Vecinos Domingo, 25 de octubre de 2015 | Edición impresa

Parque Las Tinajas, un sitio para viajar al pasado

Está ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de San Rafael. Allí se pueden visitar pinturas rupestres que datan del año 590 y disfrutar de la fauna y flora acompañados por guías especializados. También hay extraordinarias formaciones rocosas.

Por Carlos Simón - csimon@losandes.com.ar

En los últimos años se ha incrementado en todo el mundo el interés por los lugares donde se encuentran yacimientos arqueológicos que hablan, generalmente, de nuestros antepasados y sus costumbres.

San Rafael es poseedor, además de sus bellezas naturales, de importantes lugares donde se pueden ver a simple vista y prácticamente en forma accesible en cuanto al terreno, testimonios de este tipo que han sido y son fuente inagotable de investigaciones científicas ya difundidas a nivel mundial.

En la década del ‘50, el ya fallecido doctor en Ciencias Naturales y arqueólogo Humberto Lagiglia, registró en forma académica lo que se conocía por aquel entonces como arte rupestre y arqueología Las Tinajas, lugar visitado desde hacía tiempo por estudiosos y turistas.

Es que en este sitio, distante a unos 20 kilómetros de la ciudad de San Rafael, hay una importante zona constituida por galerías naturales en la roca del “bloque San Rafael”, que se hace visible en lo que se conoce como Sierra Pintada. En ellas se pueden observar dibujos y pinturas atribuidas a aborígenes que habitaron, se ha establecido, 590 años después de Cristo aproximadamente.

Al lugar se llega por la ruta Nacional 143 que conduce al conocido lugar turístico Valle Grande. Desde ahí debe girarse a la derecha por una huella (apta para todo vehículo aunque con precaución). Está debidamente señalizado y se advierte que es una reserva natural, por lo que las precauciones en el cuidado de la flora, fauna y formaciones, deben ser atendidas con extrema atención.

Concientizar y educar
Cabe destacar que el profesor Lagiglia, en su libro sobre el lugar (hoy agotado), advierte que “estudiosos del arte antiguo cometieron el error de repintar y restaurar” algunas de las pictografías que el visitante hoy puede observar y disfrutar. Esos lugares están supervisados por una fundación homónima y por el Museo de Historia Natural de San Rafael.

Estas dos instituciones son las encargadas de proteger y desarrollar el lugar de manera integral con la idea de “concientizar y educar acerca de nuestros antecesores, los pueblos nativos que habitaron Mendoza desde mucho antes de la llegada del hombre blanco a América”, se destaca en la página de internet www.parquelastinajas.com, donde se explican las características geomorfológicas y cómo llegar hasta el sitio.

También en esa página se explica que se han construido dos senderos. A través de uno de ellos se puede aprender sobre la flora y fauna de la provincia fitogeográfica del monte, plantas y animales de los cuales los pueblos originarios se alimentaban y utilizaban en su vida cotidiana. Este ambiente está rodeado de hermosos paisajes rocosos que desembocan en las cuevas o galerías que resguardan las pinturas. 

Todo se realiza acompañados por guías especializados que ayudan a observar las estrictas medidas de seguridad que permiten resguardar este tesoro arqueológico. 

El segundo sendero, llamado Del Peñón, permite realizar una caminata autoguiada de dificultad fácil-media, la que se lleva a cabo entre impresionantes geoformas, una travesía de aproximadamente una hora y media de duración (ida y vuelta) en la cual el visitante se conecta de manera sin igual con la naturaleza, apreciando las aves y plantas circundantes, y sorprendiéndose también por formaciones rocosas como La Ola, El Dragón Dormido y El Peñón. Desde este último el turista puede acceder a una visión panorámica del área.

En el Parque Las Tinajas, por ser un lugar protegido, está prohibido fumar o encender fuego de cualquier naturaleza, ya que las plantas existentes de la flora natural son muy resinosas y se encuentran en un terreno muy árido.

También se han dispuesto varios sitios especiales para arrojar residuos y está prohibido tomar souvenires, bajo el lema “cada recuerdo que nos llevemos es uno menos que el caminante posterior verá”.