Espectáculos Sábado, 15 de marzo de 2014 | Edición impresa

Doctores en saxo y piano quieren ser profetas de su tierra

Los músicos Alejandra Sáez y Mauricio Agüero se perfeccionaron en Estados Unidos. Ahora regresaron para aportar su conocimiento. Tienen programada una serie de conciertos para forjar una nueva etapa en Mendoza.

Por Lorena Misetich - Especial para Estilo

¿Por qué volvieron? Es la pregunta que surge al saber que Alejandra Sáez y Mauricio Agüero resolvieron regresar a Mendoza tras cinco años de formación en música en Los Estados Unidos. Y la decisión parece arriesgada para quienes lo miran desde afuera.

Ambos graduados en música en la Facultad de Música de la UNCuyo, aterrizaron en diciembre pasado con los diplomas de doctores en sus valijas. Esos que con mucho esfuerzo y dedicación consiguieron tras cursar una maestría y doctorado en la Universidad de Luisiana.

“Estábamos con trabajo, pero la idea inicial cuando nos fuimos era volver. Hubo algunas dudas en el medio de quedarnos o no”, cuenta Mauricio quien ahora es el único doctor en Saxo del país. A lo que su esposa Alejandra se ríe y agrega: “Es muy gracioso, nos fuimos en 2008, en plena crisis en Estados Unidos, y ahora volvemos y hay desbarajuste económico acá”.

Prefirieron dejar comodidades, seguridad económica y un sinfín de posibilidades, para cumplir nuevos desafíos; mostrar su talento y aportar otras miradas a la música local.

Una experiencia gratificante

Al margen del esfuerzo personal y las cualidades que cada uno tiene, durante los cinco años que vivieron en el norte, fue un proceso de adaptación a nuevas costumbres, y sobre todo, el sacrificio de estudiar en otro idioma un mundo apasionante como es la música.

De esos tiempos se desprenden miles de anécdotas. “Nuestro amigo Simon es sirio, y la primera vez que nos invitó a su casa nos recibió con el mate, y un paquete de yerba. Porque sus abuelos vinieron en una inmigración masiva a Argentina, entonces cuando se volvieron llevaron la costumbre de tomar mate”, recuerda Alejandra.

“No teníamos vacaciones, no hay fin de semana, el master doctorado es un cursado intensivo, que no te deja tiempo libre. Conocimos gente de otros países, es algo muy rico que nos trajimos. Árabes, europeos, africanos en la misma situación que nosotros. Nos damos cuenta de que tenemos muchas cosas en común, pese a la cultura que cada uno trae”, comenta Mauricio.

El conocimiento de la música académica lo fueron cultivando de otras corrientes. Mauricio eligió una especialización en jazz en su doctorado, mientras que Alejandra se apasiona con los autores contemporáneos, dentro de la música académica. “Tengo más facilidad para eso y es más interesante porque podés trabajar con el compositor. En este momento estamos haciendo obras de compositores que están vivos. De hecho el argentino Jorge Variego le escribió una obra a Mauricio luego de un concierto en Nueva York”.

El compromiso del cambio

Como cualquier estudiante promedio, ambos cursaron los nueve años de la licenciatura en Música, y de las aulas partieron hacia a la ciudad sureña de General Roca para dar sus primeros pasos en la docencia y los escenarios. Formaron parte de la Orquesta de Río Negro, hasta que obtuvieron la beca.

Luego del camino recorrido es inevitable la comparación académica de ambos países, y plantear otras formas de enseñanza y contenidos.

“De alguna manera veo que podemos aportar un estilo que tiene que ver con lo europeo o lo norteamericano, pero no tiene que ver con nuestra cultura. No tenemos los recursos para enseñarle a un chico de primaria o secundaria todo el bagaje musical que ellos tienen. Ahora está la escuela de Niños Cantores, o la escuela de Música Popular, que equilibra un poco el desfasaje de la facultad con la sociedad actual. Creo que se puede hacer la carrera en menos tiempo, se puede agilizar la primera parte y hacerla más productiva. Nuestra facultad es muy poco competitiva a nivel local e internacional, porque nos graduamos muy tarde y es una carrera contra el reloj”, opina Mauricio quien en su época de estudiante fue uno de los impulsores en la creación de la cátedra de Saxofón en la facultad mendocina.

Para los músicos que tocan el piano y el saxo, el género popular es la primer salida. “Cuando nos recibimos era una exigencia tocar música popular y es un estilo que no abordamos a lo largo de la carrera. Nos pasó que cuando llegamos a Estados Unidos todos querían que tocáramos tango, y no sabíamos, entonces ahí se presenta una falencia importante”, señala el músico.

Ahora su objetivo es emprender un intercambio profundo entre músicos internacionales y locales. Como embajadores de la Universidad de Luisiana en su propia provincia comenzaron a tejer redes de contactos para concretar la visita de destacados maestros.

“Nuestros profesores están muy interesados en venir a Mendoza. Les llama la atención, y les encantaría tocar acá. Además es muy común y fácil para ellos viajar. Por ejemplo, el presidente de la Fundación Sinfonía Concertante de Panamá, de hecho nos invitó para que toquemos con él en mayo. Y no es sólo interesante que él venga, sino por lo que genera. Me imagino que debe haber muchos profesores y músicos que no tienen los contactos, pero sí quieren generar un intercambio, entonces ahí podríamos trabajar en conjunto”, detalla Alejandra quien sabe que la reciprocidad de experiencias es fundamental en la formación.

“Si no hay acogida dentro de la provincia, buscaremos afuera. Pero es posible que en Mendoza haya cierta reticencia a traer gente nueva, hasta que uno demuestre que lo que ofrece vale la pena”, advierte el saxofonista.

Por ahora los anhelos y proyectos son varios. Agüero planea formar un cuarteto de saxo, algo innovador en la escena local; además de tener su propio estudio de enseñanza y grabar un disco juntos.

El 19 de abril harán su debut en el MMAM, en el marco de la nueva edición de “Música Clásica por los Caminos del Vino”. Allí, con piano y saxofón afinados, interpretarán a dúo obras diversas; Ravel, Rajmáninov, Ginastera, Piazzolla y hasta “Niebla y cemento”, una composición del argentino Mario Herrería.

Entusiasmo, coraje y ganas les sobran, será cuestión de conocerlos.