Opinión Lunes, 19 de octubre de 2015 | Edición impresa

Planteo ante los candidatos

Las entidades nucleadas en la Coviar intentan que los principales candidatos suscriban un "acta compromiso" antes de las elecciones del domingo.

Por Luis A. Fermosel - lfermosel@losandes.com.ar De nuestra redacción

Los contactos no han sido directamente a través de los candidatos, sino con enviados o representantes de los mismos, razón por la cual se sabe que, al menos en el círculo de las decisiones, todos conocen la grave situación por la que atraviesa la vitivinicultura. Pero la industria quiere dar un paso más y es por eso que las entidades que integran la Coviar decidieron redactar una especie de "acta-compromiso" para que sea firmada directamente por los tres principales candidatos: Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Para lograr ese objetivo, viajarán representantes de los sectores a Buenos Aires en la intención de comprometer directamente a los candidatos. 

"Lo que sucede es que las soluciones que la industria necesita son nacionales y es por ello que consideramos que el compromiso será mayor si firman un acta. Sabemos que conocen la situación, pero desconocemos si tienen idea de la profundidad de la misma, porque ellos tienen información permanente de lo que sucede con el campo de la Pampa Húmeda, pero la situación es distinta porque nosotros tenemos más valor agregado y mucha más gente involucrada", dijo para resumir un dirigente consultado.

El acta lleva el título de "Acta de compromiso para la prevención y aplicación de medidas de apoyo para la vitivinicultura argentina". Destaca, entre otros aspectos, que la situación actual implica un riesgo real para más de 18 mil productores y sus familias, de 800 establecimientos elaboradores de vinos y de decenas de miles de puestos de trabajo, agregando que actúan en coordinación con el gobierno electo de Mendoza.

 Entre otros aspectos, las entidades piden:

- Los recursos financieros para proceder a la desnaturalización de 200 millones de litros de vino excedentario, por un monto aproximado de 600 millones de pesos.

- Mejorar las condiciones de competitividad de los productos vitivinícolas. (Se acordó no poner eliminar retenciones porque Scioli podría oponerse en este momento).

- Promover la cadena de valor del sector en proporción equitativa y reciprocidad entre los integrantes de la misma.

- Gestionar la sanción de la ley de uso de jugos naturales  en bebidas analcohólicas, para beneficio de las economías regionales.

- Gestionar la sanción de ley para control y erradicación de la Lobesia Botrana (polilla de la vid).

- Profundizar la política vitivinícola nacional, en un ámbito de articulación, público-privada, de acuerdo con lo establecido oportunamente en el Plan Estratégico Vitivinícola.

Según se indicó, hay amplias posibilidades de que los tres candidatos principales suscriban el acta. Parten de la base de que "el problema de la vitivinicultura surge más desde una concepción política que de un problema económico, porque para una actividad que exporta por mil millones de dólares y que mueve tres o cuatro veces más en el mercado interno, una ayuda de 600 millones de pesos para sacar excedentes es simplemente una reparación, no una ayuda especial. Porque la situación actual es la consecuencia de la negación de la crisis vitivinícola". 

Pero también existe un compromiso de parte de las entidades privadas, las que aseguran que respetarán las herramientas existentes para continuar haciendo el auto esfuerzo, como la derivación de uvas a mosto y la auto regulación.  Entre las entidades firmantes aparecen

Bodegas de Argentina, Unión Vitivinícola Argentina, Federación de Cooperativas, Asociación de Viñateros, Cámara del Mosto, además de cámaras departamentales y entidades de San Juan.
 
Iniciativas del INV

En el curso de la semana se conoció una nueva iniciativa del INV que puede generar chisporroteos en el seno de la industria. En su afán por "contribuir en la medida de nuestras posibilidades a la solución de la crisis", según manifestó el titular del organismo, Guillermo García, está impulsando una resolución, que daría a conocer en los próximos días, a través de la cual se establecen procedimientos para la utilización del agua "vegetal".

Debe considerarse en este aspecto que ya hay técnicas que permiten establecer cuando el vino tiene agua "mineral" (la de la canilla o la de los pozos surgentes), pero es imposible detectar el agua "vegetal", que surge de la deshidratación del mosto sulfitado para convertirlo en concentrado. La intención del instituto es ejercer un control estricto sobre la utilización del agua vegetal.

Según se supo, hay algunos bodegueros que no estarían de acuerdo con las trabas que podría llegar a imponer el INV en este aspecto.

Los trascendidos indican que hay empresas que utilizan el agua vegetal para reducir el grado alcohólico en vinos de alta gama, a los efectos de hacerlos más livianos y menos alcohólicos para el consumidor. "Para alcanzar un vino de altísima calidad hay que esperar a que la uva alcance el máximo nivel de madurez y eso nos lleva a vinos con muy alto contenido alcohólico, que no es lo que la gente prefiere. De allí que no utilizamos el agua para estirar el vino, sino por una cuestión de consumo", dijo una fuente consultada.

En otro orden, debe consignarse que Bodegas de Argentina envió una nota al INV, solicitando la suspensión de la aplicación de la resolución 37, que hace referencia al análisis sensorial de los vinos. Según la entidad, se trata de una norma que se fundamenta en un análisis subjetivo y plantea que así como se puede detectar el agua mineral en los vinos, también deberían fijarse pautas para establecer cuáles son los problemas que afectan a un vino para que sea considerado "averiado" y fuera de mercado.

Otro tema

Una de las discusiones que se mantienen entre los sectores se fundamenta en considerar cuál puede llegar a ser el volumen de la próxima cosecha. Mientras hay algunos que indican que hay muchos viñedos abandonados porque no pudieron hacer frent111e a las tareas culturales, hay otros que indican que los productores han dejado una poda tal que les permita una mayor producción al mínimo costo posible.

El problema se centra en que el pronóstico de cosecha se suele dar a fines de diciembre y estamos en un año en que las condiciones climáticas son complicadas, con la caída de granizo inclusive en meses "ilógicos", como setiembre y octubre. La expectativa se mantiene.