lunes 3 de agosto de 2020

Sociedad

Mendocinos dicen presente en la gran feria del arte

Creadores independientes y la obra de José Scacco desembarcaron en ArteBa, que abre hoy. Los detalles de un evento que sorprende a cada paso.

Mauricio Poblete (26) es mendocino, es artista y es parte de ArteBA. Mauricio aquí es La Chola. El artista, vestido con traje típico de boliviana, propuso una performance que supo llamar la atención de una de las ferias de arte más importantes de América Latina.

Mauricio bailó caporales en una pileta repleta de papas fritas. “Justamente -dice Mauricio- hay dos tipos de cortes de papas: las españolas y las americanas. Me pareció interesante que La Chola bailara esta danza típica justo sobre este producto”.

Poblete es pintor, dibujante y ahora explora el arte de poner el cuerpo. Su vocación artística nació en él de muy joven, cuando tuvo que encontrar los caminos para dar con su propia identidad de chico pobre, homosexual, de orígenes bolivianos, buscándose la vida primero en Mendoza, luego en España y después de nuevo en Mendoza.

“Fue duro”, dice con un tono que solo puede expeler honestidad. “La Chola nació en ese proceso, como un alter ego. Es mi Ziggy Stardust”, dice, en tributo a David Bowie.

Poblete, junto a los celebrados artistas Andrés Piña (también mendocino) y Alfredo Dufour (sanjuanino radicado en Mendoza) forman parte de Imagen Galería, una sala de arte independiente que vive como un logro haber sido invitada al Barrio Joven Chandon.

La otra presencia mendocina en la gran feria de arte argentino es un homenaje a José Scacco que el Museo Municipal de Arte Moderno está ofrendando al creador local que falleció en abril.

En los laberínticos pasillos del encuentro, el protagonismo se lo llevó el artista Eduardo Basualdo quien propuso, invitado por la bodega Chandon, una gigante y extraña performance: "Freelancer". Un helicóptero real encerrado entre cuatro paredes (donde los espectadores deben entrar uno a uno), sobre un piso embaldosado que remite a los patios de las casas chorizo. Sus aspas giran.

En el techo hay una ventana, de un tamaño inferior a la de la nave. La obra trasunta desesperanza, la búsqueda perpetua de la imaginación, hay crítica, pero no una lectura política-histórica como muchos supusieron.

"Todo comenzó con una investigación de los espacios -dijo el artista a Los Andes- y con el hecho de notar cómo un vehículo como el helicóptero puede romper la lógica y las demarcaciones propias de la ciudad. Una de las lecturas, de las tantas que tiene la obra, puede relacionarse a la búsqueda de libertad".

Pero ArteBa también es un enorme evento social, donde entre los stands de las diferentes galerías y creadores, se pasean celebridades como Juliana Awada, Humberto Tortonese, Marta Minujín y muchos más.

Fue precisamente la creadora del latiguillo “arte, arte, arte” quien pidió a Mauricio Poblete, La Chola, que se sentara al lado de ella, que quería saber de su vestido, de su vida. Porque el arte también es esto (fundamentalmente): historias que se cruzan y personas que mutan.

Hoy abre sus puertas con 90 galerías de 20 países

La 26 edición de la feria ArteBA abre sus puertas a todo público hoy en el predio ferial de La Rural, con la presencia de 90 galerías de 20 países que ofrecen un recorrido que se expande fusionando artistas locales y extranjeros de distintas trayectorias y generaciones, y donde destacan los nombres de Antonio Berni, Fernando Botero, Marta Minujín, Ana Gallardo, Diego Bianchi, Matías Duville, Guillermo Kutica y Jorge Macchi, entre otros.

“Este año se van a encontrar muchas piezas históricas de maestros del arte contemporáneo”, dijo Ana María Battistozzi, integrante del comité de selección de la sección principal. Una recorrida por la feria lo confirma al encontrarse con los grabados del rosarino Antonio Berni, que fueron premiados en la Bienal de Venecia en 1962, exhibidas en la galería Sur; o con “El hombre que camina” del colombiano Fernando Botero, imponente escultura de casi 3 metros de alto que no pasa inadvertida en la galería Daniel Maman Fine Arts.

O los inmensos acrílicos tallados, transparentes y coloridos, de Rogelio Polesello, en la galería María Calcaterra.