Espectáculos Jueves, 22 de septiembre de 2016 | Edición impresa

Padres e hijos, nada como ir juntos a la par

Según los especialistas, es vital en el crecimiento de los chicos pasar tiempo de calidad con sus padres. Para ello, es fundamental hacer espacio en la agenda para romper la rutina y descubrir con ellos las bondades de la naturaleza. Algunas pistas para c

Por Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

“¡Estoy aburrido pá!”, lanza Pedrito desde su habitación rodeado de chiches de todo tipo y talla. Desde el otro lado, Roberto recién llegado de la oficina le sugiere a su esposa en secreto: “vamos a tener que mandarlo a la escuela de fútbol”.

La imagen es casi una instantánea de los tiempos que corren,  a la medida de la cotidianeidad y exigencia de los mismos. Algo que termina por dejar de lado actividades y alternativas que no sólo los chicos necesitan, sino también los adultos.

Según precisa María Zysman, psicopedagoga y escritora (directora de “Libres de Bullying”) “es importante que el chico no se amolde a una actividad a la que la mamá o papá lo lleve, sino que pueda emprender junto con ellos algo nuevo y totalmente diferente”.

Me parece sumamente interesante que el hijo pueda ver a sus padres en situación de aprendizaje y fomentar el pensamiento de que toda la vida puede seguirse aprendiendo, cambiando, hallando incluso nuevas actividades que a uno le generen verdadero placer y alegría. Eso es lo más importante, ya sea que se haga jardinería, arte, pintura o se escalen montañas. Lo importante para padres e hijos es emprender algo original  para los dos”.

Cuando la burbuja de la cotidianidad y la rutina es abierta, es justo allí donde pueden generarse nuevas alternativas que propongan un aire nuevo para el vínculo y la relación con los chicos.

“Aparecen nuevas formas de comunicarse y de brindarle más profundidad a la relación”, apunta Zysman.

- Más allá de las salidas más comunes y cotidianas como el cine... ¿En qué otras es bueno centrarse?

- En aquellas diferentes a lo usual: el papá que lleva a  fútbol a los chicos, o la salida de la madre con la hija adolescente, al circuito de compras vinculadas a la belleza. Hay muchas actividades , por ejemplo la jardinería,  que tienen que ver con la cotidianeidad, y con todo aquello que implique la vida en la naturaleza, en las cuales vale la pena intentar algo, como una manera de salir de la  rutina.

- Los papás tienen mayor apertura en este sentido?

- Como adulto hay que salir de la inercia. Es mucho más cómodo quedarse en casa, descansar, y entretenernos con lo que tenemos a mano (como la tecnología) que tomar la actitud y la decisión de hacer lo opuesto. Es decir, ventilar el aire de la familia y poder incorporar nuevas actividades como para salir de esa comunidad que nos trae la tecnología  de hoy.

- ¿Los chicos disfrutan de este cambio?

- Totalmente. Si a un niño lo llevamos a correr o a jugar al ping pong, lo va a disfrutar mucho y de hecho lo va a pedir de nuevo.

La idea es que los padres se encuentren con los hijos. Si sólo se les exige que dejen la computadora o el celular, pero no se les muestra algo diferente, en donde incluso puedan compartir alguna experiencia con sus padres, no sirve.

- ¿Qué es lo más importante de la actividad que se haga?

- Que los padres compartan con los hijos el desafío de algo nuevo, pero vinculado a lo lúdico, no a salir para competir y ganar. Esa no es la premisa, al contrario, es la experiencia entre ambos lo que importa, es decir la que se vincula con divertirnos, conocer, disfrutar y aprovechar cada momento de esa actividad nueva, con la posibilidad de cambiar si no nos termina gustando. El compartir eso con el chico, es definitivamente único.

Hallar los espacios vinculados al juego, la experimentación, el conocimiento, el encuentro con el hijo, y el padre o madre saliendo del contexto de las cuatro paredes de la casa es necesario y sano, y se extiende también a familias, amigos, y hasta parejas. Un desafío que vale la pena.