miércoles 16 de junio de2021

Afuera del tiempo
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Analizamos cómo la arquitectura puede trascender a las modas y convertirse en atemporal.

  • miércoles, 28 de marzo de 2018
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Arq. Florencia Oña La Micela

La arquitectura trasciende las modas y se convierte en atemporal cuando logra comprender su contexto, asimilar materiales o tecnologías de la zona e incorporar valores de identidad. Equilibrio, armonía y respeto, las claves para mantenerse.

La sentencia más reconocida del maestro Mies van der Rohe establece que en el ámbito de la arquitectura menos es más. Resalta así la “verdad” y la “belleza” como virtudes que se destacan por sí mismas y no precisan de adjetivaciones ni agregados. La auténtica belleza constructiva despide armonía y equilibrio desde su interior. La humana se manifiesta del mismo modo y no se desprende de la capa más superficial (piel). Son los componentes volumétricos y estructurales del interior los que la delinean. Si un edificio necesitase de un adorno exterior superficial para ser bello, evidenciaría la carencia de esa cualidad.

Un inmueble determinado se resuelve con un programa de necesidades que determinan un esqueleto estructural y, mediante su armonía, se determina la belleza de una edificación.

Desde siempre, Mies van der Rohe ha creado los espacios interiores con simpleza, los cuales son diagramados en forma conjunta con la estructura. En la casa Farnsworth, por caso, el esqueleto se lleva hacia el exterior con el fin de liberar el interior y despojarlo. No se advierten elementos estructurales adentro por lo que el espacio interno está conformado por una superficie continua de piso, un núcleo central revestido en madera, las cortinas y el mobiliario.

MENOS ES MÁS, BAJO ESTOS CONCEPTOS, SIGNIFICA QUE LA MAYOR RIQUEZA ARQUITECTÓNICA, SE LOGRA CON LA MÁXIMA ABSTRACCIÓN Y LA CAPACIDAD DE SÍNTESIS DE TODOS SUS ELEMENTOS COMPONENTES.

El pabellón de Barcelona fue inaugurado hace varios años pero aún sorprende por su atemporalidad notable al llevar el proyecto a la máxima abstracción de todos y cada uno de sus componentes. Desde emplazamiento hasta la funcionalidad, la materialidad y la resolución. Al sintetizar la función con planos y espacios consigue una respuesta flexible en el interior.

En el aspecto formal, se logra una solución estética y una exaltación de la solución tecnológica. Soluciona el edificio con los elementos que lo componen que, a la vez, están condicionados por el emplazamiento y los requerimientos de proyecto. Estas partes determinantes están acompañadas de una resolución del detalle de forma exquisita. “Menos es más”, en este contexto, significa que la mayor riqueza arquitectónica se logra con la máxima abstracción y la capacidad de síntesis de todos sus elementos componentes.

Lograr una arquitectura atemporal es un desafío que se logra si se consideran los aspectos de las condiciones físicas y humanas del sitio, tomando una decisión sabia con respecto al uso de materiales, sistemas constructivos y procedimientos necesarios involucrados en la ejecución.

El uso determina la forma y la apropiación de dichos espacios. La conjunción equilibrada y estudiada de estos elementos, junto a una solución clara y sintética, pueden dotar al edificio arquitectónico de atemporalidad. Lo bueno nunca pasa de moda. En este sentido, el reconocido diseñador Yves Saint Laurent advertía que la moda se desvanece pero el estilo es eterno.

La casa Farnsworth, además, se visualiza desde lejos y se destaca por su deslumbrante color blanco que constrasta con su contexto inmediato de verde brillante y vivo en verano. Caminar hacia la vivienda es emocionante debido a que es como acercarse a una joya que se destaca por su belleza, simpleza y austeridad. Al irla descubriendo, se observa el valor del detalle constructivo de sus piezas. Su espacio libre interior invita al exterior como un panorama imponente de manera precisa y exacta. Es una arquitectura sin tiempo, un clásico elegante que no pasa de moda.

El análisis y aprovechamiento de las condiciones climáticas del lugar, la incidencia solar, el estudio de los vientos, las temperaturas, los aspectos sociales, culturales o económicos, la mano de obra empleada y la utilización de tecnologías locales son aspectos que logran que la arquitectura trascienda y forme parte del lugar.

En síntesis, extender las condiciones simples del uso al incorporar valores de identidad, preocuparse por el contexto inmediato, entender las dinámicas sociales, asimilar la respuesta material y las tecnologías locales así como comprender dónde se sitúa un edificio son aspectos a combinar equilibradamente a la hora de pensar una arquitectura que parece ser parte del espacio tiempo donde es construida. De la mano del diseño, se crea un sentido de pertenencia y el edificio logra, así, ser atemporal.

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