Don José, el líder que gobernó Cuyo

El 8 de setiembre de 1814 el general correntino asumió la gobernación intendencia que nucleaba a las tres provincias cuyanas. Según los especialistas, durante los dos años de gestión revolucionó la región y la convirtió en un punto clave para la gesta libertadora.

Edición Impresa: sábado, 08 de septiembre de 2012
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Don José, el líder que gobernó Cuyo

De lunes a viernes, de 9 a 18, se puede visitar el Archivo General de la Provincia.(Marcos García)

Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Cuesta imaginarse a la Mendoza de 1814. Cómo eran sus calles, la Plaza Mayor (donde hoy se encuentra la Plaza Pedro del Castillo) y la mítica Alameda creada en 1808. Cómo era su pueblo, cómo actuaban y cuáles eran sus motivaciones. Cuesta pensar que hace 198 años asumía como gobernador intendente de Cuyo el general Don José de San Martín, quien en tan sólo dos años y con un objetivo claro, revolucionó la región y la convirtió en un punto clave para su gesta libertadora.

Más allá de todas las acciones que llevó a cabo para formar el Ejército de los Andes el 1 de agosto de 1816, el general también tomó medidas económicas, sanitarias, educativas, arquitectónicas y de seguridad que cambiaron toda zona.

"En 1814, San Martín le pide al director supremo Gervasio Posadas instalarse en Mendoza para poder desarrollar su famoso plan continental", comenzó a explicar Elvira Búcolo, directora del Archivo General de la Provincia, quien detalló que fue designado el 10 de agosto de ese año y que asumió el 8 de setiembre,

"Se hace cargo de la gobernación intendencia de la región y tiene que empezar a poner en orden una ciudad con las arcas en crisis. Comienza a activar el trabajo en el campo, organizar la ciudad; también a resolver problemas sanitarios; no se olvida de la educación, de administrar justicia y organizar el ejército libertador", enumeró la historiadora.

En ese tiempo ese cargo se ejercía desde Mendoza, pero tenía injerencia en todo Cuyo y era acompañado desde San Juan y San Luis por un teniente gobernador en cada provincia, puestos que fueron desempeñados por Ignacio de la Roza y Vicente Dupuy, respectivamente, quienes colaboraron en todas las decisiones del General.

"San Martín llega con la idea de que hay que reafirmar la causa patriota en Chile, ya que en el año 1810 se había producido la revolución. Pero a un mes de haber asumido (el 2 de octubre) ocurre la derrota de Rancagua, en la cual los realistas españoles vencen a los patriotas. Entonces encara la creación de un ejército para pasar a Chile y reafirmar el gobierno patrio. Hay que pensar en un ejército no demasiado grande porque se tiene que mover en un terreno montañoso, pero sí muy bien organizado para poder hacer frente a los realistas en Chile y lograr la independencia, para luego emprender por mar la campaña al Perú", relató Ana Castro, tesorera e integrante de la Asociación Sanmartiniana.

"Para ello encara una serie de medidas de gobierno con el objetivo de convertir a la provincia en el instrumento eficaz para la empresa libertadora", destacó.

Reordenar las arcas provinciales. En primer lugar se ocupó de hacer un reordenamiento de las finanzas públicas: "Creó nuevos impuestos y aplicó multas en el caso de aquellas normas que no se cumplían", contó Castro, a la vez que mencionó otros aciertos: "En el año 1815, generó el registro de todos los terrenos regados, que es el antecedente de nuestra famosa Ley de Aguas, la que, mucho más avanzado el siglo, crea el Departamento General de Irrigación", recalcó.

Además se ocupó de que todos los pobladores tuvieran una actividad: "En la época de San Martín, no va a haber vagos ni malentretenidos, como se los llamaba, porque todo el mundo o tiene un trabajo demostrado con un papel o va a al ejército", expresó.

Patriotismo en las escuelas. "La educación forma el espíritu de los hombres", comienza escribiendo San Martín en una circular enviada el 17 de octubre de 1815 a todos los maestros, que en ese entonces eran conocidos como preceptores de primeras letras. En la misma los llama a reunirse todos los jueves en la Plaza Mayor para entonar el Himno Nacional.

"Se preocupa por la educación de los niños, cree que hay que fomentar el patriotismo desde muy pequeños y que todos tienen que conocer los principios de la libertad", narró Búcolo, quien también aseguró que hizo hincapié en la enseñanza de la matemática, la geografía y la historia.

Vacunar a la población. "San Martín decía que era deber y obligación del gobernante preocuparse por la salud de sus ciudadanos, por tanto que viendo que había mucha gente que padecía de viruela, manda a instruir a unos religiosos betlemitas para que aprendan a colocar la vacuna y de esa forma obligar a toda la población, sin distinción de color ni raza, para evitar ese terrible mal", explicó la titular del Archivo de la provincia.

Por otro lado, se concentró en evitar el flagelo de la rabia: "Como todavía no existía la vacuna, la única forma era controlando el mal. Por eso, le ordena a la población que tenga sus animales amarrados en sus casas, si están en las calles y se identifica al propietario va a ser pasible de multa. Además determinó que podían ser sacrificados", apuntó la profesora.

En tercer lugar, según señaló la experta en historia, mandó a desecar pantanos en toda la zona del este, para empezar a tener tierras que fueran productivas y evitar problemas sanitarios.

Ciudad en orden. La organización de la Ciudad fue otro de los aspectos reglados por el General. "Hay documentos en los que se prohíbe que se galope por las calles de la Alameda y que dicen que los caballos tienen que estar atados a los palenques y no en cualquier lado", detalló Búcolo. También decidió poner bancos en ese paseo, canteros de flores y nombrar a un celador.

Asimismo dictó normas de construcción: "Hay archivos en los que hace referencia a que las construcciones de la Ciudad tienen que tener cuidado con las rejas ya que no se permiten accesorios que den a la calle y molesten el paso del transeúnte", comentó, a la vez que señaló que dio la orden de blanquear los frentes y barrer las calles los días viernes porque el sábado se recolectaba la basura.

Defensa nacional. Como una medida de poner a Cuyo en situación de defensa de una posible invasión realista, determinó que todos los españoles que residían cerca de la frontera tenían que trasladarse a la ciudad de Mendoza. "Una vez en la Ciudad, los alcaldes de barrio tenían la tarea de vigilarlos y que no concretaran reuniones entre realistas o enemigos de la independencia", subrayó Castro.
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