+ Deportes Martes, 19 de noviembre de 2013 | Edición impresa

Sergio Mesa, "El Profe"

Por Producción: Carlos Campana - Textos: José Félix Suárez
En diversos artículos de nuestro diario de las décadas del 80 y 90 e inicios del 2000, en la época que periodistas especializados en equitación como Jorge Adolfo Gallardo, Cecilio Castro, Luis Abdón Miguel y Fernando Gabrielli, entre otros, se ocupaban de la difusión y el comentario de la actividad hípica en la provincia, se encuentran semanalmente valiosos antecedentes de la exitosa trayectoria de Sergio Eduardo Mesa uno de los máximos referentes de la hípica local en el largo y rico historial de ese deporte donde han sobresalido jinetes del nivel de Ismael Pichón Centeno, Roger Kayre, Carlos Di Genaro, Rodolfo Martín, Ricardo Yacante, Roberto Brugaletta, Guillermo Córdoba, Raúl Montero, Guillermo Gómez Rueda, Fernando Martínez Ryan, José Mario Turcumán, Juan Bucasta (padre e hijo), José Terol, Silvio Montero, Eduardo y Jorge Noguera, Lucas Agustín Mesa y Maximiliano Turcumán y la amazona Dora Beatríz Pagani.

Conocido como “El Profe”, por su condición de jinete de alta escuela y sus innegables virtudes como maestro instructor, se destacó siempre que por su rítmico andar, permanente elegancia, alta técnica, gran dominio de la cabalgadura y perfecto conocimiento del recorrido y de la altura de las vallas a superar.
 
Desde muy joven cuando aún se encontraba en competencia descubrió la actitud y vocación docente y el interés por la enseñanza que aún hoy a los 47 años de edad (30-12-65) prolonga como instructor de la Escuela de Equitación y Pensionado de Caballos “El Establo”, de Chacras de Coria, en Luján de Cuyo.

Espléndidas instalaciones a cielo abierto donde funcionan 15 piquetes y amplios espacios para cabalgar, 32 boxes para alojamiento de caballos (10 propios y 21 en pensión de alumnos y particulares), rodeado de arboledas y jardines, además de una confitería recientemente inaugurada, complejo que administra en sociedad con su esposa Adriana Pérez, una excelente amazona que durante años lució su fina estampa y expresiva belleza montando a Ritmo, y con su hijo Lucas Agustín Mesa al que se considera su heredero en las pistas locales con proyección nacional e internacional.

En sus comienzos Sergio se sintió muy estimulado por su mamá Chiquita que, con un grupo de empeñosos padres entre los que se encontraba el conocido locutor Tito Pagés, propietario de Quórum, habían formado la Escuela de Equitación del Club Hípico Mendoza, donde comenzó a saltar con apenas 8 años con vallas que se colocaban a un metro de altura bajo la atenta mirada de su profesor Carlos Di Genaro.
 
Se recuerda que Sergio fue distinguido en 1985 con el tradicional Huarpe, la honrosa distinción que entonces otorgaba el Círculo de Periodistas Deportivos, y que en su momento de mayor esplendor llegó a saltar 1,85 metros de altura un registro que muy pocos jinetes han podido alcanzar e incluso superar. Sergio señaló que Pichón Centeno con 2 metros ostenta el registro más alto hasta el presente.

“El Profe” heredó de su abuelo paterno Santiago, un hombre de campo y hacienda que residió mucho tiempo en en una estancia de Tupungato donde se criaban caballos pura sangre, y de sus padres Eduardo y Chiquita la pasión y amor por la equitación que comenzó a desarrollar desde muy pequeño en la categoría menores para pasar posteriormente a tercera y primera.

Lo notable es que entre 1988-1991 también se dedicó a la práctica del atletismo y del tenis y a jugar aunque de manera informal al fútbol lo que evocó con una expresiva sonrisa en la charla con Más Deportes acompañado de su papá Eduardo: “Como atleta representé a la UNCuyo en la época que estudié abogacía donde completé el tercer año. Dejé porque me entusiasmé con el profesorado de educación física que cursé en el Instituto Nacional de Educación Física donde me recibí y donde conocí a mi mujer Adriana que ha sido siempre la compañera ideal como esposa, madre y deportista".
 
"Bajo la dirección del profesor Cacho Espíndola, a quien siempre le estoy muy agradecido por todo lo que me transmitió, me especialicé en pruebas pedestres y en salto en largo y en una oportunidad llegué a correr en 11 segundos los 100 metros llanos. Sin embargo tuve que dejar para dedicarme solo al hipismo que cada vez me exigía más tiempo y energía. Con el tiempo y después de haber competido durante más de 20 años me dediqué exclusivamente a preparar y acompañar a mi hijo Lucas que desde su juventud y adolescencia demostró enormes condiciones para el salto.

En la actualidad Adriana y Lucas me acompañan diariamente en la dirección de nuestro complejo “El Establo” donde en treinta años han pasado alrededor de 2.000 alumnos. Para desarrollar esta actividad no hay límite de edad porque pueden aprender a saltar criaturas de 2 años hasta personas de 72.

Lo que si hay son reglas esenciales como aprender a montar, llevar el caballo al palenque, pasar el cepillo y ensillar y lograr la soltura y el equilibrio cuando se empieza a cabalgar. Después el salto y salto se perfecciona con el tiempo en base a un entrenamiento constante y disciplinado. El caballo es un animal muy fiel, inteligente, obediente y cariñoso y el encanto de montar transmite una sensación única e incomparable”.

Historias hípicas 

Sus comienzos fueron con Iglesiana su primer caballo ganador y luego montó a Petilón, Chacho, Ceibo, Gitana, Arecuná, Tío Negrito e Indiano con el que logró los triunfos más resonantes de su carrera. Así por ejemplo: Preparación Vendimia, Gran Premio Internacional Vendimia, Cordillerano de San Juan, Centro de la República en Córdoba, Campeonato Regimiento Campo los Andes, Torneo Mendocino de Saltos y distintos concursos en San Luis y San Rafael.
 
Participó además en el Derby General San Martín que es la máxima expresión ecuestre en el país. En tiempos de una intensa actividad desplegada por Club Hípico Mendoza, Jockey Club Mendoza, Quinta Ecuestre San Eduardo, Quinta Ecuestre La Pradera, Club Ecuestre Las Caballerizas, Club Hípico del Oeste (San Juan), Centro Deportivo Rivadavia, Quinta Ecuestre Doña Aurelia, Club Hípico La Equitana, Club Hípico Luján de Cuyo, Club Ecuestre El Trébol, Jockey Club San Juan, Club Ecuestre San Luis, Club Hípico San Rafael, Rancho Hípico San Jorge, Escuadrón de Caballería de la Policía de Mendoza, Regimiento de Caballería Ligero 15 y otros.

Sergio calificó a Indiano, así llamado porque su mamá respondía al nombre de Indiana, como el mejor caballo de todos los que montó. Recordó que se trataba de un mestizo que nació en un Haras de Buenos Aires en 1986, que a los tres años de edad llegó al Club Hípico Mendoza donde fue saltado previamente por Fernando Martínez Ryan, Gastón Simone y Miguel Di Giuseppe hasta que en 1991 pasó a ser propiedad de la familia época Mesa.

Según su agradecido relato en esa época inició un largo camino de éxitos y grandes competencias: Derby General San Martín en el Club Alemán de Buenos Aires, Campeonatos Argentinos, Grandes Premios, todos los torneos locales hasta 2006 y un Campeonato Americano en la categoría Children bajo las riendas de Lucas Agustín Mesa que lo condujo hasta la presea de bronce.

Comentó “El Profe” al evocar las bondades de Indiano: “Resultó el animal más exitoso que monté en mi larga trayectoria, aunque a partir de 2002 tomó la posta mi hijo quien lo condujo en sus últimas presentaciones a nivel provincial y nacional. En 1996 cuando cumplió 20 años lo retiramos de las pistas con un homenaje que le realizamos en nuestras instalaciones de El Establo”.

Sergio también adquirió prestigio como diseñador y armador de pistas que es el responsable del recorrido, algo así como un arquitecto según explicó, con la misión de colocar las vallas a las distancias más convenientes para favorecer el salto del caballo.
 
En ese sentido se preparó con los mejores diseñadores del mundo entre ellos Julio Orma Carrasco y Leopoldo Palacio, armador de la pista de las Olimpíadas 2012 en Londres, quienes en más de una oportunidad han recurrido a sus servicios cuando visitan el país y que en una oportunidad modificaron el trazado de la pista aceptando su sugerencia.
 
Del mismo modo como destacó su hijo Eduardo es un experimentado adiestrador de caballos a los que ha mejorado notablemente su rendimiento porque tiene un sexto sentido para corregir errores de animales que han pasado sin resultado por varias manos.