Espectáculos Miércoles, 14 de diciembre de 2016 | Edición impresa

Fiestas: el síndrome del niño hiperregalado

La especialista escribe esta columna, en el sitio Siquia.com, en la que da pautas de cuáles son los ‘síntomas’ de un chico que recibe el afecto materializado en objetos.

Por María Dolors Mas Delblanch - Licenciada en Psicología por la Universitat Oberta de Catalunya

Este síndrome se trata de la  tendencia que consiste en suplir el tiempo que no se pasa con los hijos, con regalos que reemplazan a mamá y a papá.

Sin embargo, ello acarrea consecuencias: un niño al recibir tantos regalos acaba por no valorar lo que tiene. Siempre que hay una acumulación de juguetes, los niños pierden la ilusión, se vuelven caprichosos, egoístas y consumistas.

Pedagógicamente no tiene sentido regalar tantos juguetes a un niño porque acaba dándole demasiada importancia a lo material, cuando lo que realmente necesita es atención y compartir tiempo y juegos con los padres”.

¿El resultado? “Todo ello crea adolescentes y adultos con baja tolerancia a la frustración, ya que esperan recibir todos los regalos que pidieron, característica típica del síndrome del niño hiperregalado. Si esto no ocurre así, y recibe menos juguetes de los esperados se frustrará e, incluso, se sentirá desilusionado, triste o irritable.

Los juguetes ideales: al regalar juguetes a los niños se deben elegir aquellos que estén adaptados a su edad, que les ayuden en su crecimiento y desarrollo, que les permitan evolucionar como personas y que les inviten a usar la imaginación y a colaborar. Por ejemplo, los juegos de mesa que enseñan a compartir, a interactuar con otras personas, a respetar unas normas y unos turnos, a tolerar la frustración y a saber ganar o perder.

Un regalo mejor que un juguete: aparte del tiempo que los niños pasan jugando con juguetes, existe un interés por otras cosas que sólo requieren de la imaginación. Seguramente este sea un buen camino en el que trabajar. Porque a los niños les van a estimular otras cosas son solo los juguetes y, según la edad que tengan, les satisface mucho dibujar, construir con sus propias manos cosas, ya sea un circuito de coches, una casa , ropa para su muñeca, o confeccionar con cartón y objetos reciclados una nave espacial o unos disfraces.

Se trata de cambiar el consumismo por el tiempo compartido en familia, de elegir menos regalos, menos juguetes y que los niños aprendan a valorarlos, de darles cosas más gratificantes.

Por ejemplo: un paseo, una excursión o un juego de mesa. Se trata de seguir regalando a los niños, pero regalarles tiempo, algo que no cuesta nada, pero que supone más esfuerzo.