Acciones en contra de la educación sexual integral

Acciones en contra  de la educación  sexual integral
Acciones en contra de la educación sexual integral

Como profesora de Física y Química que soy, habiendo trabajado con adolescentes durante varios años, me resulta preocupante que las convocatorias realizadas por diversos movimientos pro vida y miembros de congregaciones religiosas se estén acrecentando.

Asistí a una de estas charlas en el auditorio de la parroquia de San Agustín. Mi intención era entender sus posturas. Situación que me confundió aún más, ya que el argumento tratado refería a que el programa nacional no responde a bases científicas, aludiendo posteriormente que sus hijos deben recibir educación sexual conforme a sus creencias. Paradójico, ¿no?

El propósito de estas charlas es evitar la modificación del artículo 5 de la ley actual, que establece garantizar la realización obligatoria del programa nacional de educación sexual integral, adaptando propuestas a su realidad sociocultural.

Esta convocatoria tenía como finalidad convencer a quienes asistieron de que la educación sexual integral es un derecho de "los padres" y no de la escuela. Añadiendo que aquel padre o madre que no tenga intenciones de que su hijo reciba esta enseñanza se pueda oponer a que se le dé.

Es por esto que me surge la necesidad de esclarecer algunos asuntos.

Para empezar, la ESI trabaja con fundamento científico, sus contenidos están aprobados por el Consejo Federal de Educación y se habla de sexualidad desde una visión integral, con información científica adaptada a cada nivel educativo.

Lo que pretende la ley es que todos los niño/as y adolescentes reciban información necesaria respecto a sus derechos, conocer el funcionamiento de su cuerpo, deconstruir mitos sexuales, trabajar con los valores, fomentar el respeto hacia uno mismo y la elección de cada uno, entre otras cosas.

Es integral porque responde a factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales y permite visibilizar sentimientos y emociones acompañando al estudiante a expresarlos sin temores.

Es claro que existen tantas sexualidades como número de personas hay. No todas las familias se encuentran preparadas para hablarles a sus hijos de métodos anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual y mucho menos enfrentar la posibilidad de pensar en abortos clandestinos. Entonces, ¿por qué permitir que las herramientas que brinda la ESI empoderen a unos pocos?

Luchar para que las escuelas pierdan el derecho a transmitir esta enseñanza a todos sus estudiantes facilita el abuso sexual infantil y la violencia de género. ¿Qué padres pedófilos o abusivos permitirían que sus hijos reciban información acerca de las leyes que los protegen en esos casos?

Otro motivo que no deja de ser importante recordar es que les guste o no, la orientación heterosexual no es la única que existe. El Programa de Educación Sexual Integral tiene también como objetivo hablar de diversidad sexual. Decir que son muy pocos los casos, como lo escuché en la charla a la que asistí en esa parroquia, es escapar por mucho a la realidad en la que vivimos. Y más aún, asegurar que se trata de personas con "enfermedades raras" es desconocer absolutamente la actualidad científica, a pesar de que en la difusión de la charla aseguran tener bases científicas. Es claro que no se han actualizado.

La Iglesia se jacta hablando de amor por el prójimo, pero ¿dónde está el amor por las personas que piensan y sienten distinto? No pretendo que los entiendan, pretendo que se los respete.

Todo esto no hace más ni menos que fomentar la discriminación, el acoso, y ni hablemos de los sentimientos de las víctimas. ¿Acaso es esto lo que queremos para nuestros hijos?

Las convocatorias continúan haciéndose, invitan a diversos padres, a través de las redes sociales, con la etiqueta de que la ley impone obligatoriedad a recibir dicha enseñanza para sus hijos. Y sí, es una ley que protege derechos ¿Qué más?

Quiero aclarar, que la ESI en ningún momento prohíbe a los padres enseñarles a sus hijos temáticas que aborda la sexualidad. Por el contrario, la actividad conjunta entre familias, estudiantes y cuerpo docente es lo ideal. Así que propongo repensar, ¿Quiénes son los que verdaderamente quieren imponerse?

No permitamos oscurantismos. Rompamos tabúes. Nuestra sociedad avanza y son necesarios los cambios. "Religión y Estado, asuntos separados". La Educación Sexual Integral es un derecho, no un privilegio. 
Respetemos la ley.
 
Andrea Díaz
DNI 34.607.362

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