Jáchal, de la “fiebre del oro” al “pánico minero”

Jáchal, de la “fiebre del oro” al “pánico minero”

Hace 10 años, Veladero entusiasmó a la ciudad sanjuanina. Hace una semana, un derrame de cianuro despertó la alarma en muchos pobladores, que ahora están en pie de guerra contra el emprendimiento. Los Andes fue hasta allí para documentar el ¿fin de un sue

Casi 160 km de camino despoblado donde reina la vegetación autóctona y el paisaje de montaña llevan desde la ciudad de San Juan hasta San José de Jáchal, cabecera del departamento.

Se trata de una ciudad pequeña con casas bajas que conserva varias de sus calles de tierra y que llama la atención por su plaza rodeada por la iglesia, la Municipalidad, la biblioteca y varios comercios. Le dicen la plaza del “palo verde”, según cuentan los pobladores, y es uno de los símbolos de la “fiebre del oro” que llevó la minería. Otra de estas obras son las cloacas.

En ese espacio de árboles añosos un grupo de personas comenzó a reunirse el lunes pasado alertadas por una pérdida de cianuro en la mina Veladero, que opera la empresa canadiense Barrick Gold desde hace 10 años. Un mensaje de WhatsApp reveló la información que luego fue confirmada por la propia empresa y el gobierno de San Juan.

Desde entonces gran parte del pueblo se encuentra sumido en una situación de incertidumbre, temor y descreimiento. Es que dudan de la calidad del agua que utilizan tanto para beber como para sostener sus principales actividades: agricultura y ganadería. La información oficial habla del derrame de 220 mil litros de solución cianurada que ingresaron al río Las Taguas, afluente del río Blanco que finaliza en el río Jáchal, principal curso de agua del pueblo.

Si bien el gobierno provincial ha emitido informes con estudios de agua que descartan la presencia de la sustancia en esos ríos, muchos descreen de la información y optan por consumir únicamente agua mineral, asumiendo el costo que eso implica. Mientras tanto, el juez Pablo Oritja dispuso que se distribuyera agua potable tanto en Jáchal como en Iglesias, departamento ubicado al norte, y que se suspendiera la actividad en la mina por 5 días.

En asamblea permanente

Los primeros en salir en defensa del agua fueron los jachalleros reunidos en la asamblea “Jáchal No Se Toca”, que se formó en febrero de este año con el objetivo de frenar la explotación de uranio que estaba planeada en La Ciénaga y que finalmente lograron parar.

Esta organización, además, cuenta con un lejano antecedente allá por 2003, cuando la Barrick comenzó con los primeros trabajos de exploración.

“Se hicieron una serie de manifestaciones pero en ese entonces el gobernador aseguró que no iba a pasar nada, que se habían tomado todas las medidas de seguridad, que iban a trabajar con tecnología de punta y que nunca pasaría nada”, recordó Laura Ruiz, parte de la asamblea y presente en la plaza el jueves, cuando Los Andes viajó hasta este lugar donde hasta hace una semana la mayoría de la gente aceptaba en silencio la minería.

La joven narró que cuando finalmente se instaló el emprendimiento Veladero las voces comenzaron a acallarse y las reuniones dejaron de concretarse: “La gente se confió, creyó que realmente se estaba trabajando bien y que esto nunca iba a ocurrir”. Y explicó que el casco céntrico de Jáchal extrae agua de un acuífero diferente al río Jáchal, pero que las demás localidades sí se podrían ver afectadas por la contaminación debida al derrame de cianuro.

Domingo Jofré, principal referente de la asamblea, explicó que hay mucho malestar entre los jachalleros. “La confusión es total, no están escuchando al pueblo, estamos pidiendo una explicación y que se hagan cargo; la macana que se mandaron es grande porque si no el gobierno no hubiera hecho la demanda penal”, expuso.

José Roberto Cabanay trabajó 12 años como minero en Veladero, aunque hace dos que está de licencia por problemas de salud derivados de trabajar en altura. “Si bien es cierto que se han tomado muestras del agua que dan 0 de cianuro, sabemos que la empresa maneja al gobierno y por eso no les creemos nada”, aseguró con notable malestar. Según su visión, el pueblo se encuentra a la deriva: “Hay gente que junta moneditas para comprar el agua y nadie hace nada”, se quejó.

Pueblo dividido

Aldo Sánchez trabaja en una calera cercana a Jáchal y si bien está preocupado por lo que sucede, no participa de las asambleas. “Desde que se instaló Veladero yo he notado una gran división en el pueblo: están los que trabajan en la mina y la defienden porque ganan muy bien y los que temen que perjudique a nuestro pueblo”, expuso. A pesar de trabajar en un rubro relacionado, él mismo se pone en el segundo grupo, “porque todos tenemos hijos y hay muchas familias que viven de la agricultura y de a poco la han ido arruinando”.

Como productora agrícola del distrito Pampa Vieja, Analía Santander amplió esta situación: “Las cosechas que uno hace no se pueden vender en ningún lado. La gente no te las compra porque sospecha que el agua está contaminada”. También comentó que otro inconveniente se relaciona con la poca disponibilidad de agua del río Jáchal, de donde obtienen el líquido.

Sin embargo, un ex trabajador de Veladero -que prefirió no dar su nombre- defendió la minería. “Ha sido una bendición para nuestro pueblo porque le ha dado trabajo a mucha gente y si hubiera contaminado como dicen, ya estaríamos todos muertos”, dijo enérgico. El hombre recordó que estaba desempleado hasta que la Barrick llegó a San Juan. “Se hacen muchos controles allá arriba y si ahora ha caído algo de cianuro por el caudal del río, ya se diluyó hace rato”, subrayó. Según su visión, los que se manifiestan en contra de la minería tienen intereses políticos.

Legado minero

Más allá de la plaza y las cloacas, hay otras obras que Cristian Romero, secretario de Gobierno a cargo del municipio por un viaje del intendente, enumera como parte del “legado” de la minería: el acueducto del casco histórico, la planta de tratamiento de residuos, hospitales y el estadio deportivo. “Sin la presencia de la minería hubiese sido imposible acceder a estar obras con los recursos ordinarios del municipio”, explicó.

Pero el funcionario también reconoció los aspectos negativos del el derrame del domingo: “Estos hechos puntuales acarrean un efecto negativo en la economía, fundamentalmente para el turismo y para la agricultura, sobre todo cuando hay proyectos de planes estratégicos para fomentar el turismo y para certificar producción orgánica, por ejemplo”. En este sentido remarcó que se está pensando en plantear una serie de medidas judiciales para pedir un resarcimiento económico de la empresa sobre estos aspectos.

Con respecto al empleo generado por Veladero, hay números dispares. Para Romero, los jachalleros que tienen trabajo con la mina son entre 700 y 1.000, entre contratados directos e indirectos. Pero para Jofré, de la Asamblea, no son más de 100. “Porque contratan a un grupo, los despiden, contratan a otros y al final suman todos”, argumentó el líder ambientalista.

Análisis de ONU y UNCuyo

Una de las personas que alzó la voz en la asamblea que se realizó el jueves al mediodía en la plaza de Jáchal fue Saúl Ceballos, candidato a diputado por el massismo. Como ciudadano y futuro dirigente ha encargado un estudio de los componentes del agua en distintos puntos a un laboratorio de la UNCuyo. “Hemos pedido que se analice la presencia de cianuro, pero no sólo eso sino que se indague sobre la presencia de metales pesados como mercurio, plomo aluminio, arsénico, sulfato, entre otros, que también pueden estar presentes”, detalló. Estos resultados, según aseguró, estarán listos en aproximadamente 5 días más.

Por otro lado, un grupo de analistas de la ONU llegaron a San Juan para comprobar si quedaron contaminados los ríos Jáchal, Las Taguas y Blanco, la cuenca hídrica sobre la que se derramaron 224 mil litros de solución cianurada. Lo relevado por estos expertos será luego remitido al juez de Jáchal de la causa, Pablo Oritja.

"El agua no tiene problema"

Ante el derrame en Veladero el gobierno de San Juan tomó distintas posturas. En un primero momento intentó minimizar el hecho, pero luego presentó una denuncia penal contra la empresa Barrick Gold. Jorge Millón, director de Hidráulica de San Juan, aseguró que el agua de los ríos de la zona está en condiciones para ser utilizada normalmente. “Nosotros somos los responsables del agua, el día de la fecha (por el viernes) hemos realizado una nota tanto a la junta de riego de Jáchal como de Iglesias diciendo que el agua está en condiciones de ser incorporada al sistema de regadío, que no presenta cianuro y que se puede seguir con el riego programado si ellos lo deciden”, manifestó el funcionario.

Millón se basó en los informes realizado por el laboratorio del Ministerio de Minería, Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) y de la empresa minera. "Todas esas muestras convinieron que el agua tanto para tomar como para riego no tiene ningún problema", aseguró. Según su visión, la desconfianza de algunos sectores del pueblo en estas mediciones es "intencional". 
Por su parte, el ministro de Minería de San Juan, Felipe Saavedra, decidió no hablar con Los Andes e informó a través de su vocero que se encuentra esperando los resultados de nuevos monitoreos al respecto.

En tanto que Barrick Gold se limitó a un comunicado oficial. “Desde el día del incidente en la mina Veladero, en ninguno de los monitoreos se ha detectado la presencia de solución cianurada en el río Jáchal ni en el dique Cuesta del Viento, en su entrada y desembocadura”.

El juez investiga "negligencia humana"

El juez penal Pablo Oritja advirtió que investiga si hubo “negligencia humana” en la apertura de una compuerta y falta de mantenimiento en una válvula que provocaron una falla en el plan de contingencia de la minera Barrick.

Luego de la inspección ocular que encabezó en Veladero, donde ocurrió la fuga de solución cianurada, el juez Oritja señaló que la “rotura de la válvula es el hecho objetivo que genera el derrame” pero sostuvo que “están previstos los escapes en las normas de seguridad”.

“El tema es por qué falló el plan de contingencia para que el cianuro no llegara al río. Ahí está donde ha habido, en principio, una negligencia humana”, precisó.

Oritja apunta a una compuerta que quedó abierta, cuando debió estar cerrada para evitar el paso de la solución cianurada hacia el río. “¿Es posible que se genere una fuga en el valle de lixiviación? Sí. Ahora, ante un derrame, ¿Cómo se actúa?”, se preguntó el juez en diálogo con Diario de Cuyo tras revisar los sistemas de protección en el canal Norte y el Sur, que es por donde se va a contener el líquido cianurado si hubiera una fuga.

Sobre la supuesta negligencia de dejar abierta la compuerta, dijo que la empresa no lo informó y que debería haber estado asentado en los

Y sobre la rotura de la válvula donde se produjo la filtración del líquido, dijo que según la empresa “el fabricante les manifestó que esa válvula no tiene mantenimiento. Eso será materia de análisis. Si no tiene mantenimiento, tiene vida útil; eso vamos a verificar”, apuntó. DyN

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