jueves 22 de octubre de 2020

El reemplazo de actividades presenciales, por actividades online, nos obliga a repensar los espacios para lograr confort y mejor calidad de vida.
Aniversario

Repensar el espacio que habitamos

En el futuro, habrá que prever, en el diseño habitacional, sitios de uso diferencial para contener el ocio y el trabajo.

El reemplazo de actividades presenciales, por actividades online, nos obliga a repensar los espacios para lograr confort y mejor calidad de vida.

La circunstancia de pandemia que atravesamos nos hace reflexionar acerca de los espacios de la vida cotidiana y su alternativa de transformación. En el caso de la vivienda, donde la vida familiar se encuentra hoy confinada a una mayor permanencia y a condiciones estrictas, comenzamos a pensar posibilidades de cambio que respondan a esta nueva normalidad.

¿Cómo serán las viviendas pospandemia? El cambio de hábitos conlleva a reformular nuestro hábitat diario en dimensiones y alternativas de disposición. Se comienza por la adecuación del ingreso a la vivienda convertido ahora en un factor de gran importancia para el saneamiento inmediato de las personas.

Seguramente también se requerirán de espacios de uso diferencial entre las actividades de distinta índole (ocio y trabajo) y surgirá la importancia de incorporar lugares multifuncionales de dimensiones y características que se adapten a distintos usos.

El reemplazo de actividades presenciales por actividades online (tanto para el trabajo como para la educación), que ha facilitado la comunicación, demanda mucho más tiempo en las tareas diarias.

La vivienda, por esto, agrega a su carácter específico otros, como el aula, la oficina y el espacio necesario para ejercicios físicos, psicoterapias, y otros. Se reconsidera también una vinculación más fluida con los espacios abiertos, sobre todo en viviendas multifamiliares, y la necesidad primordial de disfrutar de los jardines, balcones o terrazas, que han pasado a ser hoy parte fundamental en la vida de “prevención”. Estamos revalorizando nuestro contacto con el exterior.

Esta mayor permanencia en el “habitar” obliga a “repensar” los espacios para lograr confort y mejor calidad de vida. Las óptimas condiciones de orientación, ventilación e iluminación de una vivienda son fundamentales para la salud física y mental. La eficiencia energética, el cuidado ambiental y también la domótica, serán factores indispensables para mejorar y sanear nuestras viviendas.

Todo lo descrito nos acerca a sostener que la casa se está convirtiendo en un lugar más flexible y menos monofuncional.

La situación que ha provocado la pandemia de Covid-19 ha requerido de respuestas inmediatas y, quizás, temporales. Aunque, sin lugar a duda, algunas costumbres adquiridas permanecerán y modificaran nuestras vidas para siempre