+ Deportes Martes, 13 de agosto de 2013 | Edición impresa

Roque Avallay: "el hermano de Pelé”

Por Producción: Carlos Campana - Textos: José Félix Suárez - Ilustración: Guillermo Iragorre

“¡Globo toque…   Globo toque…   Que los goles los hace el Roque!” Aquel canto masivo, espontáneo y jubiloso que durante todo 1973 acompañó la victoriosa campaña como campeón del fútbol argentino de Huracán de Parque Patricios tenía un destinatario especial en el “Tomás A. Ducó”: el centro delantero  mendocino Roque Alberto Avallay, uno de los goleadores  de aquel increíble equipo que el Flaco César Luis Menotti modeló a su propia imagen y semejanza, por su eterno mensaje de juego vistoso y efectivo, generalmente a dos o tres toques.

La historia del exitoso y popular “Chivato”, así llamado en sus comienzos como futbolista por su costumbre de agachar la cabeza y correr mirando el suelo cuando arrancaba imparable desde la mitad de la cancha detrás de la pelota, se había iniciado mucho antes en su Maipú natal, donde nació un 14 de diciembre de 1944.
 
En esa época, gracias sus piques y goles electrizantes se convirtió en el sucesor de Pedro Waldemar Manfredini, que con los mismos colores y en el  mismo puesto llegó a triunfar en la Roma de Italia.
 
El propio Roque, en una de sus últimas visitas a Mendoza, porque desde su época de jugador se quedó a vivir en Buenos Aires, donde reside actualmente con su esposa Mónica, le contó a Más Deportes sobre sus inicios como futbolista:
 
“Como mi papá Manuel  jugaba de número dos yo también elegí la función de primer marcador central en la época que jugaba al baby fútbol. De chico estaba entre Maipú y Gutiérrez, que era el clásico del departamento y elegí Maipú para jugar como central. Hasta que un día vino el delegado del semillero y me preguntó: ‘Nene…   ¿No podés jugar de ocho, porque tengo muchos centrales?’.
 
Le contesté que sí y esa tarde marqué dos goles. Cuando me quisieron poner otra vez de zaguero me negué de manera terminante y entonces me hicieron jugar en otros puestos: de diez y de nueve. Debuté con 18 años como centro delantero en la Primera de los Cruzados, en 1962, hasta que exploté en 1964, cuando fui el goleador del campeonato con 20 conquistas.

Ese mismo año me convocaron a la Selección Mendocina que participó en el Campeonato Argentino en Mar del Plata, cuando se disputaba con tanto interés la Copa “Adrián Beccar Varela” y en 1965 me vinieron a buscar de Newell's Old Boys y Gimnasia y Esgrima de La Plata, pero el club me vendió de manera definitiva a Independiente de Avellaneda, que era la condición que había puesto mi papá. Al principio me costó un poco porque entonces no era tan fácil llegar del Interior al fútbol profesional.

Además, para un jugador de provincia ser titular en una institución grande resultaba todavía mucho más difícil. Ni hablar de Independiente, que tenía un plantel tan calificado en la época que nació la mística del Rey de Copas. Entre ellos Santoro, Navarro, Paflik, Ferreiro, Pavoni, Acevedo, Guzmán, Bernao, Mura, Suárez, Savoy, De la Mata, Rodríguez, Decaría, Mori, Maldonado y Toriani.

Quizá lo que el hincha más recuerda de mi paso por los Rojos es aquella anécdota cuando me caí al foso en la cancha de Independiente. Fue en un partido contra Boca por las semifinales de la Copa Libertadores, una noche que llovía torrencialmente (24-03-65). Estábamos cero a cero, cuando Santoro se la entregó a Pavoni, que combinó con Savoy, quien la llevó varios metros y sacó un centro largo y alto.

Yo estaba parado en la mitad de la cancha y arranqué con todo. La defensa de Boca se quedó mirando la pelota y Roma salió del arco al grito de ‘mía’, pero se la peiné y se la bajé a Rodríguez, que señaló el gol. Como no me pude detener continué la carrera, y el alambrado, que estaba a la altura de las piernas, me pega y entonces giro en el aire y me caigo al foso.

‘¿Dónde estuviste’ me preguntaban mis compañeros que habían festejado el gol cuando me vieron aparecer. No  lo podían creer. En mi casa tengo guardada de recuerdo la foto de esa jugada y la edición de la revista “Así es Boca” porque me pusieron en la tapa: “Avallay: de llovido a mojado”.

Fantasía de un crack

Desde su debut el 18 de abril de 1965, en la derrota de Independiente contra Platense, 1 a 0, hasta su retiro definitivo el 22 de noviembre de 1980, en el empate 1 a 1 entre Huracán y Talleres de Córdoba, la campaña de Avallay se identificó con los colores de Independiente (1965-1966, 20 partidos, 5 goles), Newell's   Old Boys (1966-1969, 145 partidos, 51 goles), Huracán (1970-1976 y 1980,  217 partidos, 70 goles), Atlanta (1976, 36 partidos, 6 goles), Chacarita (1977, 44 partidos, 22 goles) y Racing Club (1977-1979, 60 partidos, 30 goles).
 
Jugó además 17 encuentros en la Copa Libertadores de América (6 en Independiente, 11 goles, y en Huracán, 2) y 15 en la Selección Argentina con un gol. Aunque en su carrera se le reconocen 185 goles oficiales Roque aclara que en esa estadística faltan los que hizo en Maipú en sus inicios y también los que marcó en Mercedes, en un breve regreso luego del retiro por lo que estima que debe haber marcado unos 230 goles.
 
“El Fútbol Hecho Fantasía” fue el título de Clarín Deportivo, de un trabajo periodístico de Pedro Urquiza y Oscar Barnarde, en un ciclo de notas sobre “Los Grandes Equipos del Profesionalismo” editado en setiembre de 2002 y dedicado a aquel Huracán de 1973. En el artículo se destacan los progresos de Avallay desde que llegó a Huracán:

“Tal vez el hecho más significativo de la evolución de un jugador lo logró Menotti con Roque Avallay. Había llegado desde Newell's Old Boys en trueque por Alfredo Obberti y nadie le podía quitar el rótulo de “chocador”, porque jugando para Independiente se cayó al foso perimetral. El entrenador lo convenció de que tenía buenos atributos técnicos y fue tomando confianza. Siguió imprimiéndole velocidad a su juego, pero fue tomando sentido de la pausa y se tiró atrás para arrancar con Larrosa, Brindisi y Babington y llegar con poder al arco rival”. Lo reconocía Avallay en aquella charla con Los Andes, cuando el año pasado visitó a su hermana que vive en Maipú:

“En Newell's estuvimos cuatro años peleando el descenso. Entonces de local jugábamos con tres delanteros y de visitante jugaba yo solo arriba. iba, iba, iba y tenía que embocarla solo, por eso me acostumbré a la velocidad, la misma que traía de Mendoza. En Huracán me compraron el pase en 1970 por consejo de Menotti, en el ‘72 vino Larrosa y en el ‘73 llegó Houseman.

Ahí se armó aquel equipo que causó sensación y que por algo quedó como uno de los mejores de la historia. En el Globo, mirando a Babington y Brindisi aprendí a pegarle a la pelota porque eran dos jugadores notables,de una calidad y una técnica incomparables. El Flaco, que siempre me dio mucha confianza, me pedía que me tirara atrás y tocara de primera con los dos y que después me fuera derechito al gol. Me acuerdo de memoria de aquel conjunto: Roganti en el arco; Chabay, Buglione, Basile y Carrascosa en la línea de cuatro; Brindisi, Russo y Babington en el medio y Houseman, yo y Larrosa en la ofensiva. También podían entrar Leone, Quiroga, el sanjuanino del Valle y Cantú”.

Academia funebrera

El periodista deportivo Alfredo Alegre evoca que Roque quedó libre de Huracán en 1975, porque se pensó que nunca más volvería a ser el de antes luego de una grave lesión que sufrió en un partido contra Unión Española de Chile, por lo que debió ser operado  de los meniscos. Sin embargo, tras un año muy oscuro en Atlanta, con apenas 6 goles en 36 fechas,  llegó a Chacarita y luego a Racing, donde entre 1977-1979 renació de sus cenizas para vivir una segunda primavera con su amiga la red.

Aunque de la Academia después de un venturoso comienzo se fue con la ingratitud de la gente: “Cuando debuté en Racing le hice los tres goles a River en Avellaneda en un histórico 3 a 0 y después de visitante le hice dos cuando atajaba Fillol. Marqué 30 goles, hasta que sufrí un apriete y no quise jugar nunca más. Al tiempo vino Enrique Omar Sívori e insistió que me quedara, pero sólo seguí algunos partidos. Regresé a Huracán donde quedé nuevamente libre y me retiré en  Mercedes donde hice algunos goles más. Más tarde puse algunas escuelitas de fútbol y me dediqué a la DT tarea que en la actualidad realizo en Independiente”.