Mundo Jueves, 18 de junio de 2015

Jeb Bush criticó la encíclica Laudato Si del Papa Francisco y lo mandó a “dedicarse a mejores cosas”

El hermano de George Bush y candidato republicano dijo que el papa no le va a decir qué hacer. “Es una arrogancia”, le lanzó.

Por Redacción LA

Jeb Bush, candidato republicano a la presidencia de EEUU y miembro de la cuestionada familia Bush, salió esta mañana a criticar con dureza al Papa Francisco por su encíclica Laudato Si, en la que asegura que el poder económico está destrozando al planeta.

Bush, hermano del ex presidente George Bush (h) e hijo del también ex presidente George Bush (padre), es parte de una poderosa familia ligada al negocio del petróleo y de las finanzas.

A pesar de los halagos de la comunidad científica, de la ONU, de numerosas ONG y de otros colectivos, Bush dijo que la encíclica es arrogante y que el Papa Francisco no le va a decir qué hacer.

En una intervención prelectoral en New Hempshire firmó: "No me dejaré dictar la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa".

Aparentemente Bush se sintió afectado, ya que Francisco acusa sin rodeos a la política, a la tecnología y a las finanzas de depredar el medio ambiente y generar pobreza.

"La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo", escribió el papa.

Francisco acusó a "la política y a las empresas de no estar a la altura de los desafíos mundiales", tras haber hecho un "uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto" en la Tierra.

El papa argentino condenó con palabras firmes el consumismo y el capitalismo salvaje y los señaló como responsables de la degradación de la "madre y hermana Tierra", como la llama.

"La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería", lamentó el pontífice.

Escuchemos el "gemido de la hermana Tierra", acosada por un brutal cambio climático y la "cultura del descarte", pidió.

Bush dijo que las palabras del Papa son la nada misma y que el consumo, a pesar de las toneladas de contaminación y chatarra tecnológica que genera la humanidad, no tiene la culpa de nada.

"Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta".

Para peor, mandó al Papa a ocuparse de otras cosas.

Dijo que se tiene que ocupar de "hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos".