• Viernes, 10 de agosto de 2001
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Otro cruento atentado enlutó a Jerusalén

Un atacante suicida de Hamas hizo estallar su carga explosiva en una pizzería repleta de gente. Hubo 18 muertos.

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Jerusalén. Al menos 18 personas murieron y unas 120 resultaron heridas ayer cuando un palestino suicida, perteneciente al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), hizo detonar un artefacto explosivo lleno de clavos en una pizzería repleta de gente en el centro de Jerusalén.

El local del estallido está situado en la céntrica esquina de Yaffo y King George, y la explosión se oyó en toda la ciudad.

Mientras crecía la magnitud de la tragedia y los equipos sanitarios y de rescate asistían a las víctimas (muchas de ellas niños), el primer ministro israelí, Ariel Sharon, analizaba cómo actuar ante este atentado, el segundo en poder destructivo ocurrido en 10 meses de levantamiento palestino.

Sharon había jurado responder de forma contundente al terrorismo palestino, pero se abstuvo de emprender acciones militares luego de un atentado suicida ocurrido hace dos meses, en el cual fallecieron 22 personas. Tras ese ataque, Sharon eligió presionar al presidente palestino, Yasser Arafat, para buscar un cese del fuego.

Pero anoche, fuentes palestinas informaron sobre presuntas acciones de represalia en Gaza y Ramallah (Ver aparte).

Tregua hecha pedazos

Con la tregua hecha pedazos, pocos parecían ayer dispuestos a la moderación.

“Actuaremos junto con el gobierno de Israel para llegar a cada uno de los responsables por este terror, para golpearlos y matarlos”, dijo el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert.

Las primeras versiones hablaban de 18 muertos, pero la Policía israelí indicó anoche que sólo podía confirmar 15. La mayoría de las víctimas eran israelíes, pero había una norteamericana y un brasileño.

Varias horas después del atentado, la oficina de Arafat emitió un comunicado en el cual condenó “todos los ataques contra civiles, israelíes y palestinos” y llamó a Israel a “emitir una declaración de un cese al fuego conjunto y amplio”.

Metodología del terror

El terrorista suicida entró a la pizzería (muy popular entre israelíes y turistas) con la bomba oculta en una bolsa y activó el explosivo, lanzando metralla en todas direcciones con un ensordecedor estallido.

El interior del restaurante fue destruido por la explosión, mientras esquirlas de cristal, sillas y otros escombros cubrían las calles. Los lesionados yacían en el suelo, mientras otros gritaban y los que podían corrían hacia afuera. Una sobreviviente, Anat Amar, relató que mientras comía pizza con sus cuatro hijos escuchó una fuerte explosión y vio a su hija menor caer al suelo con todas las sillas encima de ella.

En la calle, frente al restaurante, algunos jóvenes israelíes coreaban lemas como “muerte a los árabes”. Estaban vestidos con camisetas con la leyenda “sin árabes no hay ataques”.

En un mercado a unas cuadras del lugar del ataque, grupos de israelíes empezaron a golpear a palestinos, según testigos.

Los grupos terroristas palestinos Hamas y Jihad Islámica advirtieron que otros bombarderos suicidas están en camino.

Por otro lado, una joven israelí murió y otras tres resultaron heridas, una de ellas de gravedad, en un incidente armado que se registró en una carretera en el norte del valle del Jordán.

El ataque fue perpetrado ayer por milicianos palestinos cerca del kibutz Meirav. Agencia AP/EFE