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Una pasión y un sueño: dibujar las Reinas con carbonilla

Edgardo Javier González, verdadero autodidacta, empezó a retratar personajes famosos, como Mirtha Legrand, y ahora se ilusiona con “regalar a los mendocinos” dibujos de todas las Reinas Nacionales.

miércoles, 01 de febrero de 2012
Una pasión y un sueño: dibujar las Reinas con carbonilla

Retratista. Edgardo González en su casa de Dorrego, con algunas de sus creaciones. (Diego Parés / Los Andes)

Dante Bordón - dbordon@losandes.com.ar

Edgardo Javier González (43) tiene como profesión oficial el ser profesor y traductor de inglés en distintos institutos de la provincia de Mendoza. Sin embargo, su casa ubicada en Dorrego, Guaymallén, es la testigo de su verdadera pasión: el retratar con carbonilla -entre otros materiales- rostros de distintas personas utilizando como modelo, fotografías. El trabajo es tan perfecto, que al apreciar cualquiera de sus muchas obras parecen fotos reales.

A pesar de haber nacido en Rivadavia, Edgardo vivió toda su infancia y adolescencia en los Estados Unidos. “Por el trabajo de mi papá nos fuimos a vivir a aquel país y volví a los 18 años a Mendoza. Lo raro es que tuve que aprender español a esa edad”, cuenta.

Si bien estudió medicina cuatro años, el hombre desde chico supo que su pasión pasaba por el dibujo. “Tal vez no me crean cuando la gente lea esto, pero a los tres años empecé a dibujar a un personaje que, en ese momento, era mi favorito: Winnie Pooh, el oso. Mi mamá cada vez que se compraba zapatos, le agarraba la tapa de la caja y ahí dibujaba. Mis padres siempre me incentivaron con este tema ya que todo lo que hacía lo colgaban como si fuera un cuadro”, relata Edgardo.

El artista nunca tuvo una preparación académica en cuanto a lo artístico, a pesar de que en la primaria -que realizó en el país del Norte- tuvo un taller que le permitió expresar lo que sentía cada vez que agarraba un lápiz.

“Había una materia llamada Artes y Artesanías en donde entrábamos al curso, pero nadie te enseñaba nada. Sólo dibujabas lo que querías”, comenta.

En su etapa de secundaria, la situación se volvió más complicada ya que sólo incentivaban a los estudiantes para que hagan deportes. “Yo elegí natación y tenis. Y en el poco tiempo libre que me quedaba formé un grupo de arte con chicos que sentían lo mismo que yo”, dice.

El inicio de la perfección

Una vez en Mendoza, Edgardo González empezó a tener a los rostros como su principal inspiración. Pero fueron los ojos de las fotografías lo que empezó a dibujar a sus 18 años con lápiz. “Comenzaba a dibujar un ojo y después hacía otro para mejorarlo ya que soy detallista al extremo. En una hoja A4 llegué a plasmar 15 veces el mismo ojo. Cuando veía que ese ojo me transmitía algo, es cuando sabía que el trabajo había quedado como yo quería”, recalca.

Después de esto, González hizo lo mismo con orejas,narices, manos; y después unió todo y así se puede apreciar el trabajo que hoy hace.

“Como veía que el grafito -que es el material de lo que está hecho el lápiz- no me permitía alcanzar la profundidad que buscaba con el color negro, es que empecé a buscar otro material que me permitiera lograr ese efecto”, comenta.

Fue así que llegó al carbón y de esta forma hacer los retratos que en la actualidad vende en lugares como Buenos Aires, Colombia, Estados Unidos y África. “Cuando empecé utilizaba algodón, carbón del que se puede comprar en cualquier supermercado para hacer asado, el dedo y la goma que usan los niños en las escuelas. Ahora, las cosas se han modernizado un poco, y la carbonilla viene como un lápiz y utilizo el papel tissue para lo que antes hacía con algodón”, relata como un profesor.

Si bien el tiempo de realización depende de su inspiración, Edgardo afirma que a sus clientes les dice que tienen que esperar entre 7 y 10 días para entregar el trabajo. “Muchas veces he terminado un retrato en 6 ó 7 horas. Esto depende de lo que me transmita la fotografía”, comenta.

Reinas y famosos

Pero no sólo la gente común ha pasado por el talento de este profesor de inglés ya que en 2010 retrató a tres Reinas Nacionales de la Vendimia: Delia Larrive Escudero (1936), Francisca Jahan (1952) y Noemí Ongarato Suárez (1945). “Mi contacto en Vendimia fue la Reina Nacional de 1990, la rivadaviense Viviana Lucero. En un primer momento, la idea era hacerles retratos a todas las soberanas departamentales de mi lugar de nacimiento, pero no se pudo hacer. Después conocí a Francisca y Noemí y me parecieron excelentes personas y les quise hacer sus retratos”, cuenta Edgardo.

También el artista plasmó en el papel los rostros de Mirtha Legrand, Luis Landriscina y Susana Giménez, entre otros famosos. “Tuve la oportunidad de regalarle mi trabajo a Mirtha hace un tiempo. Y Luis Landriscina vio el trabajo que hice”, comenta con un poco de orgullo.

Por último, Edgardo quiere dejar en claro que el arte ha sido siempre su cable a tierra. “Nunca hice esto por lo económico, sino porque en esto encuentro la paz que necesito”, remarca.

Y además tiene un sueño en lo referido a Vendimia, que tal vez podría darle una vuelta de rosca a la manera de conocer a las majestades de todos los tiempos: “Me gustaría poder hacer los retratos de todas las Reinas Nacionales de la Vendimia que se han elegido hasta ahora, como una manera de regalar a los mendocinos y a la provincia un patrimonio que ellos tanto aman como son las soberanas”.

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