La economía de Mendoza y sus problemas

El Ieral de la Fundación Mediterránea acaba de publicar su informe anual de la Economía de Mendoza 2012 y las perspectivas para el corriente año, trabajo que se realiza por octavo año consecutivo. Sus conclusiones, se compartan en mayor o menor grado, son un importante acicate para el debate, debido a la seriedad del estudio.

Edición Impresa: lunes, 15 de abril de 2013
El crecimiento de la economía provincial durante 2012 ha sido muy bajo, alrededor del 1%. El enfoque del trabajo es analizar los motores del crecimiento. Uno de ellos al que denomina “mercados externos”, incluye al resto del país y al mercado externo propiamente dicho. Es revelador en este caso lo siguiente: según el informe, el mercado externo “resto del país” es decisivo en el comportamiento de la economía local, analizando una serie de 40 años. Así, concluye que el 96% de la producción local se explica por el comportamiento de la economía nacional. Visto de otra manera la “autonomía” de la economía provincial es prácticamente insignificante.

Y dado que el crecimiento del PBI del país ha estado por debajo del 2% según los datos oficiales, en consecuencia el principal motor ha dado muy poco impulso a la economía. En exportaciones, si bien ha habido crecimiento ha sido muy débil, debido fundamentalmente al atraso cambiario.

Otra conclusión preocupante es que el crecimiento del sector público provincial parece que ha comenzado a convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la economía. La participación del gasto público en relación al PBG ha aumentado en unos 10 puntos porcentuales desde el año 2003 y hoy se acerca al 25%. Para financiar ese aumento del gasto aumentó la presión fiscal de los impuestos provinciales, especialmente Ingresos Brutos, que en 10 años ha duplicado su relación al PBG.

En palabras del Ieral: “El problema actual de la política fiscal pasa por la dinámica del nivel del gasto público que ha llegado a generar niveles de carga impositiva cada vez mayores, afectando negativamente la competitividad y la rentabilidad agregada de la economía mendocina”.

Un asunto interesante es dimensionar el tamaño de la economía de Mendoza. Según el Ieral, el Producto Bruto Geográfico en 2012 ascendió a U$S 18.800 millones, equivalente al 3,7% de la economía nacional. De este dato deriva otro muy llamativo: el ingreso por habitante en Mendoza es del orden de U$S 10.758, monto inferior al promedio de Argentina (U$S 12.380), esto es 13% menos que el promedio. Si algún dato hace falta para terminar con el mito de “provincia rica”, este es más que suficiente; somos más pobres que el promedio de los habitantes del país.

Desde la perspectiva sectorial el comportamiento ha sido desparejo y el sector más afectado, el agropecuario, durante 2012 tuvo una caída del orden del 9% debido a menores cosechas, uva en particular, y bajos precios.

El informe realiza algunas propuestas para mejorar la rentabilidad, que están al alcance del gobierno provincial: la principal es la política fiscal. El aumento de la base imponible y de las alícuotas en el impuesto a los ingresos brutos ha sido perjudicial para la rentabilidad de las empresas y para la dinámica económica. El IIB es un muy mal impuesto por el efecto cascada que produce en las actividades económicas, ya que mientras más especialización existe (mas etapas en el proceso) más incide el impuesto.

El Ieral desarrolla un ejemplo para el clúster agroindustrial, mostrando que una suba de medio punto en las alícuotas puede terminar produciendo un efecto negativo sobre la rentabilidad, mayor al 5%. Por lo tanto, es bastante lo que el gobierno podría hacer sobre este asunto; claro está que para ello es necesario al menos evitar que el gasto público siga aumentando, si no se lo puede bajar.

En cuanto a las perspectivas para este año, expresa que “a nivel global puede esperarse un mejor desempeño, pero no un boom, y mientras no haya cambios sustanciales en la política económica argentina, el nivel de incertidumbre seguirá alto y probablemente el dólar oficial continuará perdiendo fuerza respecto de la inflación. Esto implica que, si bien varios sectores pueden mejorar levemente su performance respecto a 2012, la actividad exportadora continuaría con el deterioro en su rentabilidad”.
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