Tigresa Acuña: “Sigo siendo la reina”

“Nadie que tenga un guante, y menos en Argentina, me puede ganar”, dijo la retadora de Yésica Marcos, que no pudo reconquistar las coronas supergallo de la AMB y OMB por un polémiico fallo.

Télam
sábado, 26 de enero de 2013
“Nadie que tenga un guante, y menos en Argentina, me puede ganar. Sigo siendo la reina“, proclamó con lágrimas e impotencia la formoseña Marcela "La Tigresa" Acuña, tras sentirse despojada por el insólito empate fallado en la pelea con la mendocina Yesica Marcos, que retuvo los títulos supergallo de la AMB y OMB.

Los 45.000 asistentes al teatro griego "Juan Pablo II", de la localidad de San Martín, recibieron con incredulidad el resultado que benefició escandalosamente al "Bombón Asesino", luego de 10 rounds con manifiesta superioridad de su adversaria.

Al presentar las tarjetas, el uruguayo Hugo de León vio ganar a Marcos por 96-94, su compatriota Aníbal Andrade -el más acotado a la realidad- dictaminó un triunfo de Acuña por 97-93, mientras que el chileno Jorge Trípodi Falco se inclinó por un salomónico 95-95.

"La perjudican a Yésica con este resultado, por más que retenga los títulos. Le regalaron la pelea pero la perjudican. Sigo siendo la reina", repitió Acuña, ganada por el estupor, en su camarín luego del combate.

Envuelta en llanto, la formoseña -ex titular supergallo AMB- desechó la posibilidad de "revancha" y mandó a su rival "a laburar", luego de haberse hecho "famosa con La Tigresa".
Del jurado, Acuña prefirió, de momento, "ni hablar", por su vergonzoso fallo dividido en una pelea que la tuvo como dominadora indiscutida.

Por ello, fue comprensible su amargura y fastidio ante el despojo que perpetró el fallo, completamente divorciado de la realidad y que fue tomado con sorpresa hasta por la multitud que alentó a Marcos en su ciudad.

La pelea fue absolutamente controlada por Acuña, que dominó a una mendocina desconcertada y demostró que, pese a los 36 años, todavía sigue vigente.

"La Tigresa" se apoderó del centro del ring desde el comienzo y manejó a su gusto la pelea ante una campeona impotente, lenta y sin variantes, para contrarrestar la superioridad de la pionera del boxeo femenino nacional.

Arriba del ring, Acuña fue pensante e inteligente. Conectó golpes certeros con facilidad a la zona alta de su rival, que evidenció limitaciones para neutralizarlos y responderlos.

El desplazamiento de "La Tigresa" fue impecable. Además de tener mayor efectividad para aplicar impactos, se lució con una cintura ágil para desairar los intentos del "Bombón Asesino".

En el séptimo round, de manera coincidente con el único lapso de superioridad de Marcos, Acuña cayó producto de resbalón, según observó el árbitro argentino Hernán Guajardo.
La reacción de la mendocina fue un espejismo pero rápidamente la retadora recuperó la línea y mantuvo la ventaja, desconocida después con un veredicto plagado de sospechas y suspicacias.
El ficticio empate, que le permitió a Marcos conservar los cinturones, significó una flagrante derrota para la credibilidad del boxeo argentino. Con jurados como los de anoche, sin dudas, en clave maradoniana, "los guantes se manchan".
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