Espectáculos Miércoles, 5 de julio de 2017 | Edición impresa

Sergio Dawi: “En todos mis proyectos hay un espíritu de rocanrol”

El saxofonista, ex Redonditos de Ricota, acaba de sacar un disco junto a su grupo Los Estrellados que refleja, según él, su “enojo por lo que está pasando en el mundo”.

Por Redacción LA

Sergio Dawi es reconocido popularmente por haber sido parte de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota hasta el año 2001. Pero desde que arrancó su carrera solista continuó un camino ascendente que lo llevó por el lado de la experimentación, la composición y hasta se inició en el oficio de letrista.

Hace algunas semanas acaba de editar “Jaqueados”, un nuevo disco junto a su grupo Los Estrellados que refleja el “enojo por lo que está pasando en el mundo”, según reconoció.

En ese sentido, el músico define su trabajo como un álbum “que tiene ese perfume de estar jaqueados por el amor, por la vida misma” y celebró “haber encontrado un canal donde transmitir su mirada del mundo”. 

El tercer disco de Dawi y los Estrellados, tras la publicación de “Estrellados” en 2004 y “Quijotes al ajillo” en 2008, presenta nueve composiciones en donde, precisamente, aparecen personajes agobiados por distintas situaciones que afectan a la vida moderna.

Acompañado por sus habituales colaboradores, el guitarrista Juan Benítez y el DJ Roco Collado, a los que esta vez se sumaron el baterista Nicolás Daniluk y el contrabajista Alejo Trinelli, Dawi ofrece una especie de relato en nueve partes, unificadas por sonidos de ambiente que se repiten a lo largo de todo el disco y que dan cuenta con su atmósfera opresiva de un complejo estado de situación. 

El trabajo cuenta con un cuidado arte de tapa, que incluye una suerte de revista en donde cada letra y su correspondiente dibujo narra historias que refuerzan el concepto central del disco, algo que no sorprende si se tiene en cuenta el valor central que Dawi da al aspecto visual en su obra, tal como demostró con sus proyectos Dosaxos2 o Semidawi, junto al artista plástico y ex bajista de Los Redondos Semilla Bucciarelli. 

En el plano musical, “Jaqueados” conjuga elementos de distintos géneros, como el rock, el funk y el rap, entre otros, los cuales se resignifican a partir de la voz de Dawi, un “decidor más que un cantante”, según su propia definición, que le aporta un tono tanguero.
El propio saxofonista ofreció detalles sobre su nuevo trabajo y reflexionó sobre los motivos que lo inspiraron durante su creación.

-¿Cómo fue el proceso de creación de “Jaqueados”? 

-Empezamos con esta aventura en 2011 sin ningún objetivo a cumplir en lo referido a los tiempos. Tuvimos una serie de encuentros superprovechosos con la banda. La manera de componer en Estrellados consiste en armar transparencias o paños de escenografía, en donde cada instrumento va ocupando lugares y, en principio, queda como un gran tema instrumental. Cuando eso tiene una consistencia, surge la melodía, que es pura forma sin palabras, y finalmente pongo las letras.

-Hay cierta atmósfera opresiva en los temas...

-Sí, cuando terminamos las bases nos dimos cuenta de que había una oscuridad en los temas que antes no teníamos. Una de las características de los artistas es tener las antenas paradas. Aquí se plasmó una situación de cierta oscuridad y cuando estaba poniendo las letras me di cuenta de que estaba viviendo un proceso de enojo por lo que está pasando en el mundo. 

-¿A qué situaciones te referís?

-Tengo la sensación de estar reviviendo momentos que pensé que no iba a revivir, como que alguien pueda apretar un botón y armar una guerra nuclear, que nadie se preocupe por el calentamiento global, que se gasten millones en armamento bélico que podrían servir para llenar el estómago de mucha gente. Realmente, son cosas que no puedo naturalizar. Por un lado, sentía una sensación de impotencia,

Pero también hay una responsabilidad. Lo que que más me perturba es lo que pasa en el mundo, adónde vamos, y esta suerte de repetición de los Pilatos que se lavan las manos, que van diseñando el plan y hay una paella de inocentes que tenemos que fumarnos todas esas decisiones. 

-¿Cómo aparece el nombre del disco? 

-Nunca me había pasado sentirme tan compenetrado con esta situación. Cuando tuve que poner un nombre encontré “Jaqueados” porque son nueve canciones de personajes en la ficción que están jaqueados por el amor, por la vida misma, en su esperanza.

-Las canciones de este disco, ¿deben ser tomadas como antídoto o como banda de sonido a esta situación? 

-Precisamente, este disco es la banda de sonido de un espectáculo. Tuvimos dos experiencias de teatro ciego. Como nunca está la posibilidad de estar escuchando sólo la música sin dispersarnos, me pareció algo bueno para repetir.

En ambos casos contamos con la sumatoria de un equipo que conoce la técnica y suman estímulos, ya sean perfumes, sonidos más allá de lo que sale por los parlantes. Eso lo vamos a repetir en las presentaciones y es un viaje para mí, un sueño cumplido. 

-¿Cómo te sentís en tu rol de compositor?

-Es un proceso que me encanta. Lo gozo y lo padezco también, pero es un oficio y, a medida que vas haciendo discos, vas aprendiendo.

Por ejemplo, nunca pensé que iba a escribir letras porque no tengo mucha facilidad. Pero desarrollé un método como un escultor que va esculpiendo cada palabra. Me lleva tiempo, pero me ayuda a reflexionar. Yo creo que el mejor estado es el de la composición. 

-¿Usás el saxo para componer?

-Depende del momento. En la primera parte de la composición aparecen más los teclados o viene el dj con una bases y voy poniendo armonías. En este disco justamente el tratamiento de los saxos es menos de solista, hay más saxo barítono.

En los últimos años, cuando vino la gente de Morphine, que es una banda que me encanta, me invitó a tocar y, no sé si es por esta influencia o por trabajar en zonas más graves, pero el saxo barítono fue apareciendo más. 

-¿Cómo lograste que el público despegara tu obra de la de Los Redondos? 

-Costó pero tengo que agradecer que durante toda la etapa de Los Redondos pude tener en paralelo el proyecto Dosaxos2, que era muy experimental, así que también se me conocía por eso. La gente sabía eso y me daba ese permiso, de alguna forma. Pero en todos mis proyectos hay un espíritu de rocanrol porque existe un espíritu de arriesgar, de decir.