sábado 16 de enero de 2021

Sup. Economía

Financiamiento bancario: sólo para el 31% de las pymes

Apenas el 39% de las pequeñas industrias realizó inversiones en el último año. La mayoría se financia con fondos propios.

  • domingo, 29 de noviembre de 2015

Las dificultades para acceder al financiamiento siguen siendo el talón de Aquiles de las pymes. Pese a que la situación mejoró durante los últimos años, sólo un tercio de las pequeñas empresas obtiene créditos bancarios.

Según el Observatorio Pyme, apenas el 31% de las pymes industriales accede a financiamiento, principalmente a través de la banca pública. Este porcentaje las ubica muy lejos de las empresas europeas, donde el 80% obtiene préstamos. Pero si bien el porcentaje actual de la Argentina es bajo, es un 50% más alto que el registro que había en 2005, cuando los créditos llegaban al 21% de las pymes.

Después de haber tocado un pico de 34% en 2011 -el último año con crecimiento sólido de la economía-, el financiamiento retrocedió al 31% y se estancó allí.

Frente a estas dificultades, la opción que queda para quienes quieren invertir es utilizar capital propio. Pero en un contexto recesivo como el de los últimos años, los fondos disponibles se fueron reduciendo. Esto hizo que en 4 años, el porcentaje de pymes que invierta cayera del 45% al 39%. La consecuencia de esto es que las pymes manufactureras se encuentran operando al límite de su capacidad instalada, con un parque de máquinas y equipos tecnológicamente atrasados.

El punto más alto del autofinanciamiento se produjo en 2006, cuando de cada 10 pesos que las pymes invertían, 8 provenían de fondos propios. Ocho años más tarde, en 2014, el componente de autofinanciamiento dentro de la inversión había caído al 60%.

El 63% de las pymes se autoexcluye del financiamiento bancario, consciente de que no cumple con los requisitos para calificar para un préstamo de este tipo. De las que se presentan, el grueso consigue el crédito que busca.

El financiamiento bancario aparece en el segundo lugar para solventar inversiones, con el 27% sobre el monto total de los fondos desembolsados. Desde la perspectiva del Observatorio Pyme, “las regulaciones sobre créditos productivos que ha venido aplicando la banca central han sido de mucha ayuda para el segmento de las pymes industriales, aunque no resulta suficiente”.

Pese a que el apoyo que brinda el Estado no es suficiente, el rol que cumple es imprescindible. “Los programas públicos tienen poco peso entre las fuentes de financiamiento de la inversión en las pymes, pero aún menos participación presenta el crédito obtenible vía el mercado de capitales, donde es prácticamente nulo”, señala el Observatorio.

Si bien la situación de las pymes es más endeble que la del resto del sector privado, a la vez está inmersa dentro de las características propias del acotado sistema financiero local. En la Argentina, por las sucesivas crisis y la desconfianza en el peso como reserva de valor, la tasa de depósitos es baja, al punto que no supera el 20% del PBI.

El volumen de operaciones es escaso y las colocaciones mayoritariamente son de corto plazo. A esto se suma que el Estado es el principal tomador de créditos, por lo que es más atractivo para los bancos financiar al sector público -y en segundo término, al consumo- antes que volcar liquidez en el sector productivo.

Así, el crédito otorgado por los bancos al sector privado se ubica en la Argentina en el 14% del PBI, contra el 69% en Brasil, el 79% en Chile y el 83% en los países de altos ingresos que integran la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

En los últimos meses se registraron algunos datos alentadores. Según el Ieral, en el tercer trimestre, los préstamos otorgados al sector privado no financiero subieron 5,4% en términos reales respecto del mismo período del año anterior. También hubo un registro positivo en los depósitos privados, que aumentaron 12% en el mismo lapso.

Parte del apoyo estatal al sector proviene de Garantizar, la sociedad de garantía recíproca más grande del mercado. Para 2016, el plan es aumentar su fondo de riesgo en más de $ 1.000 millones “en previsión de un incremento considerable de su actividad para el año próximo”, según informó el organismo.