Mundo Sábado, 16 de enero de 2016 | Edición impresa

Persiste la idea catalana separatista por encima de la unidad española

Se mantienen vivas muchas diferencias en España, mientras los catalanes, de la mano de su nuevo líder, Carles Puigdemont, reivindican el rumbo de escindirse. Los próximos meses serán muy agitados en la política de la península Ibérica.

Por Por Rafhael Minder - The New York Times

Si por un momento parecía como si el impulso de Cataluña por separarse de España se vendría abajo a la par de la fortuna política de su líder, Artur Mas, las cosas no han resultado de esa forma.

Después de que Mas, el rostro público del movimiento independentista de Cataluña, renunciara a la dirección de la región durante el fin de semana, Carles Puigdemont juró de inmediato mantener el rumbo y escindirse de España.

Eso significa que el tema de la independencia catalana no solo permanecerá arriba en la agenda política de España. También será un importante obstáculo a medida que políticos españoles regateen en torno a un gobierno nacional tras las elecciones no-concluyentes de diciembre, que pusieron de relieve la fragmentación de la política española.

El status de Cataluña ahora es un tema que será imposible de evitar para los líderes de los 4 partidos principales de España, y pudiera ser el tema crucial que termine uniendo o dividiendo a cualquier número de potenciales socios de una coalición, determinando qué tipo de gobierno tendrá España y cuándo.

Para el todavía jefe de gobierno conservador, Mariano Rajoy, cuyo Partido Popular ganó la mayoría de los votos en diciembre pero se quedó corto de una mayoría, los sucesos del fin de semana tienen doble filo.

Tanto Mas como Rajoy -los 2 antagonistas centrales en la disputa largamente en formación con Madrid- registraron caídas en su popularidad tras efectuar cortes de austeridad y no haber logrado asumir la responsabilidad por escándalos de corrupción en sus partidos.

Como tal, Mas llegó a ser considerado un lastre político y un obstáculo para conversaciones de una coalición en Cataluña. En el ámbito nacional, muchos están viendo a Rajoy de la misma forma, y ahora él pudiera enfrentar mayor presión para seguir el ejemplo de Mas y salir del camino. 

Sin embargo, una Cataluña revigorizada también brinda nueva munición a Rajoy, quien se ha presentado largamente como el defensor de la unidad española.

Conforme está buscando persuadir a otros partidos de que le permitan seguir en el cargo, se prevé que Rajoy esgrima el argumento de que España necesita una coalición con la fuerza suficiente para derrotar el impulso separatista de Cataluña.

"Rajoy seguramente se esforzará por convertir un revivido desafío catalán en un argumento para obligar a la formación de una coalición española, pero estoy menos seguro de que eso funcione", dijo Josep Ramoneda, columnista político de Cataluña. 

Una llamativa declaración

Juan Luis Cebrián, presidente y cofundador de El País, el principal periódico de España, hizo un llamado al derechista Partido Popular para que obligue "al retiro honorable" de Rajoy.

"La derecha debería demostrar que está trabajando por el bien de España y no por la continuidad de un líder cuya credibilidad ha sido quemada..."

Sin embargo, pudieran no ser más fáciles los cálculos para los líderes de los otros partidos principales de España que están comprometidos con la búsqueda de un gobierno nacional que sea funcional.

Pedro Sánchez, el líder socialista, dejó en claro que le gustaría formar una coalición con los 2 nuevos partidos -Ciudadanos y Podemos- y consignar a Rajoy y su partido a la oposición. 

Sin embargo, Sánchez enfrenta obstáculos considerables para formar su coalición de 3 vías, incluida Cataluña. Él y su Partido Socialista hasta ahora han intentado maquillar su posición, apoyando la firme postura de Rajoy hacia Cataluña, al tiempo que dicen vagamente que ellos preferirían que la cuestión fuera dejada a una reforma constitucional más amplia. No es probable que esa posición se mantenga por mucho más tiempo, particularmente a medida que Puigdemont y otros separatistas catalanes buscan poner en la vía rápida a la independencia de Cataluña.

En tanto, los dos potenciales socios de Sánchez en una coalición están sólidamente en lados opuestos del tema.

Ciudadanos, partido con base en Cataluña, se opone a la secesión. Podemos, que se ha transformado de un movimiento de protesta de izquierda en un partido político en alrededor de 2 años, es el único partido que apoya permitirles a los catalanes efectuar un referendo sobre la independencia.

No es una promesa de la que Podemos pueda echarse para atrás con facilidad, ya que eso hizo que el partido se convirtiera en el mayor receptor de votos en Cataluña durante las elecciones nacionales.

Sánchez está también en una incómoda posición dentro de su propio partido, habiendo sido debilitado su liderazgo por los peores resultados de los socialistas en unas elecciones nacionales.

"Los socialistas tienen la clave para la gobernabilidad de España, pero también tienen una frágil dirigencia y son los que más tienen en juego", dijo Jaime Pastor, profesor de política en la Universidad Nacional de Educación a Distancia en Madrid.

"Los socialistas podrían garantizar nuestra estabilidad uniéndose a una gran coalición, pero eso también podría abrir la puerta a que Podemos se haga del control de la izquierda".

Pero, con lo difíciles que son los diálogos de la coalición, la resolución de la crisis de Cataluña ahora ejercerá mayor presión sobre dirigentes nacionales para que, de igual forma, formen rápidamente una coalición.

Si no se llega a eso, corren el riesgo de un prolongado período de inestabilidad para España, a lo cual solo se sumarán el revivido impulso por la secesión catalana y la tensión que eso ha generado con Madrid. Puigdemont, el nuevo líder catalán, ha retomado donde Mas se quedó.

En su primer discurso este domingo, les dijo a legisladores regionales que su gobierno pondría en marcha un plan para crear las estructuras de una república catalana independiente dentro de 18 meses, incluyendo una dependencia fiscal autónoma.

Pero, incluso antes de que Puigdemont hubiera sido elegido formalmente para el cargo, Rajoy le advirtió que España tiene "más instrumentos que nunca para defender nuestra unidad".