Política Domingo, 31 de mayo de 2015 | Edición impresa

Los Blancos: el proyecto que sólo suma promesas

El miércoles, Cristina Fernández podría hacer un nuevo anuncio para reflotar el postergado emprendimiento hidroeléctrico local.

Por Daniel Peralta - dperalta@losandes.com.ar

Los Blancos es un proyecto hidroeléctrico y de regulación de aguas y una de las obras más largamente anunciadas de la historia mendocina. Actualmente sólo superada por Portezuelo del Viento (otra obra hidroeléctrica y de regulación de riego). Los Blancos es uno de esos temas de los que siempre se habla, pero poco se concreta.

Se espera que el miércoles la presidenta Cristina Fernández haga un nuevo anuncio sobre el complejo hidroeléctrico ubicado en las nacientes del río Tunuyán, 44 kilómetros al oeste de La Consulta. La última novedad data de setiembre de 2012, cuando se dijo que los trabajos estaban casi preadjudicados a la UTE conformada por las constructoras José Cartellone Construcciones Civiles y la brasileña OAS Limitada.

Mucho se ha dicho de Los Blancos. Demasiada palabra para tan poco realizado. Es que Los Blancos tiene una larga historia, cuyos orígenes se remontan a la década del ‘60. Los primeros estudios de ingeniería se iniciaron en el ‘69 y recién en 2008, durante la gobernación de Celso Jaque se hizo la primera manifestación de interés, que hizo renacer la obra para transformarla en la gran promesa trunca de esa gestión y de la de Francisco Pérez.

No es extraño que eso fuera así. Cabe recordar que Julio Cobos había llegado a un acuerdo con Néstor Kirchner para la construcción de Portezuelo del Viento. Cuando Jaque llegó a la gobernación, lentamente la obra que se ubica en Malargüe fue siendo dejada en el olvido y Los Blancos se transformó en el emblema de la obra pública en Mendoza.

Largo derrotero

Con Jaque empiezan los primeros anuncios de concreción del proyecto. El 25 de junio de 2008 Jaque y la presidenta Fernández firmaron un convenio para manifestar el interés y avanzar en el proceso licitatorio. En aquel momento se hablaba de hacer un complejo hidroeléctrico que generaría energía por 450 megavatios y que incrementaría la superficie bajo riego de la cuenca del Tunuyán en 18 mil hectáreas. 

En diciembre de 2008 se hizo la precalificación de empresas o uniones transitorias de empresas (UTE) que pretendían ingresar en la licitación. El 24 de agosto de 2009 Los Andes publicaba que fueron siete los grupos empresarios que lograron precalificar para participar en la compulsa.

Pero esta precalificación no fue suficiente, puesto que hubo un concurso técnico en 2010. En agosto de ese año se informaba que se habían abierto el sobre número 1 de la segunda etapa del proceso licitatorio para la construcción de Los Blancos.

Ese acto de nombre soporífero fue realizado el 24 de agosto en el séptimo piso de Casa de Gobierno, cuando el actual gobernador era ministro de Infraestructura, y fue para preseleccionar las firmas que reunían antecedentes técnicos, legales y financieros como para enfrentar la obra.

El 25 de noviembre de 2010 iba a ser la fecha clave en la historia de Los Blancos. Ese día la presidenta Fernández abrió los sobres con la propuesta técnica de cada uno de los oferentes interesados en construir Los Blancos.

Ese día quedaron en carrera tres grupos empresarios, conformados por empresas argentinas y brasileñas: Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA en UTE con Queiróz-Galvao; Iecsa (ex grupo Macri) con Contern Construçoes e Comercio Ltda; y la UTE que a la postre quedó preadjudicada Cartellone y OAS.

Las propuestas fueron para un embalse de 125 metros de altura con capacidad para contener 85 hectómetros cúbicos de agua (comparado con los 450 hectómetros de Potrerillos es poca agua embalsada, es decir de reserva para riego) y una generación eléctrica de 324 megavatios de potencia instalada.

También se licitó la presa Los Tordillos, 15 kilómetros aguas abajo, de 47 metros de altura y 3 hectómetros cúbicos y un segundo complejo hidroeléctrico, Los Blancos II, que generará 162 megavatios. En total quedaría una potencia instalada de 486 megavatios. El plazo de realización era de cinco años.

El 27 de junio de 2011 Jaque y su ministro de Infraestructura Pérez anunciaban la propuesta económica de las tres UTE en carrera para la construcción. Cartellone-OAS $5.431 millones; Iecsa-Contern $4.685 millones; Pescarmona-Queiróz-Galvao $5.599 millones. Esos tres grupos ofrecieron además cotizaciones alternativas Iecsa-Contern  $4.578; Pescarmona $6.280 y Cartellone-OAS $5.939.

El tiempo siguió corriendo. El Gobierno nacional apuntaba sus cañones a las presas Néstor Kirchner y Gobernador Cepernic y Los Blancos no era adjudicada, a pesar de que la licitación estaba avanzada. Más de un año después de conocidas las ofertas económicas, en agosto de 2012, por cadena nacional y con la presencia del gobernador Pérez, la Presidenta dijo que en esos días adjudicaría la obra.

A fines de setiembre de 2012, se anunciaba la firma de la resolución 779, en la que se detalla el análisis de todas las ofertas, estudio que dejaba en las puertas de la preadjudicación de la obra al consorcio de Cartellone y OAS. 

Pero la preadjudicación no llegó nunca. La obra cuesta 1.460 millones de dólares, pero faltaba la mitad. A pesar de que debería ser dinero que consiguiera la Nación, en julio de 2013 Pérez fue a Brasil y junto a las empresas casi adjudicadas, intentaron negociar financiamiento del Bndes (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social).

Tiempo después, en setiembre de 2014, el actual ministro de Infraestructura Rolando Baldasso decía el proyecto quedaba supeditado a conseguir 750 millones de dólares. Es que los tiempos no eran los mejores para asegurar financiamiento internacional para esa obra, sobre todo en medio de una pelea con los fondos buitres.

Las últimas novedades fueron nuevas charlas sin demasiadas concreciones. Esas conversaciones fueron para incluir a Pescarmona en la obra, un salvavidas para una empresa insignia de Mendoza que estaba (y está) en problemas.

El miércoles 3 llega Cristina Fernández. La especulación de la que hasta el propio gobernador Pérez habla es que la Presidenta hará anuncios sobre esa obra que nunca termina de salir de los papeles para transformarse en máquinas y hombres trabajando.

Un emblema reciente de las gestiones peronistas

Los Blancos empezó a nacer en la década del ‘60. En febrero de 1991 se inició el primer proceso licitatorio para construir el complejo, pero en junio de 1992 el Gobierno de Carlos Menem desregula el sector eléctrico y todas las centrales pasan al sector privado. Automáticamente el Estado deja de construir proyectos hidroeléctricos y ese proceso licitatorio queda en el olvido.

En octubre de 1993 la Legislatura provincial autoriza al Poder Ejecutivo a concesionar la construcción y explotación de Los Blancos; en 1995 se realiza el llamado a concurso internacional y todo vuelve a quedar en la nada.

El 25 de junio de 2008 Cristina Fernández y Celso Jaque firman la declaración de interés de la obra y así es cómo Los Blancos se transforma en el emblema de la obra pública del peronismo.

El 25 de noviembre de 2010 se abren los sobres con la propuesta técnica de la obra. Tres grupos empresarios quedan en carrera:  Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA en UTE con Queiróz-Galvao; Iecsa (ex grupo Macri) con Contern Construçoes e Comercio Ltda; y la UTE conformada por José Cartellone Construcciones Civiles y OAS Ltda.

El 27 de junio de 2011 se conocen las propuestas económicas de los tres consorcios. Pescarmona ofreció la más cara, Iecsa la más barata; por el medio pasó Cartellone y OAS.

En agosto, por cadena nacional, la presidenta Fernández anunciaba que firmaría la adjudicación en esos días. En setiembre de 2012 se anunciaba la resolución 779 en la que se analizaban todas las opciones y Cartellone y OAS quedaban a un paso de ser adjudicadas. 

En setiembre de 2013 se hizo la audiencia pública de la Declaración de Impacto Ambiental necesaria para la construcción de los caminos necesarios para la construcción de Los Blancos.

Jaque y Pérez hasta pusieron fecha de inicio a las tareas

La historia de Los Blancos ha tenido tantas palabras que hasta fue prometida por dos gobernadores en sus discursos del 1 de mayo ante la Asamblea Legislativa.

Uno de ellos fue Celso Jaque, quien el 1 de mayo de 2011 decía que “el proyecto hidroeléctrico Los Blancos, sobre el río Tunuyán superior se encuentra en proceso licitatorio convocado por la Provincia de Mendoza, en el marco de un acuerdo firmado con el Gobierno Nacional que tiene por objeto la firma de un contrato de construcción, operación y mantenimiento que durará 20 años”.

El 1 de mayo de 2013 fue Francisco Pérez el que hizo su promesa: “En julio se dará inicio a la obra de aprovechamiento hidroeléctrico de Los Blancos-Río Tunuyán”. Eso fue hace dos años y la obra todavía no ha comenzado.

En la Legislatura se desarrolló otro episodio de la interminable novela de Los Blancos. En febrero de 2012 se aprobó una ley por la que se ampliaba el área natural protegida Manzano-Portillo de Piuquenes. Esa ampliación dejó dentro de la “reserva de uso múltiple” la zona en la que se construirá el complejo. Y por definición, este tipo de reservas no permite la realización de obras de infraestructura. Así fue que entre agosto y setiembre la Legislatura aprobó otra ley para permitir los trabajos.