Opinión Miércoles, 18 de junio de 2014 | Edición impresa

Trabajadores vitivinícolas en zona de riesgo

De acuerdo con lo señalado por los sectores, son entre 5 mil y 8 mil los trabajadores vitivinícolas que se encuentran con problemas para continuar en la actividad. Repercusiones del discurso de los viñateros y bodegueros del Este.

Por Por Luis Fermosel - lfermosel@losandes.com.ar

Para los sectores consultados, se están produciendo avances en las reuniones que se mantienen con la denominada Cadena Interministerial, a nivel nacional. De la última reunión participaron representantes del sector vitivinícola (Bodegas de Argentina, Unión Vitivinícola Argentina, Asociación de Viñateros y un representante riojano), mientras por el sector público estuvieron representados los ministerios de Trabajo, de Economía, de Agricultura y de la Jefatura de Gabinete, además de la Cancillería. Un aspecto destacable fue que se trató de la primera reunión con un sector de la industria en el país.

De acuerdo con lo señalado por uno de los asistentes, el planteo comenzó por el tema laboral, ya que el mantenimiento del empleo es complejo, destacando que son entre 5 y 8 mil los trabajadores que se encuentran en la denominada “zona de riesgo”, especialmente en el sector de los pequeños productores, que no podrían hacer frente a los desafíos de un nuevo ciclo agrícola.

Se supo que una de las posibilidades pasaría por el establecimiento de un subsidio directo de mil pesos por empleado, el que se manejaría a través de las Cámaras. “Esto es para las Cámaras que firmaron los convenios”, aclaró el dirigente, quien destacó además que durante las conversaciones apareció la posibilidad de sumar a Neuquén, a Catamarca y a Salta, que van a firmar el convenio de corresponsabilidad gremial. “De ser así, pasaríamos a ser la actividad económica con mayor porcentaje de empleo registrado en todo el país”, se indicó.

La fuente consultada señaló luego que también se consideró la ley 26.940, referida al empleo registrado y prevención del fraude laboral. “Cuando Capitanich estuvo en Mendoza habíamos logrado la rebaja de un 25 por ciento del aporte de cosecha, pero ahora nosotros hemos planteado que alcance al 50 por ciento y la posibilidad de ampliar el acuerdo a otras tareas de la viña, porque hasta ahora se refiere sólo a la cosecha y nosotros planteamos que se sumen otras tareas laborales, como la poda, por ejemplo”, destacó el dirigente, quien agregó que se está conversando para que pueda abarcar otras etapas, especialmente la elaboración. “Para nosotros es muy importante porque se reduce la carga patronal”, dijo.

Expresó luego que se ingresó en un tema más complejo, como es el de la distribución del ingreso en la actividad, especialmente en lo referido a los márgenes de ganancias. Debe recordarse que los sectores de la industria hacen hincapié en que es la distribución y comercialización la que se queda con los mayores márgenes de ganancia.

“No hay nada concreto y sólo se trata de conversaciones preliminares, pero nos ha quedado la impresión de que se está trabajando en una solución global para todas las actividades, no sólo la vitivinícola. Pero la vitivinicultura tiene que pasar: de la declamación, a un estudio y una propuesta definitiva. No podemos hacer demagogia y debemos ser serios y concretos en los planteos. Es por eso que la Coviar se comprometió a trabajar analizando todos los aspectos, incluyendo las cadenas de distribuidores, los márgenes de ganancia, la experiencia internacional, etc.”, se indicó señalando entonces que “según nos han comentado, en todas las actividades económicas los márgenes de ganancia en la distribución, en la Argentina, son los más grandes del mundo”.

En la reunión se hizo hincapié en el tema de la productividad. “Por más que implementemos programas como Proviar, si no mejoramos la productividad en los viñedos, por mejores precios que haya los productores no tendrán posibilidades de subsistir”, indicó la fuente.
Finalmente, por planteo de la gente de La Rioja, se discutió la necesidad de “sacar” dos meses de stock técnico ya que de lo contrario el sector primario no podrá subsistir. “Es un tema en el que debemos trabajar en conjunto, buscando los consensos y evitar politizar los planteos, porque estaríamos equivocados”, dijo la fuente.
 
Duros cruces

Durante el almuerzo de fin de cosecha, organizado por el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, su titular, Javier Palau, se refirió con duros conceptos sobre la situación de la actividad, indicando entre otros aspectos que “la vitivinicultura avanza hacia la quiebra”, agregando que “a los productores y empresarios se les arrebató la posibilidad de manejar sus propios costos”. “Queremos decir a las autoridades nacionales y provinciales que no damos más, porque no podemos cubrir los costos, porque la inflación ha ido desgastando la competitividad, dejándonos fuera de los mercados y porque nuestra capacidad contributiva está agotada debido a la fuerte presión tributaria”.

Luego de indicar que por cada peso que vende el sector casi la mitad se lo lleva el Estado en impuestos directos e indirectos, Palau destacó que “cada cosa que debemos cumplir se transforma en un costo y en una gran inversión de tiempo en procura de dar con el papel o el formulario que hay que llenar, pagar, registrar y actualizar”.

Pero se refirió también a aspectos internos de la industria, indicando que “la Coviar hoy se ha transformado en un verdadero impuesto para sostener sólo una estructura que, a excepción del programa Proviar, no devuelve resultados concretos para el sector y se la considera como referente gremial cuando su naturaleza y objetivos son otros”, refiriéndose entonces al Desayuno Vendimial. Dijo que no su entidad no firmó el convenio de la Cadena de Valor Vitivinícola por las exigencias que se les planteaban y señaló que sólo lo hará “cuando el Estado Nacional se comprometa a detener la inflación, a aliviar la presión tributaria, a bajar el IVA al 10,5 por ciento en la compra de vino-mosto en el mercado de traslado, a reducir un 50 por ciento las contribuciones patronales y a eliminar los derechos de exportación”.

Sergio Villanueva, de la Unión Vitivinícola Argentina, hizo referencia a esas afirmaciones, indicando que “con comidas no se arregla nada; con comidas sólo se engorda. Los temas centrales necesitan de acuerdos, como  se solucionaron los grandes problemas de la vitivinicultura. Hay un ámbito a nivel nacional donde estamos trabajando todos los temas: desde los laborales hasta los de la industria, pero hay entidades que estuvieron ausentes. Somos los privados los que tenemos que plantear la situación y nos están dando un ámbito a nivel nacional que no podemos desaprovechar”.

Agregó el dirigente que “no podemos ir al Estado nacional pidiendo cosas sin demostrar los problemas. Eso implica consenso, estudio y trabajo. La historia de la vitivinicultura moderna la armaron los acuerdos. La privatización de Giol, el acuerdo Mendoza-San Juan, la ley de envasado en origen, el plan estratégico, etc., se alcanzaron por el consenso. Los que siembran la discordia, en los hechos están trabajando para que no pase nada”, afirmó, indicando que “no vale de nada hablar si no se ofrecen alternativas a quienes tienen poder de decisión”, concluyó.

Por su parte, el titular de la Cámara de Agricultura de Tupungato, Horacio Meli, señaló: “Nosotros rechazamos todos aquellos discursos que hablen mal del resto de la industria o de los funcionarios. Priorizamos el diálogo”, destacó.