martes 26 de enero de 2021

Arquitectura

“Debemos abonar el círculo virtuoso del trabajo, el emprendimiento y la generación de recursos”

Gerardo Fernández, presidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM), destacó que aunque la coyuntura es lapidaria, “tenemos la obligación de encontrar herramientas que garanticen la continuidad de trabajo, con contención social”.

  • Redacción LA
  • domingo, 29 de noviembre de 2020

Asistimos a lo que los más antiguos referentes del sector denominan como “la peor crisis de la historia de las pymes de la construcción de la República Argentina”.

La terminación, entrega, e inauguración de obras; la cuasi inexistencia de licitaciones en los últimos años; la pérdida de más de 13.000 puestos de trabajos registrados en la provincia de Mendoza y más de 190.000 puestos a nivel nacional; la inexistencia de líneas de crédito en el sistema financiero; el progresivo deterioro de capital de trabajo -forzado por la venta de bienes y maquinarias, para afrontar gastos corrientes ej. sueldos-; la inflación; el agobio fiscal, más la imposibilidad de despidos, sin trabajo que genere ingresos; las deudas; pagos fuera de término, con redeterminaciones que no reflejan la realidad y la inexistencia de horizontes, hacen del presente un momento de extrema gravead para el sector, debiendo lamentar empresas que, a la fecha, se debaten entre la permanencia o caducidad en un mercado con oportunidades decrecientes.

Cuando la realidad producida por la pandemia que estamos viviendo puso en crisis a muchos sectores de la economía, desde marzo en adelante, la industria de la construcción -al momento de inicio de la cuarentena- ya se encontraba por debajo del 20% de su capacidad de producción, con la consiguiente pérdida de fuentes laborales.

No obstante, debemos abonar el círculo virtuoso del trabajo, el emprendimiento y la generación de recursos, con actividades que den trabajo digno, registrado y con buenos salarios. Tenemos la obligación de honrar nuestro pasado, como buenos mendocinos de pura cepa, no con frases resonantes o mensajes en las redes sociales lanzados desde la comodidad de la militancia de sofá, sino con esfuerzo y trabajo, como siempre ha sido. Para ello, debemos afrontar y propiciar un debate serio, responsable, profesional, argumentado y que incluya a todos los mendocinos, sobre la matriz productiva, y de dónde van a surgir los recursos que permitan, asegurar trabajo digno, salud, educación, seguridad y prosperidad para todos los hombres y mujeres de bien de esta querida provincia.

En lo inmediato, resulta determinante y urgente la utilización del remanente de los fondos del acuerdo por el juicio sobre las promociones industriales sobre provincias vecinas, destinado por la provincia de Mendoza a la obra Portezuelo del Viento, en obras hídricas, que garanticen trabajo inmediato y contención social para todos los mendocinos.

Y en el mediano plazo, se hace necesario el debate sobre la dimensión del Estado, empleo público, servicios públicos, gasto público y minería, como posible herramienta de sustentabilidad de la provincia.

El trabajo es dignidad, es salario, es alimento, es vestimenta, es salud, es educación, es seguridad, es prosperidad, es familia.