Arquitectura Viernes, 28 de noviembre de 2014 | Edición impresa

Construcción de excelencia: un objetivo posible

Una de las deudas pendientes que tiene la construcción es apuntar a construir, cualquiera sea la escala, con excelencia operativa y profesional.

La industria de la construcción, como ya sabemos, es madre de industrias, gran movilizadora y dinamizadora de la economía, y un indicador de crecimiento y progreso de una sociedad. Sin embargo, si analizamos el proceso constructivo local, es evidente que aún está lejos de cumplir con las pautas y normativas internacionales. 

Parece una constante en toda América Latina detectar las mismas fallas y errores comunes, quizás por la elección del sistema constructivo tradicional o quizás (y me inclino más a esta última razón) a la falta de capacitación y actualización del personal de obra, quienes en definitiva son los que materializan los proyectos de los profesionales.

Con frecuencia escuchamos utilizar el concepto de calidad (a la cual todos aspiramos), aunque pareciera que la propia sintaxis de la palabra contuviera una atractiva e irresistible esencia, aquello a lo que todos aspiramos, sin importar definirla, sencillamente "la anhelamos". Los protagonistas de esta industria se refieren a las características del producto terminado, con la palabra calidad, tal vez sin entender que el proceso que conlleva a obtener la calidad deseada, arranca desde el momento que se traza el primer boceto de un diseño.

Calidad es igual a cumplir normas y especificaciones. Calidad es satisfacer las necesidades del consumidor o usuario.

Para empezar, habría que acotar que el concepto de calidad es clara, concreta y definitivamente, el resultado de un proceso: dicho proceso es referido, casi siempre, a la producción. Esto significa que en general la utilizamos para asociar hechos o cosas que nos producen alguna satisfacción. El término "buena calidad de un producto" significa simplemente que el producto es adecuado para el fin que fue creado. 

Calidad es igual a cumplir normas y especificaciones. Éstas nos van a servir para medir o controlar la calidad de un producto o servicio. Calidad es satisfacer las necesidades del consumidor o usuario. Para definir la calidad con productividad, podemos decir que existen parámetros como los siguientes:

1. Hacer más con lo mismo.
2. Hacer igual con menos.
3. Hacer más con menos.

Para lograr la calidad se requiere:

-Que exista la voluntad de hacer las cosas, de mejorar la calidad y la productividad.
-Que la gente sepa detectar los problemas y sepa resolverlos.
-Creer que se puede hacer.
-Tener lo necesario para hacerlo: herramienta, equipo, personal, etc.
-Realizarlo.
-Tener apoyo, del cuadro dirigencial de la organización.
-Tener objetivos claros y bien definidos.
-Tener recursos técnicos.

Para fijar objetivos en pos de la excelencia, antes que nada se deben fijar ciertas metas medibles. Para ello existen muchas herramientas de gestión de comprobable aplicación que permiten planificar, monitorear y verificar cada proceso de obra, y contrastar con los hechos que se van produciendo. Algunas de las acciones a emprender una vez determinada la política de calidad deben ser:

-Aclarar las razones por las que se selecciona dicho tema o área.
-Evaluar la situación actual.
-Análisis (investigación de causas).
-Establecer las medidas correctivas y ponerlas en marcha.
-Evaluar los resultados.
-Estandarizar, (prevención de errores, prevención de repetición).
-Repaso y reflexión, consideración de los problemas restantes.
-Planeamiento para el futuro.

La mejora de la calidad y la obtención de la excelencia dependen básicamente del compromiso de las personas. Este compromiso proyectado en el tiempo ha ido generando una acumulación de experiencias y conocimientos muy útiles para el logro de los objetivos planificados en la estrategia de calidad. Esto ha generado una extraordinaria variedad de herramientas, como los sistemas de aseguramiento de la calidad, los tableros de comando integral e infinidad de metodologías de implementación de estos indicadores que son indispensables para lograr la mejora continua. 

La aplicación de estas herramientas permite:

- Identificar o detectar problemas que producen disfunciones en el proceso de producción. 
- Analizar los problemas relacionados con la gestión que exigen acciones prioritarias y las causas de esos problemas. 
- Seleccionar, en consenso, las medidas oportunas en función de la importancia de los problemas estableciendo planes de mejora. 
- Realizar el seguimiento de los resultados de evaluación de las acciones de mejora. 

Para completar la idea, desde las cúpulas dirigenciales, tanto del Estado como de la empresa en sí, deben tener en claro que el único destinatario de la excelencia en la construcción se llama usuario, y todas las acciones deben estar dirigidas a brindarle una "calidad de vida" aceptable. / Arq. Carlos A. Grisolía, Cetarq