Sociedad Sábado, 4 de marzo de 2017 | Edición impresa

Ciencia de la felicidad: la terapia que es viral

Dos psicólogos mendocinos ponen el foco en las cosas que hacen bien sus pacientes en lugar de los problemas. Sus videos circulan con gran suceso en las redes sociales.

Por Priscila Mateos - pmateos@losandes.com.ar

En tiempos donde las malas noticias y los mensajes pesimistas son moneda corriente, los psicólogos Carolina Hapon (38) y Fernando Anta (39) buscan generar mensajes positivos a través de la “ciencia de la felicidad”, apoyados en divertidos videos.

A través de Depo (Desarrollo Positivo), este matrimonio mendocino decidió cambiar el enfoque tradicional de la psicología. “Nos dimos cuenta de que nos centrábamos en los conflictos, los problemas y los defectos, y no era eso lo que esperábamos de la profesión ni nos gustaba para aplicarlo en nuestras vidas”, explica Carolina.

De esta manera, la pareja - que lleva más de 20 años de relación y tiene 3 hijos- empezó a enfocarse en la gente que hacía las cosas bien y tratar de ver cómo lo lograba.

Ambos coinciden que dedicaron muchos años al estudio y a la investigación “y nos dimos cuenta que no podíamos quedarnos sólo en eso”, recuerda Fernando. Además, como durante años trabajó con empresas, eso le permitió “recabar información y empezar a hacer el foco en cómo hacer las cosas bien en lugar de ver lo que se hizo mal”.

Con relación al trabajo que hacen con su esposa, el especialista remarca que “siempre buscamos que todo tenga un fundamento científico” y que “la idea es descubrir las virtudes de cada persona para que disfrute de la vida”. 

Finalmente, pudieron unir la pasión de Carolina por las historias de vida con mensajes de superación y el rigor científico que caracteriza a Fernando, creando Depo.

Videos de refuerzo

En los últimos años, con el auge de las redes sociales y la posibilidad de compartir contenidos en forma dinámica y sencilla, este matrimonio empezó a incorporar videos que hicieran aún más fácil la llegada del mensaje.

Conscientes de que la gente le dedica cada vez menos tiempo a la lectura, y notando que el blog que crearon tenía una actividad limitada, apostaron a los videos. “Los ve todo el mundo, sin distinción de edades. Además, nos permite usar las redes sociales y eso está bueno”, precisa el psicólogo.

“Lo que hacemos es traducir nuestros artículos al lenguaje de video, porque es mucho más fácil y rápido de captar”, asegura Carolina. Sin dudas, el efecto deseado se cumplió, porque en el perfil de Facebook de Depo, que fue creado hace sólo dos meses, los contenidos han sido compartidos numerosas veces y ya se están difundiendo por Whatsapp.

En principio, están realizando ellos mismos cada uno de los archivos que comparten, utilizando aplicaciones gratuitas. No obstante, a futuro apuntan a profesionalizarlos, aunque los contenidos ya lo son. 

“Es todo a pulmón, diseñamos la historia y usamos programas gratuitos para difundirlos a través de Whatsapp y las redes sociales, aunque el boca en boca fue nuestra primera red generadora”, explica la psicóloga.

La aceptación de los videos ha sido favorable y, como bien indica Fernando, “la gente nos dice que son muy buenos, que las herramientas y tips les sirven. Se han compartido un montón. Es más, nos pasó de enviarle uno a un conocido y resultó que ya se lo había mandado otra persona”.

En primera persona

Más allá de haber dedicado mucho tiempo para formarse frente a este cambio de paradigma en la forma de aplicar la psicología, también comenzaron a aplicar lo aprendido en la dinámica familiar.

En este sentido, el especialista asegura que fueron “incorporando esas herramientas a nuestras rutinas, porque son cosas entretenidas y que están buenas”. Por ejemplo, a la hora de irse a dormir se preguntan qué es lo mejor que hicieron en el día, lo que “repercute también fisiológicamente”, indica.

No obstante, Carolina deja en claro que su intención no es mostrarse como personas que viven siempre felices: “Somos iguales a cualquiera, no estamos siempre sonrientes, pero sí sabemos que hay un montón de cosas que se pueden hacer para estar bien”.

Respecto a cómo fue la evolución del foco que ellos encontraron, Fernando recuerda que cuando empezaron lo que había “eran terapias centradas en la solución” y que se dieron cuenta de que “las escuelas tradicionales se focalizaban en tratar de llegar a una solución, pero terminaban en un punto neutro y no buscaban ni en la paz ni en la felicidad de las personas”.

De todas maneras, toman distancia de los movimientos de autoayuda y los talleres comunes de coaching, porque insisten en que lo que ellos hacen es una “ciencia expresada de modo simple, en lenguaje sencillo”.

Su trabajo consiste en hacer psicoterapia, brindando “conocimientos” y que “después cada uno elige qué hacer de acuerdo a sus valores, rutinas y vidas”, cuenta la psicóloga.

La idea es que las personas introduzcan esos cambios en sus rutinas, entendiendo que “no es necesario viajar al Tibet para encontrar paz y felicidad”.

Este mes, Depo comenzará de nuevo con las terapias individuales y el coaching. No obstante, Fernando asegura que “los talleres grupales son más baratos y se llevan un montón de herramientas y actividades para hacer en sus casas”.