domingo 20 de septiembre de 2020

Polémica por la venta del primer porro electrónico
Sociedad

Polémica por la venta del primer porro electrónico

Una empresa holandesa creó un cigarrillo electrónico de marihuana. Se puede rellenar con cannabis, es desechable y rinde unas 500 pitadas. Vacío legal por falta de reglamentación.

Polémica por la venta del primer porro electrónico

La empresa holandesa E-Njoint creó el primer cigarrillo de marihuana electrónico y comenzó a venderlo en locales de moda, eventos musicales y fiestas. Si el lanzamiento del e-cigarette, o cigarrillo electrónico, había generado discusiones sobre su verdadera utilidad o salubridad, ya que al parecer no son tan inofensivos como prometían, éste generó una mayor polémica ya que existe un vacío legal.

La primera versión del E-Njoint es un cigarrillo electrónico inofensivo con seis vapores frutados: sandía, maracuyá, frambuesa y frutilla, entre otros. Pero dos nuevas versiones funcionarán con cannabis. La compañía holandesa ha sumado las llamadas E-Njoint Rechargeable y Vaporizador E-Njoint, que pueden ser rellenados con líquido de cannabis y se distinguen del cigarrillo que no contiene tabaco, nicotina ni THC, un ingrediente activo de la marihuana.

El porro electrónico es desechable y puede utilizarse unas 500 pitadas. Cada vez que el fumador aspira, se enciende una verde hoja de cannabis en el extremo del porro. Además, con el E-Njoint Vaporizer se puede usar para fumar otras hierbas secas.

"Holanda es reconocida en el mundo por su actitud tolerante y liberal con respecto a las drogas ligeras, y la presentación de este nuevo producto hace una declaración clara: en tanto no se moleste o dañe a otras personas y se esté dentro de los márgenes legales, todo está bien", explicó el CEO de la empresa, Menno Contant, de acuerdo a lo publicado en medios especializados.

Pero la firma pretende ir más allá y buscar un uso medicinal de la droga. Por eso está en tratativas con Tikun Olam, una empresa de cannabis medicinal, para conseguir información.

Las opiniones varían, como también las normativas de cada país. Resta saber cómo clasificarán este invento las autoridades gubernamentales de cada país cuando su comercialización se extienda.