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Familiares e íntimos participaron del entierro de Ricardo Fort

La familia decidió hacer una ceremonia con muy bajo perfil en el cementerio privado de Pilar donde descansarán sus restos.

Familiares e íntimos participaron del entierro de Ricardo Fort
Felipe, el hiijo de Ricardo Fort, acompaña los restos de su padre en el cementerio de Pilar, donde serán sepultados (Télam).

martes, 26 de noviembre de 2013

La familia de Ricardo Fort decidió despedir sus restos con una ceremonia muy íntima y de muy bajo perfil, contraria a la vida que quiso llevar el chocolatero. 

Los restos del empresario mediático, quien falleció ayer víctima de un paro cardíaco y una hemorragia digestiva masiva, fueron enterrados esta tarde en un cementerio privado en la localidad bonaerense de Pilar, donde tendrá lugar una misa para sus más allegados. 

Por la mañana sólo nueve personas ingresaron a la casa velatoria de la avenida Córdoba para despedir al empresario, entre ellos su madre, sus hermanos y su cuñada y luego se realizó una misa en el cementerio privado donde descansarán sus restos. 

Frente a la casa velatoria, donde reposó el cuerpo de Fort sin haber sido velado por decisión de su familia, se hicieron presentes un grupo de fans del mediático. 
 
El frente del lugar acogió varias cartas de despedida y flores dejadas por sus seguidores, que se acercaron con la esperanza de poder darle un último adiós, al igual que algunos amigos de Fort que concurrieron sin éxito ya que la seguridad del lugar les pidió que se retiren. 

Al momento del ingreso del coche que trasladó los restos del empresario, el grupo de personas que aguardaban en el lugar llorando emocionados arrojaron pétalos de rosas sobre el vehículo. 

En el cortejo fúnebre que acompañaba los restos de Fort estaban su madre y sus hijos mellizos, Marta y Felipe, entre otros familiares y allegados, que se dirigieron al cementerio privado a despedirlo con una íntima misa de la que solo participaron unas 40 personas. 

Al llegar al cementerio y al momento de trasladar el feretro, Marta Fort y Gustavo Martínez, gran amigo de Fort, se fundieron en un emotivo abrazo, los dos envueltos en lagrimas. 

Luego el feretro fue trasladado a una Capilla del parque Memorial, donde se realizó una misa, a la que asistieron alrededor de 40 personas. 

El Cementerio estaba rodeado medios de comunicación y fans que pedían a gritos ingresar a despedir a Fort, a pesar de la negativa de la familia a que la ceremonia fuera pública. 
 
Tras una breve ceremonia, los más cercanos despidieron a Fort cerca de las 15.

Vivió rápido, murió joven



Un alto perfil mediático y su conducta excéntrica y provocadora hicieron de Ricardo Fort un singular personaje que, desde su aparición en el medio televisivo, sólo se propuso brillar a fuerza de dinero, ostentaciones y extravagancias varias.

Era uno de los herederos de la fábrica de chocolates Felfort -fundada por su abuelo Felipe en 1912-, aunque nunca se interesó demasiado por los negocios sino que su sueño era ser artista, algo a lo que su padre se oponía rotundamente.

Su destape mediático se produjo a principios de 2008, cuando comenzó a aparecer en todos los programas de espectáculos posibles dándose a conocer como cantante, aunque más preocupado en mostrar el costado ampuloso de sus costosos gustos, como el uso de relojes Rolex, joyas llamativas, tapados de piel, automóviles Rolls Royce y ropas lujosas compradas en Miami o Las Vegas.

También se hizo conocido por sus inusuales cirugías plásticas que hicieron de su cuerpo un verdadero laboratorio de experimentación, a lo que hay que sumar problemas crónicos de columna y rodilla que le provocaban dolores insoportables y que muchas veces mitigaba recurriendo a fuertes calmantes. Y esto sin contar otros excesos como el alcohol y el tabaco, que él mismo reconocía consumir.

El final

La muerte de Ricardo Fort se produjo ayer a las 5 de la madrugada en la clínica porteña donde permanecía internado desde el jueves último para una evaluación de su dolencia.

La información fue brindada a través de un parte médico del sanatorio privado que leyó su cuñada Karina Antoñale, esposa de Eduardo, el hermano del medio de Ricardo, en la puerta de la institución médica.



De acuerdo a la información divulgada por el comunicado, el millonario se internó el jueves pasado para el tratamiento de la fractura de fémur que sufrió en los Estados Unidos.

“Se mantuvo clínicamente estable y súbitamente presentó un paro cardiorrespiratorio asociado a una hemorragia masiva en el estómago que produjo su deceso pese a las maniobras de reanimación efectuadas”, señaló el parte el médico.

También se recordó que Fort tenía el antecedente de “múltiples cirugías de columna y rodilla” y que en febrero último había sido sometido a una operación por una “úlcera duodenal complicada con peritonitis”, al parecer originada por la gran cantidad de fármacos que ingería para calmar los dolores de espalda.

“Hace 23 años que lo conozco. Era una persona muy querible. Lo voy a recordar con alegría, como cuando íbamos en el auto escuchando al mango a Valeria Lynch” , dijo Antoñale para describir a su cuñado.

Ante la consulta de los periodistas sobre si los hijos del empresario (los mellizos de 10 años Felipe y Marta, gestados en los Estados Unidos por medio de un alquiler de vientres), se habían enterado de la muerte de Ricardo, Antoñale respondió: “Todavía no lo saben. Les pido por favor que no se acerquen a la casa. Vamos a tratar de que los chicos puedan salir adelante, con la ayuda de los psicólogos”.



Antoñale confirmó que Ricardo estaba con muchos dolores e informó que por decisión de la familia no habrá velorio. “Se hará sólo una misa para los íntimos”, señaló y evitó precisar dónde serían enterrados los restos del millonario.

Camino a la fama

La trayectoria de Ricardo Fort por los medios fue tan meteórica como fulgurante. Hijo de Carlos y Marta Fort, había nacido el 5 de noviembre de 1968 en cuna de oro, pero aunque siempre vivió rodeado de lujos reconoció no haber sido un niño feliz.

Los enfrentamientos con su padre aumentaron cuando Ricardo expresó que no quería dedicarse al negocio familiar sino ser artista, algo que su padre nunca aceptó. Recién cuando éste falleció pudo nacer el verdadero Ricardo Fort, según contó el mediático hace unos años en el programa “Animales sueltos” de Alejandro Fantino.

Se hacía ver en cuanto programa podía, cantando, hablando de supuestas novias, contando extravagancias y ostentando sus millones.

En 2009 llegó a pagar su propio espacio televisivo en Canal 13 para filmar un reality show sobre su vida y la de sus amigos en sus frecuentes viajes y fiestas realizadas en el extranjero.

A fines de ese año, por la misma pantalla, resultó ganador del programa “El musical de tus sueños” y luego desembarcó en “ShowMatch, como jurado de “Bailando por un sueño”.

Ahí arrancó el camino hacia la fama que anhelaba desde niño y que lo puso en el foco de la opinión pública con violentas peleas mediáticas: las más resonantes con Flavio Mendoza, con quien compartía el panel de jurados del certamen de baile, y la histórica enemistad con Jorge Rial.

Siempre rodeado de un harén de guardaespaldas -algunos de los cuales también tuvieron su momento de fama mediática como Tito Speranza-, también produjo y protagonizó cuatro obras de teatro (“Fortuna” en 2010, “Fortuna 2” en 2011, “”Mi novio, mi novia y yo” en 2012 y “Fort con Caviar” en 2013), para las que convocó a grandes figuras y se instaló en la calle Corrientes, y hasta se dio el gusto de conducir su propio programa de TV, “Fort Night Show”, por la pantalla de América en 2012.

Fort fue el mediático por excelencia. Su vida pública y privada formaron parte de un reality show del que participaron hasta sus hijos y en el que no quedó nada por contar. Su entrega a la pantalla fue total y es por eso que su último mensaje, grabado desde el hospital, fue para sus fans, que los tuvo y muchos. “A todos los que me quieren, gracias por seguirme. Yo también los quiero”.
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