+ Deportes Sábado, 2 de abril de 2016 | Edición impresa

Aquel Atlético...

Mañana se cumplen 30 años de la celebración del contrato en el que Racing fue alquilado por Atlético Argentino. Hecho histórico en el fútbol argentino.

Por Gustavo Pinto - gpinto@losandes.com.ar

Racing retornaba a la Primera en diciembre de 1985 y debía estar sin jugar hasta julio del siguiente año. La AFA había reestructurado sus campeonatos para acomodarlos al calendario europeo. Seis meses sin jugar era una barbaridad para un plantel y las arcas de la Academia, además, estaban flacas. 
Atlético Argentino, por lo contrario, en ese semestre se jugaba cosas importantes: ni más ni menos que un lugar en el viejo Nacional B. 

El presidente de Argentino, Juan Antonio Lanutti, Oscar Di Ricco (vicepresidente), Carlos Aznar (secretario) y Vicente Ayanián (tesorero) viajan a Buenos Aires y un 3 de abril firman el acuerdo por el que Racing llegaba a préstamo. Se trataba de los 18 futbolistas del plantel de Primera, además del cuerpo técnico que encabezaba Rogelio Antonio Domínguez. La noticia explotaba a nivel nacional, era portada de los diarios locales y despertaba una marea de críticas y cargadas contra la Academia de Avellaneda.

“Argen-Racing”, así fue bautizado por entonces, jugó 10 partidos con 6 victorias, 1 empate y 3 derrotas, 25 goles a favor y 9 en contra. Con 13 puntos ocupó el quinto puesto y se quedaba afuera del cuadrangular que catapultó al Deportivo Maipú al Nacional B. 

El uruguayo Washington Olivera fue el máximo goleador con 6 tantos de aquella Academia que terminó jugando con futbolistas del club porque las ‘figuras’ de Racing se negaron a jugar los últimos partidos aludiendo un trato hostil. Ya el saldo había arrojado ¡seis! lesiones en dos meses. Se fue Racing. Sólo dejó una simpática anécdota.

La revista Racing, molesta

En su edición del 8 de abril de 1986 la revista Racing, que entonces dirigía el periodista Pacho Vera, tituló en su portada ”¿Insulto o solución?”. Ese medio partidario había dado la primicia una semana antes en un recuadro que también reproducía en esa tapa y que entonces había titulado: ¿Y esto?

En el editorial de la página 2 se señalaba: “Las dos caras de otra humillación: por un lado, el insulto que significa para nuestra deteriorada grandeza el paso dado. Por el otro, la efímera solución que constituye para nuestras arcas vacías”.