miércoles 12 de agosto de 2020

Cada año en Argentina, más de 150.000 adultos necesitan atención médica por neumonía
Salud

Cada año en Argentina, más de 150.000 adultos necesitan atención médica por neumonía

Es una enfermedad común entre personas cuyos sistemas inmunes son débiles. Son los mismos que tienen mayor riesgo de contagio de Covid-19.

  • domingo, 7 de junio de 2020
Cada año en Argentina, más de 150.000 adultos necesitan atención médica por neumonía

El COVID – 19 puede causar inflamación severa en los pulmones, dañar células, los tejidos que recubren los pulmones, incluso los casos más graves presentan neumonía. Los pacientes infectados por coronavirus pueden llegar a experimentar cambios en los pulmones como inflamación, acumulación de líquido, dificultades para obtener suficiente oxígeno y líquido que se escapa de los vasos sanguíneos. Profesionales de DIM Centros de Salud explican las claves para prevenir la neumonía, que puede llegar a ser grave para algunos pacientes con COVID-19, especialmente los adultos mayores.

Aunque la vacuna contra la neumonía no puede prevenir todos los casos, puede reducir las posibilidades de contraer la enfermedad. Los adultos mayores y algunas personas con problemas de salud tienen más probabilidades de contraerla. Es una enfermedad común entre personas cuyos sistemas inmunes son débiles. De hecho, son los mismos que tienen un riesgo mucho mayor de contagiarse de COVID-19.

"La neumonía es una infección que inflama los sacos aéreos de uno o ambos pulmones. Los sacos aéreos se pueden llenar de líquido o pus. Diversos microorganismos, como bacterias, virus y hongos, pueden provocarla. Las vacunas son incluso más importantes para los ancianos y las personas con diabetes, asma, enfisema, VIH, cáncer, personas con trasplantes de órganos u otras afecciones crónicas", explica el Dr. Matías Baldini, Neumonólogo de DIM Centros de Salud.

Los síntomas de la neumonía pueden variar de leves a graves. Sin embargo, los síntomas típicos incluyen: tos, pérdida de apetito, náusea, vómitos, dificultad para respirar y fiebre. Se agrava cuando una persona tiene dificultad para respirar. “Con algunas neumonías puede expectorar mucosidad verdosa o amarilla, o incluso mucosidad con sangre, dolor en el pecho punzante que empeora cuando respira profundamente o tose, dolor de cabeza, sudoración excesiva, pérdida del apetito y confusión, especialmente en las personas mayores”, detalla el profesional DIM Centros de Salud.

Según la OMS, la vacuna contra la neumonía no protege contra el COVID-19. Pero, previene a los pacientes de ciertos tipos de neumonía, incluso ayuda a prevenir otras enfermedades graves que una persona pueda contraer mientras es atendido en el hospital o en la cuarentena en casa.

¿Quiénes deben vacunarse contra el neumococo?

El Dr. Baldini explica que esta enfermedad es contagiosa, lo que significa que se propaga de persona a persona. Incluso, puede conducir a diferentes tipos de problemas de salud como infecciones graves en los pulmones, el revestimiento del cerebro, la médula espinal y la sangre. Cualquier persona puede padecer de neumonía. Pero, especialmente:

-Personas mayores de 65 años

-Personas entre 5 y 64 años que presenten factores de riesgo

-Inmunocomprometidos: inmunodeficiencias congénitas o adquiridas; infección por VIH; insuficiencia renal crónica; síndrome nefrótico; leucemia, linfoma y enfermedad de Hodgkin; enfermedades neoplásicas; inmunodepresión farmacológica; trasplante de órgano sólido y mieloma múltiple.

-No inmunocomprometidos: cardiopatía crónica; enfermedad pulmonar crónica; diabetes mellitus; alcoholismo; enfermedad hepática crónica y tabaquismo.

Aunque cualquiera puede contraer neumonía, es más común en ciertos grupos como consumidores de cigarrillos en exceso, pacientes que hayan sufrido una infección viral respiratoria reciente (resfriado, laringitis, influenza, etc.), que padezcan una enfermedad crónica como la EPOC, la bronquiectasia o la fibrosis quística; que tengan trastornos neurológicos crónicos (parálisis cerebral, demencias, Parkinson), que sufran de enfermedades del corazón, diabetes, cirrosis hepática o que tengan un sistema inmunológico debilitado debido a una enfermedad, ciertos medicamentos y trastornos autoinmunes.

Fuente: Consenso Salud