lunes 19 de abril de2021

Arquitectura

El Barrio Bancario de Godoy Cruz: historia que se habita

Lo que actualmente se conoce como Barrio Bancario en Godoy Cruz, inicialmente denominado Villa Evita, comenzó a gestionarse en 1949 por distintos trabajadores de ese gremio, movilizados por el anhelo de poseer viviendas propias.

  • domingo, 7 de marzo de 2021

Estas gestiones se concretaron con creces y colaboraron para materializar uno de los barrios más emblemáticos del Gran Mendoza. Fue el de mayor dimensión construido durante el peronismo en la provincia, y luego fue ampliado hacia el oeste en lo que actualmente se conoce como Barrio Laprida.

La construcción del Bancario fue posible debido a la coyuntura histórica que propició obras en el área de vivienda, aspecto que el primer peronismo atendió de manera significativa.

Es oportuno destacar que, si bien a Mendoza le afectaban las medidas promovidas a nivel nacional, el gobierno provincial también procuró mecanismos que le otorgaron independencia de acción y le dieron poder de decisión en sus políticas habitacionales. En este sentido, resultó trascendente la constitución del Instituto y Fondo Permanente de la Vivienda (luego IPV), creado en 1947 por decreto del gobernador Faustino Picallo. Así, Mendoza se convertía en la primera provincia en el país en tener una entidad provincial que se ocupara del tema de forma exclusiva y como organismo independiente.

Los barrios que construyó el IPV durante esta etapa corresponden a la vivienda unifamiliar que se vinculaba a los conocidos “barrios jardines”. Estos fueron proyectados y construidos de manera integral, planeando el ancho de las calles, los espacios verdes, el arbolado, distribuyendo los lotes de manera orgánica, lo que evitaba que los barrios crecieran espontáneamente y de manera desordenada e impidiendo la hipertrofia y el caos. El barrio vecinal permitía que cada casa fuera habitada por una sola familia, logrando así una relativa independencia con respecto a los vecinos. Las propiedades estaban divididas completamente por murallas de ladrillo de un metro cuarenta y cinco de altura.

Villa Evita 1ra sección. Fuente: Agua, Vivienda y Salud, Gobierno de Mendoza, 1952.

El hoy conocido como Barrio Bancario surgió en este contexto y siguiendo este modelo. El conjunto estaba conformado por más de 600 viviendas.

Por iniciativa del gremio de los bancarios, se formó una comisión especial para encarar su ejecución. Esta entidad comenzó gestiones en diversas esferas. Primero se comunicaron con el Presidente de la Nación, a quien plantearon sus inquietudes. De esta gestión obtuvieron el apoyo de Perón y Eva. También acudieron a las autoridades provinciales: además de solicitar ayuda al IPV, realizaron un pedido al gobernador Brisoli y a su señora esposa. El éxito de la operación se palpa en que como la superficie que consiguieron para la construcción del loteo fue tan grande, la comisión pro Bancario invitó a participar a los gremios de CELA e YPF, quienes accedieron a la propuesta y acordaron construir conjuntamente. Es decir que el barrio terminó albergando a los empleados de estas otras entidades y quedó dividido en distintas áreas, según el gremio al que pertenecían los propietarios.

Plano de Villa Evita en que se observa la división interna del barrio. Fuente: Los Andes, 23 de mayo de 1949, pág. 7.

Fue uno de los barrios construidos en esta etapa, que contaba con viviendas mejor equipadas y más confortables. Otorgaba diversidad y belleza la cantidad de modelos diferentes que se proyectaron, que alcanzaron los 16 tipos. En los que preponderaba el ladrillo visto, los techos a varias aguas, el uso de porches, las verjas a baja altura con jardines delanteros, etc.

Las unidades contaban con bañaderas, lavabo, bidet e inodoro, piletas de lavandería, cocina y calefón a gas. Además poseían placares embutidos en las habitaciones y la cocina. Las texturas, colores y materiales interiores cambiaban según los ambientes. Los pisos se diferenciaban en las habitaciones: se empleaba parquet para dormitorios y calcáreo y granito para el resto de las dependencias. Estas finas terminaciones nos hablan de la nueva importancia otorgada al confort y nos indican que las viviendas sociales habían sido proyectadas con un fin que superaba las necesidades sanitarias mínimas de dar cobijo y un ambiente salubre a los trabajadores. Ahora el hogar era un ámbito digno y decoroso que acompañaba el modelo familiar que intentaba impulsar el peronismo.

Ilustración de viviendas del barrio. Fuente: Los Andes, 12 de diciembre de 1949, pág. 6.

Además de las terminaciones y materiales, al observar las plantas constatamos que las viviendas más grandes poseían 3 dormitorios, garaje, habitación de servicio, lavandería, cocina y hall. Esto también las alejaba de la concepción de vivienda mínima: la superficie cubierta oscilaba entre 72 y 129 metros cubiertos.

Planta de vivienda. Carpeta Barrio Bancario. Sin cod (50) Archivo del IPV, Mendoza.

Las casas proyectadas en las esquinas tenían, en muchos casos, previstos negocios. Esto impulsaba que los vecinos no necesitaran abastecerse en la ciudad. Además, estaban claramente establecidas las parcelas destinadas a la escuela, la policía, la iglesia, una proveeduría y la plaza, que en algunos casos se concretaron y en otros no. Este equipamiento urbano garantizaba espacios de sociabilidad y servicios accesibles.

El barrio fue financiado completamente por el Banco Hipotecario Nacional, las casas oscilaban entre los 42 a 65 mil pesos, excluido el terreno. Lo que era un valor relativamente alto comparado con otras viviendas de interés social del período. La construcción y adjudicación fueron llevadas adelante por el IPV.

Si bien algunas de las viviendas han sido reformadas, este barrio, continúa teniendo los valores urbanos con los que fue concebido, entre los que son primordiales la vida comunitaria, el verde circundante y los espacios públicos.

No debemos olvidar que los barrios de viviendas unifamiliares conforman buena parte del área del Gran Mendoza. Preservar su materialidad y valores también colabora a perpetuar los espacios abiertos y las áreas verdes de la ciudad.

El importante número de unidades, así como la calidad de su construcción y su espacio, hacen que sean testimonio positivo de un modo de habitar en la ciudad, característico de una época pero que ha conservado sus valores hasta hoy. Por su trascendencia histórica y ambiental consideramos necesario comenzar a pensar estas áreas urbanas como sectores patrimonializables, debido a que conforman parte importante del área metropolitana y le otorgan una identidad particular.

Foto de vivienda actual del Barrio Bancario.