¿Docencia incomprendida o planificada para un fin?

Edición Impresa: domingo, 05 de agosto de 2012
¿Docencia incomprendida o planificada para un fin?

Hace unos días en la sección escribe el lector de diario Los Andes, en este caso sobre el paro docente los días 23 y 24 de julio, leí con mucha impotencia cómo la sociedad nos considera los malos de la película.

Pues déjenme aclararles a todos los que escribieron que por culpa nuestra todos los chicos van a ser unos ignorantes, etc., etc., que estos ya lo son, y no por nuestra culpa.

En ningún lado leí a alguien que sea capaz de comprender cómo se maneja el sistema educativo en la provincia y el país. Por todas partes se escucha, o se lee, que el “sistema está en crisis”, pero no dicen por qué, ni qué significa esta frase.
¿Será que no les conviene a algunos?

Los chicos no son ignorantes porque nosotros estemos reclamando lo que consideramos justo a través de una huelga; lo son porque el sistema tiene un claro objetivo, que nada tiene que ver con los discursos de la Presidente: obtener mano de obra buena, bonita y barata, sin gente que piense y fácil de manejar.

Total, nosotros ponemos la cara y nos tenemos que tragar la dignidad para cumplir con lo que se nos exige.

La consigna es clara, hay que aprobar a todo el mundo sí o sí, aceptar repetidores crónicos, recibir agresiones de todo tipo -hasta físicas- y aceptar con resignación el deterioro de nuestra salud.

Para el sistema es más importante devolverte cien veces una planificación porque escribiste mal una palabra que resolver qué hacer con un alumno que agrede a un docente o un directivo que te acosa laboralmente porque, al parecer, nosotros somos descartables, pero al mismo tiempo nos necesitan para llevar a cabo sus objetivos.

Es cierto que no todos los docentes pensamos igual sobre el rol de la docencia, pero también es cierto que no todos tenemos el mismo nivel académico, ni la misma antigüedad, ni la misma cantidad de horas.

La directora general de Escuelas dijo hace poco que “dar clases no es enseñar”. Es verdad, pero no aclara que por las cosas que nos piden que hagamos es imposible hacerlo. La mayoría terminamos resignados a tratar de dar clases sin recibir agresiones verbales ni físicas y a seguir en la lucha.

Finalmente, está de más aclarar que el calendario quizás no se cumpla, no por los paros, sino por la cantidad enorme de feriados y jornadas para analizar lo que todos sabemos: que los chicos no estudian, que no hay hábitos de estudio, que viven de la especulación y que las estadísticas no cierran.

Invito a los padres a preocuparse más por sus hijos y enseñarles valores de los que carecen la mayoría, y no asistir a la escuela con total impunidad sólo para increparnos porque su hijo no aprueba.

Me niego a creer que la sociedad sea tan ciega como para no darse cuenta de todo esto, pero más me niego a seguir rebajándome sin gritar en voz alta lo que sucede en las escuelas y lo que debemos padecer aquellos que alguna vez soñamos que podíamos cambiar el mundo a través de la educación, del pensamiento autónomo y crítico de nuestros alumnos.

Así que, señores, antes de acusarnos de todo lo malo que pasa en el país, infórmense, hablen con nosotros y quizás el panorama con el que se van a encontrar sea muy distinto de la idea que tienen actualmente sobre la docencia. 

Patricia Cepeda - Profesora de Enseñanza Media y Superior de Historia - DNI 21.840.485

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