bien, por cuya razón no es posible una correcta planificación.

Tal es así, porque costo es el resultado de la sumatoria de los precios de los insumos que requiere cada producto. Por lo tanto, si no se conocen los precios por ausencia de mercado no se conocen tampoco los costos y en consecuencia no se puede realizar cálculo económico alguno.

La Economía Política está compuesta por dos términos, vocablos o palabras, como gusten. La primera, economía, implica comportamiento de la satisfacción de las necesidades humanas y la segunda, política, se refiere a la polis, a la población, a la sociedad, a la comunidad.

La importancia y trascendencia de la economía política es que afecta absolutamente a todos los integrantes de una comunidad: nacionales y extranjeros, ricos y pobres, exclusivamente consumidores o también productores, empresarios y capitalistas. Es la actividad humana más absoluta, más general.

La salud también afecta a todos, pero algunos están sanos; la defensa, también afecta a todos, pero algunos no van a la guerra; la política también afecta a todos, pero muchos no somos políticos. En consecuencia, economía es la actividad social más general, por cuya razón debe prevalecer sobre todas las demás.

Para que el contrato social no se obstruya, para que ninguno se considere perjudicado o en el mejor de los casos no beneficiado, para permitir la libertad de elección que satisfagan las infinitas necesidades humanas, para mantener la paz social, las medidas económicas deben ser neutras, no deben favorecer ni perjudicar a los unos ni los otros; deben ser favorables para todos y para cada uno conforme sus necesidades y esfuerzo.

En caso contrario, cuando algo o alguien resultan particularmente favorecidos, todos los demás son perjudicados, por lo menos en el solo hecho de no poder obtener el mismo beneficio.

Un grave error es creer que se puede favorecer sin perjudicar a todos los demás.

Solamente si se observa la medida desde el punto de vista del beneficio se puede creer que la medida es positiva, favorable; pero analizada como corresponde, para la comunidad, que es el todo, es perjudicial, sencillamente porque el todo, siempre, es más que una parte.

Los incentivos son contrarios a una sana y eficiente economía, porque favorecen lo que cuesta (costo) más de lo que vale (precio) a costa de lo que vale (beneficio) más de lo que cuesta (sacrificio).

Lo expuesto no significa que se debe dejar hacer, todo lo contrario; se debe controlar que se cumplan las reglas de convivencia; que nadie se aproveche de los otros utilizando por ejemplo el poder económico de monopolio, oligopolio, monopsonio, trust, cartel, etcétera.

¿Cómo es posible que las medidas económicas sean favorables para todos?

Muy sencillo: sucede, cuando la política favorece la actividad económica; cuando logra y mantiene el equilibrio económico y aumenta la riqueza social (PBI); cuando disminuye la pobreza.

Contrario a ello es desfavorecer o perjudicar la actividad económica, como son los gravámenes, gastar o invertir cuando no se tiene ni puede; intervenir los precios que son el efecto de la decisión social; emitir dinero que provoca inflación; endeudarse.

Muchos problemas económicos se tratan de solucionar mediante el crédito, que implica un alivio cuando se consigue, pero no sirve y es contraproducente cuando los errores no se corrigen. El crédito crea moneda y la moneda crea inflación; la inflación origina desequilibrio y el desequilibrio causa crisis y recesión.

Los gravámenes (impuestos y tasas) reducen la conveniencia de inversión e intercambio; gastar es consumir hoy; invertir es gastar pero con mayor duración; sirve también para mañana, para el futuro; pero no deja de ser erogación que afecta por lo tanto el equilibrio fiscal y el desequilibrio económico es ausencia de posibilidades de estabilidad que es imprescindible para una eficaz y eficiente actividad económica.

Singapur, Israel, Luxemburgo, Malta, Australia, Taiwán y Estonia son siete países que más empleo crearon durante la crisis del 2008 y su posterior recesión económica. Lo común de dichos países es que asignan preponderancia al libre comercio, a la economía de mercado, al capital de riesgo, es decir, al intercambio de bienes y servicios por bienes y servicios, a la economía política, al bienestar social.

La economía chilena es reconocida como una de las más sólidas del continente; en los últimos años ha tenido un importante y sostenido crecimiento económico mediante su política de libre mercado; sus principales rubros económicos consisten en la explotación y exportación de materias primas: cobre, fruta, pesca, papel y pulpa de celulosa.

El resurgimiento de Portugal, hoy sostenido por el turismo y las exportaciones, comenzó con el ajuste de las cuentas públicas.

Con tantos ejemplos de éxitos y fracasos económicos ¿por qué insistir en dirigir la economía en vez de aprovechar las ventajas naturales?

¿Por qué es tan difícil comprender, aceptar y ejecutar lo más conveniente para la comunidad, que está lejos de los movimientos del dólar y de la inflación que son consecuencias de errores de política económica?