Turismo Domingo, 15 de enero de 2017 | Edición impresa

Brooklyn: tentaciones más allá de la manzana

Del otro lado del East River en el barrio DUMBO, locales mínimos revelan historias fabulosas que se descubren caminando o en bici.

Por Cynthia Cónsoli - Especial para Turismo

La historia reciente descubre una transición irreversible de zona marginal y alternativa barata hacia el actual distrito reciclado, moderno, turístico y necesario. Brooklyn, uno de los cinco distritos del Estado de Nueva York -junto a Manhattan, Queens, The Bronx y Staten Island- se aleja de aquel brío off Manhattan que lo mantuvo a la sombra de la isla durante años, para copar las guías turísticas y blogs de viajeros con sus barrios con personalidad y huellas dactilares propias. 

Los nuevos sectores hipster como Williamsburg y Bushwick se unen al paquetísimo Brooklyn Heights (considerado el primer suburbio de la Nación, que albergó a Arthur Miller, Truman Capote, Walt Whitman, Marilyn Monroe y Björk) y a los históricos Prospect Park y Coney Island, entre otros varios. 

A una distancia que se puede atravesar a pie cruzando el puente de Brooklyn, se encuentra DUMBO. El nombre nada tiene que ver con el elefante que vuela, sino que es el acrónimo de Down Under the Manhattan Bridge Overpass y define al barrio situado justo en el espacio extendido entre la bajada del puente homónimo y el de Manhattan.

Su pasado industrial de galpones de ladrillo visto, abandonados, evolucionó a un presente floreciente de galerías de arte, librerías cancheras, restaurantes que ofrecen delicias, cafeterías para brunchear, mercados vintage a cielo abierto y tiendas de diseño. Además, se adueña de una vista de Manhattan que es única: el skyline enmarcado en los puentes, reflejados en el río que los separa. 

Natchie, el oasis de jazz y color

A pocos pasos del río, la esquina turquesa de Front y Pearl no se parece a ninguna otra: tiene lucecitas amarillas, adornos de papel y promete ‘art and music’. Desde afuera, no parece una tienda de discos de esas que abundan en el East Village ni tampoco un atelier con olor a pintura fresca.

Cruzando la puerta, lo primero que se percibe es la voz suave y femenina que llena de jazz el ambiente. Alrededor, infinitos dibujos recrean escenarios típicos de Nueva York y postales de Brooklyn con una mirada que balancea aires infantiles con una agudeza implacable. Los detalles de cada pieza sorprenden. Lo que parecía el mostrador de la tienda, es en realidad una mesa de trabajo donde una morocha altísima de ojos muy cristalinos pinta con lápices de colores las imágenes que tapizan el espacio. 

Natchie es Nadia Ackerman, una australiana que hace casi veinte años armó las valijas en su Sydney natal para ser cantante de jazz. Grabó discos, participó de los shows más importantes de la televisión americana como Late Night with Jimmy Fallon, Saturday Night Live o Good Morning América y actuó con Sting, Billy Joel y Elton John. En 2012, Nadia comenzó a ver sus canciones como imágenes y sintió la necesidad de dibujar su música. Entonces dio el soplo de vida a su proyecto Natchie, inspirado en el apodo que le puso su papá a los trece años.

Allí, en su tienda, dibuja y pinta cada una de sus canciones. De ese modo, cada dibujo condensa una parte íntima de sí misma, su forma de ver el mundo, de concebir el amor, la vida, los espacios que conoce. Su proceso creativo personal comienza en el piano: escribe y compone letra y música. Una vez lista, pinta una imagen que representa el sentido de toda la canción. Cada pieza de arte, entonces, viene con la letra y un código para descargar el tema musical que lo inspiró. La música que suena en su local es suya (también disponible en sus discos). Los dibujos están reproducidos en tarjetas, postales, láminas, cuadros, cajas, almohadones, bolsos, tazas, calendarios, cuadernos, agendas. La compra, entonces, cumple lo que promete el cartel de la entrada: arte y música, todo en uno.

Visitar el lugar permite sumergirse en el mundo de Natchie por un rato, una cápsula de melodías maravillosas y colores brillantes, donde ella siempre está dispuesta a relatar la historia de cada porción de su espacio. Y de yapa, siempre regala tips para visitar lugares espectaculares. Tiene el dato preciso de los flea markets y la agenda de actividades en Dumbo. Si la visita a Natchie queda para el final del tour, probablemente será más fácil reconocer las postales visitadas durante el recorrido en sus dibujos. Es un imperdible de la excursión a Brooklyn. El local está situado en 141A Front Street, Dumbo, Brooklyn. Está abierto todos los días de 12 a 19. También tiene shop online en www.natchieart.com
Twitter @NatchieArt
Instagram @natchieart

Qué más

Visitar la librería The Powerhouse Arena, en la esquina de Main St y Water St y dedicar un rato a hojear libros, hurgar entre láminas de cine y arte, elegir souvenirs, tentarse con juegos para pintar aptos para todas las edades. Consultar la agenda de exhibiciones y muestras de arte. www.powerhousearena.com

Hay que bajar hasta Main Street Park y Brooklyn Bridge Park (donde está el bellísimo Jane’s Carousel) para disfrutar de las mejores vistas de Manhattan. Es un buen lugar para improvisar un picnic aprovechando las mil opciones de take away que hay por ahí. www.brooklynbridgepark.orghttp://janescarousel.com

Llegar hasta The River Café, el mítico restaurante de las declaraciones de amor y propuestas de casamiento. Un clásico maravilloso que ‘cruza el puente, en el río, dentro de un sueño’, como reza su slogan, gracias a la vista única del sector que alcanza hasta la Estatua de la Libertad. Se puede ir a desayunar, almorzar o cenar (esta última opción respetando un estricto código de vestimenta y con las reservaciones pertinentes). Si el plan no es ir a comer, igual vale la pena bajar hasta allí y apreciar ese espacio encantador. Un clásico americano, desde la decoración hasta el menú y la vajilla. http://rivercafe.com

Dónde comer

Almondine es una pequeña y clásica pastelería francesa con ricos croissants de almendras o pain au chocolat, buen café o chocolate caliente y quiches, baguettes o sandwiches frescos para el almuerzo. Tiene un plus que la hace única: es el lugar que recomiendan los vecinos. 85 Water St.

http://almondinebakery.com

Shake Shack tiene hamburguesas alucinantes y vista al río. Es rico todo, desde el pan hasta las papas fritas (con cheddar y pimienta negra). Hay opciones vegetarianas y jugos frescos. Old Fulton y Water St. https://www.shakeshack.com

Jacques Torres es un paraíso de nueces Macadamia cubiertas con chocolate, galletas enormes de doble o triple chocolate, bombones, trufas, pretzels salados con toffee, barras de nueces de pecán y chocolate picante, chocolate caliente, café espectacular y helados. Una buena idea es comprar una lata de chocolate belga para preparar en casa a la vuelta. 66 Water St. http://www.mrchocolate.com

Cómo llegar

Es muy sencillo llegar caminando desde Manhattan, cruzando el puente de Brooklyn, y es uno de los paseos más lindos e inolvidables. La subida al acceso peatonal se encuentra a pocos pasos de la parada Brooklyn Bridge – City Hall de la línea verde de subte (4; 5 y 6). 

Otra forma es en bici. Hay estaciones City Bike en toda la ciudad y también en DUMBO. El pase se paga con tarjeta de crédito por día o por semana. Hay que dejar la bicicleta cada 30 minutos en una estación y tomar otra; si no, los minutos de demora se facturan aparte.

Está muy bien señalizado y además hay una app para buscar la estación más cercana donde dejar o buscar una bicicleta. https://www.citibikenyc.com

En subte, Línea F (color naranja) hasta York St.

Por último, el Water Taxi parte de diversos puntos de Manhattan hasta Pier 1 en DUMBO. www.nywatertaxi.com