Sup. Economía Domingo, 18 de octubre de 2015 | Edición impresa

Acusan al pronóstico del INV de generar el sobrestock vínico

Referentes del sector vitivinícola advirtieron que las fallas en las estimaciones de producción en 2014 y la fijación de un porcentaje de uva para mosto influido por cuestiones políticas agravaron los excedentes vínicos. Sobran 300 millones de litros.

Por Mariano Zalazar - mzalazar@losandes.com.ar

El sector vitivinícola sufre por partida doble. No solo subsiste en un contexto macroeconómico desfavorable para su desarrollo, sino que además, debe enfrentar el problema del sobrestock que tira los precios del vino hacia abajo. 

Más allá del debate sobre qué medidas son necesarias para sacar los 300 millones de litros de sobrestock que existen hoy en el mercado, los referentes de la industria vitivinícola miraron hacia atrás y aseguraron que la problemática de los excedentes podría ser mucho menor si no se hubieran cometido errores en temporadas pasadas. 

Concretamente, los expertos apuntaron contra la falta de precisión en los pronósticos de cosecha del Instituto Nacional de Vitivinicultura y contra la fijación desacertada del porcentaje obligatorio de uva para mosto por cuestiones técnicas y políticas en 2014. 

Los representantes de la industria defendieron plenamente la utilidad del acuerdo interprovincial, pero advirtieron que “ninguna herramienta es efectiva si es mal utilizada”. 

Cabe recordar, que en marzo de 2014 el INV pronosticó que Argentina tendría una producción de 20.957.894 quintales, pero finalmente se cosecharon 25.710.386 quintales de uva en esa temporada. Es decir, que el volumen de cosecha sobre el cual se calculó el porcentaje de uva para mosto en el acuerdo Mendoza-San Juan (18% esa temporada), fue un 23% más bajo que el que realmente existió. 

Ese desfase entre pronóstico y realidad, es para los expertos el punto de partida de gran parte de los excedentes de 300 millones de litros que hoy se intentan sacar del mercado mediante medidas como destilación y bloqueo de vinos de baja calidad.    

Un error y una mala decisión
El problema de los excedentes vínicos es consecuencia de diferentes disparadores, pero uno de las que más polémica ha generado en la última temporada tiene que ver con la intervención del INV en el pronóstico de cosecha y en el acuerdo Mendoza-San Juan.

Hilda Wilhem, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), acusó al INV de fallar en la parte técnica. “La determinación del porcentaje de uva que se debe destinar a mosto se fija considerando tres variables: el pronóstico de cosecha en quintales, las ventas anuales estimadas y el stock existente”, señaló.

“Mediante ese cálculo se intenta lograr un equilibrio entre la producción y la demanda de la temporada. Está claro que un  error tan grande en una de las variables concluye en un cálculo de igual magnitud. Si además se modifica el porcentaje por cuestiones políticas, la falla es mucho más grande”, comentó Wilhem. 

Coincidió con esa postura José Zuccardi, presidente de la Unión Vitivinícola Argentina, quien defendió al acuerdo Mendoza-San Juan  y advirtió que “el uso adecuado de la herramienta es la que le da efectividad”.

“El problema es que se han fijado porcentajes políticos por debajo de lo que mandaban los números. El pronóstico del INV del 2014 indicaba que se debía fijar un 24% de uva para mosto y sin embargo se estableció un 18%. A eso debe sumarse además que el pronóstico era claramente desacertado. Si consideramos que la cosecha fue en realidad mucho mayor, se deduce que el porcentaje debió ser superior al 24%”, opinó.

También Horacio Meli, vicepresidente de la Federación Vitícola Argentina, defendió con firmeza el acuerdo Mendoza-San Juan y acusó al INV de hacer mal uso de la herramienta. “Un pronóstico acertado del INV hubiera hecho que el sobrestock vínico de hoy fuera mucho menor”, indicó.  

“De todas formas, el 18% no fue producto de errores técnicos, sino que fue establecido por cuestiones políticas”, declaró Meli.

Otras causas del sobrestock
El presidente de Bodegas de Argentina, Walter Brescia, reconoció las irregularidades de la cosecha 2014 como “detonantes de los problemas de stock”, pero opinó que “la principal causa de los excedentes es el contexto macroeconómico, que ha provocado caída de las exportaciones y falta de respuesta en el mercado interno”. 

“Hemos perdido mucha competitividad. Eso no se recompone de un momento a otro. Además, nos afecta que otros países han mejorado su competitividad con devaluaciones y subsidios a sus exportaciones, como es el caso de España, que viene ganando terreno en Estados Unidos”, argumentó.

Sergio Colombo, gerente de la Cámara Argentina de Exportadores de Mosto, coincidió con la lectura Bressia. “El error en el pronóstico fue grosero y por tanto fue significativo a la hora de pensar en un porcentaje acorde para el vino, pero es mucho más perjudicial el escenario macroeconómico”, advirtió el experto. 

“Con este tipo de cambio y con las políticas macroeconómicas del Gobierno, no se puede vender en ningún mercado y se generan excedentes inevitablemente”, comentó.

“El porcentaje de mosto debe ser siempre técnico”

El presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García, defendió el trabajo del organismo y aseguró que la falla en el pronóstico de cosecha en el 2014 no produjo los excedentes vínicos. “Se fijo un 18% de uva para mosto por la presión de las opiniones de los diferentes actores, no por errores técnicos. Algunos querían una tasa del 0% y otros del 30%”, comentó.

“La falta de precisión del pronóstico se debió a cuestiones climáticas que modificaron en gran escala los cálculos iniciales. De todas formas, luego de fijar el porcentaje de 18% de uva para mosto bajo ese pronóstico, pudimos haberlo modificado en marzo con los datos más certeros. Si no se cambió fue por causa de los enormes desacuerdos que existen entre los representantes del sector privado”, declaró García. 

En relación a la continuidad del problema de excedentes, García explicó que en 2015 se estableció un porcentaje político del 35% en el acuerdo Mendoza-San Juan para compensar el sobrestock que se produjo en 2014 con el 18%, pero advirtió que “la medida no fue efectiva porque se modificó el coeficiente de compensación para bodegas exportadoras que no produjeron mosto”. 

Cabe recordar, que hasta 2014 se consideraba que cada litro de vino fraccionado exportado equivalía a 1,5 litro de mosto no fabricado. Este año la relación subió a 2,5 litros de mosto por cada litro de vino fraccionado exportado. 

En vistas a las próximas temporadas, García opinó que “el porcentaje de uva para mosto debe fijarse por cuestiones técnicas y nunca más políticas”, como ocurrió en 2014 y 2015.

Daniel Gallardo, director de vitivinicultura de la Provincia, coincidió con García y agregó que “el sobrestock se debe a la caída del consumo externo e interno”.