Sociedad Jueves, 14 de julio de 2016 | Edición impresa

Inician medición de la vulnerabilidad sísmica de edificios escolares

Expertos de la UTN están a cargo de esta tarea, como también de analizar posibilidades de novedosos refuerzos, livianos y de rápida colocación.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

La antigüedad de una edificación no implica por sí misma que la estructura tenga mayor vulnerabilidad en caso de un sismo. En cambio, puede ser más determinante la tipología de construcción. 

En el Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología e Ingeniería Sísmica (Ceredetec, de la UTN), están realizando un relevamiento de los edificios escolares y también probando diferentes refuerzos que se pueden aplicar en los que lo requieran.

Relevamiento

Un grupo de investigadores del Ceredetec está abocado a la tarea de inspeccionar durante este año unos cinco edificios escolares, con diferentes tipologías estructurales, lo que permitirá utilizar estos datos para varios más que respondan al mismo estilo constructivo.

En tanto, en 2017 planean analizar los que se construyeron entre las décadas de 1960 y 1980. Esto, detalló Miguel Tornello, les permitirá evaluar el grado de seguridad sísmica de estas construcciones y tener un diagnóstico de la situación de los colegios de la provincia. 

El investigador y docente explicó que se basan en una metodología que Neri Pizarro desarrolló para su tesis de grado de Ingeniería y que se fundamenta en los principios estructurales y arquitectónicos de un edificio.

Esto, para poder distinguir qué daños pueden aparecer después de un terremoto que afecta a la estructura, y por lo tanto pueden ponerla en riesgo, y cuáles no son tan significativos. 

El hecho de que la configuración o tipología de una construcción tenga mucho que ver con su vulnerabilidad ante un sismo explica por qué hay edificaciones previas a los códigos vigentes que están en muy buenas condiciones y otras se han visto más afectadas. Pero aun aquellos que están bien, pueden requerir alguna intervención o refuerzo para alcanzar los estándares actuales. 

Y de ahí la importancia de un diagnóstico para conocer en qué casos es necesaria alguna adecuación y qué inmuebles serían los prioritarios.

Tornello cuenta que hace 20 años hicieron desde el Ceredetec este planteo al entonces director de Defensa Civil, quien les preguntó cuánto tiempo podía llevar determinar el estado de todos los edificios escolares. Cuando ellos respondieron que unos 10 años, el funcionario les dijo que no le servía, porque no respondía a los tiempos políticos. 

Refuerzos

Una vez que se detecta que un tipo de construcción puede ser vulnerable, se avanza a otra etapa: la de determinar qué intervención es la más adecuada. A esta línea de investigación complementaria se dedica un segundo grupo del mismo centro de la UTN. 

Gustavo Palazzo señaló que han observado que en los ‘70 se levantaron las típicas escuelas con ventanas en la parte superior del muro.

Y si bien la pared es resistente, las columnas de las aberturas son muy estrechas, por lo que, debido al peso del techo, es común ver que esta parte se dañe o colapse como consecuencia de un movimiento sísmico. 

Una de las opciones que están analizando es aplicar un refuerzo con fibras de carbono de alta resistencia, que provienen de la industria aeroespacial.

Esta especie de tela -similar a primera vista a una arpillera- se adhiere con pegamentos a la parte de la estructura que se debe reforzar y, de acuerdo a pruebas que han realizado en el Ceredetec, incrementa en un 70% la resistencia (la capacidad de moverse sin romperse). Otros beneficios de este sistema, detalló Palazzo, son que es muy liviano y que se puede aplicar rápidamente. 

Como este material casi no se conoce en el país y no está reglamentada su utilización -aunque sí en otras partes del mundo-, Palazzo comentó que han realizado ensayos y han invitado a representantes de la DGE y de municipios del Gran Mendoza para que conozcan su aplicación.

En las pruebas, llevaron al muro hasta casi el colapso -de hecho se observan fisuras en la parte inferior- pero en el área superior, reforzada, no se observan daños. 

La próxima tarea para este grupo será comparar la efectividad y el costo de este tipo de refuerzo con otro tradicional -las barras metálicas que se utilizaron en el Colegio Normal-, y ver de qué manera funcionan con la colocación adicional de disipadores de energía.

Esto es, dispositivos, a modo de fusibles, que absorben la energía de un sismo, para evitar que lo haga la estructura principal. También planean utilizar el sistema con fibras de carbono de alta resistencia en una escuela que determinará la DGE.

75% de las escuelas deberían ser analizadas

De los casi 2 mil edificios escolares que hay en la provincia, unos 500 fueron construidos siguiendo los lineamientos del código de edificación de 1987 -y por lo tanto se ajustan a la normativa vigente-, mientras los restantes necesitarían una revisión (aunque se estudiarán tipologías constructivas y no edificaciones individuales).

Bernardino Rodríguez, titular de la Dirección de Mantenimiento y Reparaciones (de la Subsecretaría de Infraestructura Social Básica de la provincia), detalló que entienden que existe una necesidad de intervenir las edificaciones de cierta antigüedad para actualizarlas de modo que respondan a las demandas del reglamento vigente. 

De ahí, detalló, que suscribieron un convenio con la UTN, para que los especialistas del Ceredetec diseñaran un sistema para medir la vulnerabilidad sísmica de las escuelas existentes. El funcionario aclaró que se empieza con los establecimientos escolares, pero esto se podrá extender a otras edificaciones. 

En cuanto al sistema de refuerzo con fibras de carbono de alta resistencia, Rodríguez indicó que en otros países su utilización está normalizada, pero se debe ensayar aquí.

Sin embargo, destacó que es mucho menos invasivo que el que se utilizó en el Colegio Normal, en donde los gruesos tubos metálicos cambiaron por completo la fachada y además hubo que desocuparlo durante más de un año por los trabajos. En el corto plazo, agregó, elegirán una de dos escuelas que ya han preseleccionado para colocar el novedoso sistema.