Aprendiendo... valores

Edición Impresa: martes, 10 de septiembre de 2013

Por Analía Andrades - aandrades@losandes.com.ar

Mendoza fue noticia nacional cuando se publicó el rechazo a los libros de supuesta educación sexual que el Estado nacional había colocado en las bibliotecas de los colegios. Siguieron el ejemplo un par de provincias más. Aún así, el gobierno no ceja en su insistencia por introducirlos cueste lo que costare.

Casi simultáneamente se llevaron a cabo jornadas de docentes en la búsqueda de dar un marco legal a la violencia que deben soportar no ya tan sólo por parte de alumnos sino también de padres.

A simple vista pueden parecer asuntos distintos, sin embargo, analizándolos profundamente, están íntimamente relacionados como partes de un mismo y único problema social que está afectando a gran parte de la humanidad, particularmente a la sociedad occidental, donde la desculturización parece ser un plan que ha rendido sus frutos tanto en el hemisferio norte como en el sur.
 
Y como la declinación de la cultura y de la moralidad van de la mano, hay que admitirle un éxito rotundo.

Pero la moneda tiene dos caras. Y la cara edificante ha surgido en Venezuela. En una fundación que se arremangó y se puso a trabajar para revertir esta corriente que conduce a la destrucción de la civilización. Se trata de Alafa -Alianza Latinoamericana para la familia-.

Convocados por ésta, un grupo de profesionales de diversas áreas se abocaron a confeccionar una propuesta pedagógica que resultó en 24 volúmenes: 12 para alumnos y 12 guías para docentes, titulada “Aprendiendo a querer”.
 
Un objetivo ambicioso que luego de años de trabajo ininterrumpido logró completar el acompañamiento pedagógico del educando durante sus estudios primarios y secundarios, 7 y 5 respectivamente. Y tan envidiablemente ambicioso fue el proyecto, que el fruto ha sido traducido al inglés, muy pronto estará listo en portugués, francés e incluso tienen un pedido para traducirlo al coreano.

Y aunque sorprenda la dedicación al detalle aparentemente más pequeño, están trabajando en una “traducción al argentino” con el fin de que nuestros niños logren identificarse más fácilmente con los personajes de la obra: Carlos y Alicia. Estos libros de texto escolar se han aplicado con éxito comprobado en colegios no sólo de Venezuela sino también de otras naciones preocupadas por recomenzar a enseñar valores.

Sería muy extenso -por no decir imposible- resumir el caudal de enseñanzas de esta colección, pero intentando una descripción general, se trata de dos niños pequeños (luego van creciendo, volumen a volumen) con quienes el joven alumno-lector se identifica de inmediato porque las vivencias de Carlitos y Alicia son muy similares a las de ellos.

Es una sólida herramienta para educandos, educadores y padres dispuestos a ayudar a la nueva generación a adquirir hábitos y habilidades que los conducirán desde el primer grado por el camino hacia una madurez responsable y feliz, bases fundamentales para el verdadero éxito.

Las comparaciones son siempre odiosas pero humanamente inevitables. Frente al éxito de “Aprendiendo a querer” no puedo no sentir vergüenza, una profunda vergüenza al ver con cuánta irresponsabilidad (y ojalá sea sólo eso) el Gobierno nacional continúa distribuyendo en otras provincias los tristemente famosos libros de “educación sexual”.

No puedo evitar comparar el sexo explícito y, por si fuera poco, las escenas de zoofilia y de necrofilia en diseños burdos, chocantes a la vista de cualquier persona con un mínimo sentido de buen gusto, con los libros gestados por estos profesionales que nunca sintieron que era utópico el objetivo que se habían impuesto: volver a sembrar valores básicos con el fin de generar una nueva y sana sociedad.

Me pregunto si cuando Carlos y Alicia comiencen a hablar de ‘vos’ y no de ‘tú’ habrá algún funcionario con escrúpulos que les dé  inmediatamente las visas de ingreso a nuestro país y les abra las puertas de nuestras aulas.

Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados