Sup. Economía Domingo, 18 de diciembre de 2016 | Edición impresa

Recursos Humanos: las mujeres van por puestos gerenciales

Si bien han ganado más lugares, como afirman los últimos estudios, todavía persisten las desigualdades de ingreso y el acceso a cargos ejecutivos. Llegan sólo al 3,4%.

Por Redacción LA

Aunque en los últimos años en Argentina hubo algunos avances en favor de las mujeres en la brecha de género, queda mucho por resolver.

En particular en el acceso a los cargos gerenciales: en el país sólo el 3,4% de los puestos de mando está en manos femeninas. Según marcan distintos estudios, para avanzar en esto es esencial mejorar el acceso de las mujeres a la tecnología digital.

Según datos del ministerio de Producción de Nación, pese a que las mujeres avanzan en su rol profesional, hay una brecha del 27% en empleo y del 25% en la participación de la economía en favor del hombre.

Los datos locales se complementan con el Global Gender Gap Report (Informe de la brecha global de género) relevado por el Foro Económico Mundial. Allí, Argentina está en el puesto 33 entre 144 países.

Hace 10 años, el país figuraba en el puesto 41. Si bien este dato es auspicioso, lo preocupantes es que a nivel global, si se mantiene este ritmo, recién en el 2186 se alcanzaría la paridad de género.

Esta medición toma en cuenta cuatro áreas críticas de la desigualdad entre hombres y mujeres: salud, participación económica, logros educativos y empoderamiento político.

Meta4 -compañía especializada en software de recursos humanos-, junto con IDC -líder en investigación de mercado en tecnología- realizó una investigación entre 340 empresas medianas y grandes de Argentina, Chile, Colombia y México.

Y encontraron que alrededor de un tercio de la plantilla laboral de las compañías está compuesta por mujeres, con México a la cabeza con el 36,15%. En Argentina, Colombia y Chile el porcentaje que ocupan las mujeres está entre el 34 y el 32%.

Según este mismo relevamiento, una vez que se comienza a indagar qué sucede en los puestos gerenciales, la brecha se va ampliando.

En ese nivel, Chile lleva la delantera con solo 4,3 mujeres por cada 100 empleados, seguido por Colombia con el 3,7%, Argentina con el 3,4% y México con el 3,2%.

En los niveles más altos, la situación empeora. La media regional marca que a esa jerarquía solo llega 1,4 mujeres cada 100 empleados.

La consultora Accenture realizó una investigación donde se encuestó a 5.000 mujeres y hombres de 31 países para evaluar el uso que hacían de las tecnologías digitales, qué tipo de dispositivos utilizan y cómo lo hacen.

El objetivo del relevamiento era averiguar también si los encuestados habían tenido algún vínculo académico con el mundo digital: qué carreras eligieron, si alguna vez habían hecho un curso virtual, cómo usaban las herramientas de colaboración informática en el trabajo y si la compañía en la que trabajaban preveía ubicar más mujeres en puestos gerenciales superiores que en años anteriores.

Con estos datos se creó el Digital Fluency Model, una herramienta para analizar el efecto de la fluidez digital en la igualdad de género.

La principal conclusión del informe es que al ritmo actual de la adopción digital es probable que los países desarrollados no logren la igualdad de género en el ámbito laboral hasta 2065, mientras que los países en desarrollo se demorarían hasta el 2100.

“Sin embargo, si los gobiernos y las empresas pueden duplicar el ritmo al que las mujeres se convierten en usuarias frecuentes de la tecnología, podríamos llegar a la igualdad de género en el lugar de trabajo para 2040 en los países desarrollados y para 2060 en los países en desarrollo”, determina el informe.

Una muestra de la mayor fluidez informática con la que cuenta el género masculino es que el 52% de los hombres contra el 45% de las mujeres dicen que aprenden habilidades digitales nuevas de manera continua.

Según este relevamiento, “las naciones con índices de fluidez digital más altos entre las mujeres tienen índices más altos de igualdad de género. Estados Unidos, los Países Bajos, Reino Unido y los países nórdicos (Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia) tienen los puntajes más altos de fluidez digital. Los peores resultados están en Indonesia, India, Arabia Saudita, Filipinas y México. Tener fluidez digital implica la posibilidad de gozar un efecto positivo a lo largo de todo el ciclo de vida de la carrera, y los efectos benefician más a las mujeres que a los hombres”, postulan.

Pero a la hora de cerrar la brecha de género, el dominio del mundo digital no lo es todo. “Es evidente que la fluidez digital sola no es la solución para todos los países: los factores culturales son otra consideración de importancia”, plantea el informe.

Esto queda en evidencia en países desarrollados como Japón, que es uno de los que exhibe una de las mayores brechas de género en este aspecto.

“En esta encuesta, Argentina aparece en la mitad. El país demuestra tener una fluidez digital bastante alta, por encima de naciones como Alemania, Japón, Italia y Brasil”, cuenta Alejandra Ferraro, directora ejecutiva de Recursos Humanos para América Latina de Accenture.

“El estudio mide la accesibilidad a la tecnología. El ritmo de adopción de la fluidez digital va a permitir acelerar el cierre del gap. Si se potencia la adopción de tecnología, puede achicarse la brecha notablemente”, apunta Ferraro.

Para la ejecutiva, “cuanto más podamos incorporar formación y educación, más podremos achicar notablemente esta brecha”. Para esto, lo fundamental es “seguir trabajando en integrar la tecnología a la educación desde etapas muy tempranas”, tanto desde el Gobierno como desde el sector privado.

Para facilitar la adopción temprana de las tecnologías, “las empresas deben tener un rol de capacitación importante. Hay que bajar la inserción tecnológica a las escuelas secundarias, a los niveles terciarios y a la universidad. Y dar mayor conocimiento a carreras que tienen que ver con el empleo del futuro; tenemos que lograr aumentar el pool de candidatas. Hay que hacerles ver a las chicas todas las oportunidades que el mundo digital les ofrece a nivel laboral. Las empresas tenemos que seguir trabajando en la concientización, en los beneficios para apalancar y acelerar carreras”, consigna Ferraro.

Si bien la fluidez digital está teniendo un impacto positivo en los salarios, tanto para hombres como para mujeres, la brecha del salario entre géneros no se cierra todavía. Los hombres son, por lejos, la fuente principal de ingresos por hogar en las tres generaciones: la Generación

Y, la Generación X y los Baby Boomers. El desafío de equilibrar estas cuentas pasa ahora a manos de la Generación Z.

Escasean en tecnología

Sólo uno de cada tres profesionales de tecnología informática (TI) es mujer y sólo en el 11% de las empresas del sector hay equivalencia en número de ambos géneros. Los datos surgen de dos encuestas realizadas por Educación IT, un centro de formación en sistemas.

En el primer caso, se trató de un relevamiento entre 3.380 personas que pasaron por sus cursos. En el segundo, de una encuesta entre 1.880 firmas del sector.

La distribución de las mujeres en el amplio espectro de actividades que conforman el sector TI es también desigual: “Servidores, redes, seguridad informática, programación dura, siempre fueron áreas muy masculinas”, dice Sebastián Divinsky, socio de Educación IT.

Así, en los cursos ligados a esos temas “duros” el promedio de mujeres no supera el 20%. En cambio, en los vinculados con programación o bases de datos, la proporción sube al 50%.

Y en las formaciones sobre diseño web, experiencia de usuario o multimedia, las mujeres, incluso, pueden ser más.

Sin embargo, Divinsky dice que la proporción general está cambiando y que el número de mujeres está en alza aún en las áreas “duras” del mundo TI: “Antes todo era mucho más masculino”, asegura.

“Hay una explosión de oportunidades laborales y un rubro que era muy cerrado empezó a ampliar posibilidades desagregando tareas e incorporando más personas. Así, todo se diversificó: tanto el género como las formaciones profesionales de quienes trabajan en el sector”, detalla.

Pero si en el sector en general el empleo de las mujeres se ubica en un 33%, según esta encuesta, en las carrera universitarias de informática -ingenierías y licenciaturas- la situación es menos auspiciosa.

De acuerdo a las estadísticas de las Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) el número total de egresados de carreras informáticas en el país fue en 2014 (último dato disponible) de 3.640, lo que no alcanza a cubrir la demanda laboral del sector.

En cuanto al número de mujeres, los datos de 2013 muestran que ellas representan sólo el 17% de la matrícula estudiantil.

La conclusión es sencilla: si los graduados de carreras informáticas no alcanzan para cubrir la demanda laboral, el hecho de que el 50% de la población -es decir, las mujeres- muestre escaso interés por el tema no hace más que agravar el problema de escasez de talentos.

Razones

Las causas del poco interés de las mujeres por las carreras TI fue objeto de un estudio de Nubelo, una plataforma que funciona como bolsa de trabajo para el sector y en la cual sólo el 10% de los postulantes son mujeres, según informa Syara Silva, su directora de Comunicación.

En este caso, se trató de un relevamiento entre 1.200 mujeres de 18 a 45 años de España, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y México. El 40% de la muestra corresponde a nuestro país.

La razón más esgrimida por las mujeres para no elegir carreras tecnológicas fue que “son muy difíciles debido al alto nivel de matemáticas” (24%). Este tipo de argumento es también el principal a la hora de la baja elección de las ingenierías por parte de ambos géneros.

En segundo lugar se ubicó la falta de conocimiento del trabajo (20%) y luego la idea de que “las desarrolladoras de software no tienen vida social” (10%). Para Silva, “el problema es, claramente, la falta de información: la gran mayoría de las chicas no saben de qué se trata”.

En ese contexto, es fácil que prosperen los preconceptos. Hace tres años, un trabajo de la Fundación Sadosky sobre vocaciones femeninas en tecnología informática, mostró, además, que entre los adolescentes existe un estereotipo de los programadores que los muestra como jóvenes en su mayoría varones, de tez blanca, usualmente con anteojos, que trabajan mucho y que no son especialmente buenos para las conquistas amorosas. Aunque, eso sí, son inteligentes. 

Por otra parte, Silva advierte que "muchas empresas del sector buscan perfiles masculinos porque son mayoría en el mercado”.