jueves 25 de febrero de 2021

Comer carne de gato, la moda gastronómica en Vietnam
Sociedad

Comer carne de gato, la moda gastronómica en Vietnam

La tendencia, polémica e ilegal, es furor en un país acostumbrado a consumir carne de perro. La mayoría de los animales que terminan en la freidora son robados de las calles.

  • jueves, 31 de julio de 2014
Comer carne de gato, la moda gastronómica en Vietnam

La gastronomía vietnamita, conocida hasta ahora por su afición a la carne de perro, ha entrado en la era del gato para desgracia de los propietarios de “tigrecitos”, cuyas mascotas robadas terminan hervidas, asadas o freídas al ajo en los restaurantes del país.

Es el caso de un restaurante de Hanoi, donde ahogan a los animales, los rapan y los meten en la freidora.

“Mucha gente come carne de gato. Es nuevo, quieren probar”, asegura To Van Dung, gerente del local que explora este nicho de mercado menos común que la clásica carne de perro, también muy consumida en la vecina China.

“Algunos piensan que comer gato a principios del mes lunar da suerte. Es diferente de la carne de perro. Comemos carne de perro al final del mes lunar. El gato, es para principios de mes”, explica este vietnamita de 35 años.

El comercio de carne de gato es oficialmente ilegal en Vietnam. Las autoridades la prohibieron para preservar a estos útiles cazadores de ratas. Pero este restaurante asegura no tener ningún problema con las autoridades.

En un día de gran afluencia, más de un centenar de clientes pueden pedir gato en el restaurante de To Van Dung.

El local se abastece gracias a los escasos criaderos locales. También recurre a otros proveedores que proponen carne de origen dudoso, a veces de Laos o de Tailandia.

Pocos gatos en las calles

Es poco habitual ver a gatos en libertad en las calles de Hanoi. Sus propietarios los encierran en casa porque la carne de “tigrecito” es especialmente apreciada.

La carne de gato sigue siendo menos frecuente que la de perro, que se puede comprar en cada esquina. Se come en particular para acompañar el aperitivo, con una cerveza local

Los vietnamitas tienen la costumbre de comer animales considerados en otros países como domésticos.

Según Hoang Ngoc Bau, uno de los pocos veterinarios de Hanoi, esta costumbre se explica por un conjunto de factores históricos, entre los cuales está la falta de comida durante la guerra.

“El país era muy pobre y hemos tenido una guerra larga. Comíamos todo lo que encontrábamos para seguir vivos. Insectos, perros, gatos, incluso ratas. Se ha convertido en una costumbre”, cuenta.

Sin embargo, este veterinario de 63 años no come carne de perro porque cuando tenía siete años el suyo lo salvó de una serpiente venenosa y despertó su vocación. “Desde entonces, tengo una deuda hacia los perros y me he hecho veterinario”, dice.

Hoang Ngoc Bau ha visto cómo la sociedad vietnamita ha evolucionado desde los años ‘90, con la apertura económica decidida por el régimen comunista de partido único. “Han cambiado tantas cosas, tan rápido. Con ello, la gente ve los animales de forma diferente. La gente quiere cada vez más a los animales”, explica.

Esta evolución choca sin embargo con una tradición que sigue siendo una amenaza para los animales domésticos que andan sueltos en las calles.

Como no existe la cría de perros y gatos destinados a ser sacrificados, “casi todos los animales cocinados en los restaurantes proceden del robo”, asegura el veterinario.

Un grupo de pioneros de la defensa de los animales ha lanzado recientemente una modesta campaña de sensibilización para cambiar las costumbres alimenticias de los vietnamitas. Pero sin mucho éxito hasta ahora.

Aperitivo perfecto con una cerveza helada

Frito en ajo y servido como snack (aperitivo) antes de la comida, acompañado por un vaso de helada. Así es el menú furor en Vietnam.

Según publica el sitio web Asia News, un gato sano y de dimensiones medio-grandes es vendido en Saigón, la capital vietnamita, entre los 50 y 70 dólares americanos, más que el salario medio de un campesino.

Para los consumidores, esta carne “es más dulce y tierna que la del perro” y es “perfecta para acompañar una cerveza helada”.

Tan elevada ha sido la demanda de este tipo de carne en el país, que ahora el contrabando se ha extendido más allá de las fronteras con Laos y Tailandia.