Dicen que persiste la violencia obstétrica hacia la mujer

Especialistas consideran que en las maternidades de Mendoza aún tratan los embarazos como una enfermedad, pese a la ley de parto respetado y otras normas vigentes.

Edición Impresa: miércoles, 29 de mayo de 2013
Dicen que persiste la violencia obstétrica hacia la mujer

Ayer, distintas ONG realizaron una radio abierta en la Legislatura para promoverlo. (Marcelo Ruiz)

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Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

El doctor Carlos Cardello comenta en broma que el hecho de que tenga que existir una ley de parto humanizado parece una obviedad, porque nadie es humano sino es a través del parto.

Pero al igual que otras problemáticas ligadas a la salud de las mujeres, la violencia obstétrica está invisibilizada. Ayer se celebró el Día Internacional de la Acción por la Salud de las Mujeres y en Guaymallén se realizó el Primer Congreso Departamental sobre el tema, que continúa hoy.

En nuestro país, se sancionó en 2004 la ley 25.929 de parto respetado, que establece los derechos de la mujer durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el puerperio (los primeros meses posteriores). También fija los derechos del recién nacido y del padre y madre de un bebé en situación de riesgo. Sin embargo, como advierte Cardello, miembro del directorio del hospital Lagomaggiore, con tener una ley no basta, ya que es necesario cambiar la cultura organizacional en los hospitales y clínicas.

El especialista detalla que hoy a las 9.30, en su conferencia sobre violencia obstétrica, explicará las profundas raíces históricas de ciertos procedimientos. Así, detalló que la primera maternidad pública en Mendoza nació en 1902 y fue pensada para las familias de escasos recursos. De ahí que se entendiera que la atención era una dádiva y no se viera a la mujer como un sujeto de derecho.

Cardello comentó que esta visión del paciente se ha mantenido en gran medida, pero subrayó que es compartida tanto por los profesionales sanitarios como por las mismas mujeres, que no reclaman por sus derechos. A esto se suma, añadió, que en la segunda mitad del siglo XX se incorporaron diversas tecnologías que favorecen la deshumanización de la atención, al punto que hoy es más frecuente que a la embarazada le indiquen una ecografía, a que le realicen una revisión tradicional.

El Primer Congreso Departamental por la Salud de las Mujeres se desarrolló ayer y continúa hoy, a partir de las 9, en el Centro Cultural Armando Tejada Gómez (ex cine Recreo), ubicado en Pedro Molina 110 de Guaymallén. Además del panel del doctor Cardello, habrá otros sobre maternidad segura y centrada en la familia, y de salud, derecho y mujer.

Gabriel Perrota, encargada del Área de Equidad, Género y Diversidad de Guaymallén, detalló que comenzaron a trabajar desde el año pasado con los equipos de salud departamentales y los integrantes del Programa Municipal VIH/Sida. Así identificaron algunos problemas que les preocupaban, como la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y otros que estaban invisibilizados, como la violencia obstétrica. El congreso tiene como finalidad capacitar a referentes sociales, profesionales de la salud y público en general sobre estos temas.

Visibilizar problemáticas

Desnaturalizar, reconocer, visibilizar son palabras que repiten las referentes sociales que trabajan por la defensa de los derechos de las mujeres. Eugenia Campano, médica e integrante de Mujeres Cotidianas, explica que los partos en los hospitales y clínicas, tanto públicos como privados, están medicalizados y que se trata al proceso como una enfermedad, en el que las embarazadas están muy poco empoderadas.

En Mendoza, detalló, al momento del parto generalmente se ata a la mujer para inmovilizarla y se la ubica en posición horizontal (en una sola clínica se le permite estar sentada o de pie). La embarazada no puede elegir si prefiere o no -a menos que resulte imprescindible- la episiotomía (la pequeña abertura del canal de la vagina que facilita la salida del bebé), ni tampoco se le consulta sobre la aceleración del proceso con medicamentos.

Campano agregó que la madre no suele tener una charla con su obstetra en la que se explicite claramente en qué casos se optará por practicar una cesárea. En cambio, entre 50 y 60% de los partos en el sector privado terminan en cirugía, versus 10 a 20% en el ámbito público, cuando la Organización Mundial de la Salud fija que las cesáreas no deberían exceder el 15% del total de los nacimientos.

Por otra parte, la doctora señaló que, como la violencia obstétrica puede considerarse cualquier daño, por acción u omisión, que se le provoque a la mujer en su proceso reproductivo -embarazo, parto, puerperio-, también debe incluirse al aborto no punible. Ayer, desde diversas entidades organizaron una jornada para celebrar el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, con una radio abierta y mesas informativas en la explanada de la Legislatura.

Laura Chazarreta, de Mujeres Cotidianas, detalló que el encuentro se realizó con el eje en tres derechos fundamentales: a decidir sobre el propio cuerpo y sexualidad; a recibir la atención necesaria en hospitales y centros de salud; y a que se respeten los deseos, valores, costumbres y creencias de cada una. Asimismo, destacó que hay varias leyes que no se aplican (ver aparte).

De ahí que, indicó, cuando una mujer acude a un hospital para ligarse las trompas muchas veces le piden una pericia psiquiátrica; le niegan la colocación de un DIU y promueven otro método anticonceptivo; o no se aplica el protocolo de atención para los abortos no punibles, es decir, en los casos en que corre riesgo la salud o la vida de la mujer, o el embarazo fue producto de una violación.

Capacitación en las escuelas

La comuna de Godoy Cruz optó por entregar material informativo a representantes de 76 escuelas secundarias y centros de adultos, para que repartan a adolescentes y jóvenes. Marcela Fernández, directora de Desarrollo Social del departamento, explicó que la campaña "Accionate por vos", apuntó a que las mujeres entiendan desde pequeñas cómo pueden cuidar su salud en un sentido integral, que contempla, entre otros, el derecho a una atención sanitaria de óptima calidad; a ejercer una salud sexual y reproductiva sana, libre de violencias; a buscar y sentir el placer sin culpas; a no tener sexo; a un espacio de escucha para despejar dudas; a protegerse de enfermedades de transmisión sexual; y a decidir el número de hijos a tener, cuándo tenerlos, o bien a no tenerlos.
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