La Salada: paraíso de precios bajos vs el comercio local

Si se toman en cuenta los números de Buenos Aires, la diferencia entre los valores de los productos que se venden en el complejo comercial frente a los que piden los negocios del Centro mendocino puede llegar al 80%. Las críticas de las cámaras comerciales y los intendentes que están interesados en tener el emprendimiento.

domingo, 09 de septiembre de 2012

Horacio Meilán - hmeilan@losandes.com.ar

i se concreta la llegada a Mendoza de La Salada, la megaferia de indumentaria que hoy funciona en Lomas de Zamora y que pretende hacer su arribo “antes de fin de año” a la provincia, los consumidores mendocinos podrán acceder a productos que, al compararse con los precios de distintos negocios locales y de los mercados persas, resultan notablemente inferiores.

Las llamativas diferencias, con valores entre 70% u 80% más baratos con respecto a muchos comercios del Gran Mendoza y 30% a 40% menores frente a lo que se paga en los persas, tienen una justificación desde el punto de vista del administrador de La Salada, Jorge Castillo, quien asegura que la clave es que en aquella feria “los fabricantes venden sus productos directamente al consumidor”.

Ese incluso fue un fundamento para proponer en Mendoza la ocupación de un predio del mercado de concentración de frutas y verduras Cooperativa Acceso Este.

Y si bien la controversia no cesa, con los comerciantes mendocinos en pie de guerra ante la llegada del gigante, generando marchas y alentando normas para reglamentar su instalación, no pocos consumidores empiezan a sacar cuentas frente a los valores que podrán pagar por la ropa si La Salada de Cuyo se hace realidad.

Odiosas comparaciones

Una queja recurrente de los compradores mendocinos se basa en lo elevado que suelen ser los precios en las casas de ropa y en no pocas oportunidades van a las ferias persas, a sabiendas de que allí los valores suelen ser menores.

Una visita a esos negocios, con ánimo de comparar, permite confirmar algunas desigualdades, pero si el parangón se busca con lo que se paga en La Salada, hay números que sorprenden.
Es cierto que en Mendoza uno puede conseguir amplitud de cifras. De hecho, al recorrer el Centro se puede encontrar un pantalón de jean para hombres con oscilaciones entre $ 170, para un genérico sin marca, pasando por los $ 280 o $ 390, aunque llegando a $ 700 o más en algunos casos.

En los persas difícilmente se encuentre este último valor, pero sí los más cercanos a $ 120 o $ 150.

Pero en Punta Mogotes, paseo comercial que gerencia Castillo en La Salada, un jean genérico varonil se vende entre $ 60 y $ 65. Así lo confirmó Guillermo Justo, puestero de aquella feria.
Justificaciones allá y acá

No faltan explicaciones para entender estas diferencias.

Castillo basó su justificación en el hecho de que sus vendedores “son productores”, y explicó que el concepto es igual al de las ferias de verdura. “La gente compra porque los que venden son productores de frutas y hortalizas, y así el valor de venta es mucho menor”, resaltó.

Además, el administrador de La Salada ponderó a las pequeñas empresas y resaltó su legalidad. “Hoy el mundo mira a las pymes. Por algo será”, dijo, y siguió: “Si alguien fabrica bufandas en su casa y las vende, es dueño del negocio. Pero también tiene que pagar impuestos. En este caso, la figura del monotributista funciona”.

Guillermo Justo, quien tiene el oficio de cortador, explicó que tanto él como sus pares, han viene de página 1

generado un muy buen negocio con su trabajo en La Salada. “Al evitar los intermediarios, podemos vender más barato”, señaló, e informó: “Nuestros costos son fijos y al llevar la ropa a la feria le recargamos el 20%”.

El puestero dio ejemplos. “El costo de un jean para niños es de $ 41. Con el recargo lo vendemos a $ 50”.

Efectivamente, el costo de la tela es de $ 18; el corte y la confección, $ 10, el avío (incorporación de pequeñas marcas), $ 3 y el lavado previo, $ 10, según detalló el puestero.
“A nosotros nos interesa mucho llegar a Mendoza, porque también podemos trasladar nuestras fábricas y enseñarles a futuros fabricantes locales”, recalcó Justo.

Adriana también apoyó la idea. “Ojalá podamos ir a Mendoza, porque se ampliará la clientela”, dijo.

Del lado de los comerciantes locales tampoco faltan explicaciones para hablar de precios. “Es cierto que en muchos casos hay valores superiores, pero todo tiene que ver con los costos”, indicó Daniel Ariosto, titular de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM).

“Es imposible competir con las grandes superficies porque nuestros costos son muy altos”, señaló Adolfo Trípodi, de la Federación Económica de Mendoza (FEM).

Efectivamente, según Ariosto, “los costos fijos afectan cada vez más la rentabilidad” del comerciante.

Así se cuentan las tasas que regula la AFIP, como IVA y Ganancias; los Ingresos Brutos provinciales, las tasas municipales, que en los últimos tiempos han tenido subas extraordinarias, de hasta el 100% en algunos casos, además de otros montos imponibles, como los de las tarjetas de crédito y las cargas laborales que los patrones deben hacer para garantizar la seguridad social de sus empleados.

“Muchas veces esos valores terminan trasladándose al valor final del producto”, corroboró Ariosto, aunque aseguró que “se suele hacer la recomendación de tener moderación para fijar los precios”.

De todos modos, para Trípodi, “es posible conseguir muy buenos precios en el Centro, por la gran amplitud de negocios y ofertas”.

Dentro de la ley

Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) del pasado 20 de agosto indica que el partido bonaerense de Lomas de Zamora, donde está La Salada, tiene 11.014 puestos de venta ilegal, la mayor cantidad del país, uno cada 56 habitantes.

En el trabajo, denominado “Argentina ilegal: las ciudades más informales”, en el décimo lugar está Guaymallén, con 447 puestos. La ciudad de Mendoza se ubica en 45° lugar, con 70 puestos fuera de la ley. El documento señala además que el departamento adonde se instalaría La Salada de Cuyo ocupa el lugar 25 en lo referido a densidad de puestos ilegales, con uno cada 635 habitantes. Allí, Capital está en el puesto 57, con uno cada 1.643 habitantes.

Vicente Lourenzo, secretario de prensa de la CAME, dijo que la información fue relevada por las “cámaras y federaciones regionales”. En Mendoza, la tarea la realizaron la Cámara de Comerciantes del Centro (Cecitys) y la FEM.

La UCIM también participó en un informe sobre actividades comerciales ilícitas, encarado por la Cámara Argentina de Comercio. En este caso se estudió la “venta ilegal callejera” en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Salta, Neuquén, Posadas y Mendoza. Según estos datos, en el segundo trimestre de 2012 se detectó un promedio de 10 puestos irregulares mensuales en la ciudad de Mendoza, 9 puestos en abril, 11 en mayo y 10 en junio. Frente al primer trimestre, la ilegalidad creció 57,9%.

Sobre estas situaciones, y en particular sobre el posible arribo de La Salada, el ministro de Hacienda, Marcelo Costa, sostuvo días atrás que la Dirección de Rentas “generará todos los operativos necesarios” para controlar las características laborales de los puesteros, la procedencia de la mercadería y la facturación.

El ministro dijo esto ante las denuncias empresariales de falencias en los aspectos marcados.
“No hay seguridad sobre los productos que se venden y suele haber problemas con la facturación”, señaló Ariosto, aunque además aseguró que si La Salada se instala en Mendoza, “agravará la situación del comercio local", por lo que reclamó: "Es necesario que todos estemos bajo el mismo marco legal”. En coincidencia, Trípodi reiteró su postura: “Queremos igualdad ante la ley y una reglamentación adecuada para ese tipo de actividades”.
Con la idea de ampliar el marco legal, la FEM presentó un proyecto para postergar “por 180 días” la instalación de emprendimientos como La Salada.

También el diputado demócrata Aldo Vinci elevó a la Cámara baja una propuesta idéntica, que ahora profundizó con la presentación del primer proyecto de regulación para estos emprendimientos.

La propuesta busca reglamentar la instalación, ampliación, modificación y funcionamiento de establecimientos comerciales de múltiples puntos de venta denominados “ferias internadas, multipunto o cooperativas de comerciantes”, entendiendo por tales a las ferias “que contemplen más de seis locales internos en un mismo predio destinados a la venta de mercaderías de cualquier rubro, explotados por propietarios y/o inquilinos y/o concesionarios y que estén ligados contractualmente a un único responsable habilitante”.

Es decir, una ley a la medida de lo que busca instalar Castillo. De hecho, el proyecto aclara que “no se encuentran alcanzados” los mercados concentradores (ferias), los mercados municipales y los que se organizaren “por razones vinculadas a festividades locales”.

Además, la propuesta de Vinci indica que la autoridad de aplicación será un “ente controlador” creado a tal fin, con un directorio integrado por “un representante de cada bloque con representación política en la Legislatura, un vocal de la FEM y de la UCIM”.

Lo cierto es que, más allá de las polémicas y los visos de ilegalidad que rodean al negocio, tanto desde el Gobierno local como de los municipios, nadie ha expresado un no rotundo a la instalación del megapolo en Mendoza.

Tal vez sea como afirma Sergio Salgado, intendente de Santa Rosa: “Nadie dice nada, pero no se puede negar que muchos viajan a Buenos Aires a comprar en La Salada. Por ahí estaría bueno que vinieran acá”.

Más notas de esta sección
Divisas
Montemar
Ciudad de Mendoza
Moneda Compra Venta
Dolar 8.02 8.22
Euro 10.20 11.40
Pesos Chilenos 14.50 16.50
Real 3.45 3.90
Actualizado : 17/04/2014 | 08:21
Ver condiciones en www.montemar.com.ar
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados