El cine Alvear se transformó en una sala ruinosa

Se construyó hace 65 años y fue un símbolo del departamento durante décadas. Estuvo cerrado varios años hasta que la comuna lo compró el año pasado con la promesa de refaccionarlo, pero los fondos no aparecen. Aunque está abierto, su estado es deplorable.

Edición Impresa: domingo, 05 de agosto de 2012
El cine Alvear se transformó en una sala ruinosa

Tanto la estructura edilicia como mobiliaria, presentan un estado calamitoso.(Gentileza)

Carlos Simón - csimon@losandes.com.ar

A 65 años de su edificación, el imponente cine Alvear, que supo ser parte fundamental de la vida cultural y artística del pueblo y que en 2011 fue declarado patrimonio histórico, hoy está lejos de lucir sus mejores galas y su aspecto es más cercano al de una postal decadente.

Algunas capas de pintura de color sobre planchas de cartón y las cortinas de paño, no alcanzan a distraer la mirada de los boquetes que produjo la acumulación de décadas de lluvia filtrada en las paredes y que fueron remendados con más arte y oficio que profesionalismo.

Las butacas originales, que todavía resisten el paso del tiempo, lucen desencajadas y apenas si se sostienen sobre los firmes herrajes de hace más de medio siglo, y los que fueran brillantes pisos de parquet todavía exhiben algunas partes de madera y otras que fueron emparchadas con cemento.

Si bien los techos fueron reparados externamente, la estructura interna tiene fresco en la memoria el paso de un boliche a mediados de la década del ?90, que sólo funcionó unos meses pero provocó daños profundos que hasta hoy no fueron reparados. La famosa conducción acústica de la sala fue desde entonces un mero recuerdo.

Los sanitarios para el público ya no admiten arreglos y deben ser remplazados. El sector de camarines es utilizado únicamente por quienes aman profundamente el arte y son resistentes al frío.

En esas condiciones se mantiene la única sala de teatro y cine público que queda en General Alvear.

Adquirido por la Municipalidad en abril de 2011 en $ 1,2 millón, el ex cine alberga desde hace 15 años a la Dirección de Cultura y sigue funcionando como centro artístico y recreativo, por el que pasaron miles de chicos durante las vacaciones de invierno.

Construido en 1947, el edificio podía recibir originalmente a más de 1.200 espectadores en una sala que funcionó hasta mediados de la década de los ?80, cuando la crisis económica de turno llevó a su clausura. Tras años de abandono, reabrió sus puertas en 1992 alquilado por la comuna como sala cultural y dos años más tarde volvió a cerrar hasta 1997, cuando se reabrió definitivamente con una serie de mejoras estructurales.

Desde entonces, el elevado valor de arrendamiento, que en 2010 llegó a los $ 4.500 mensuales, y el deterioro creciente propio de la antigüedad de la construcción, hicieron tambalear varias veces su continuidad, hasta que en 2010 los concejales accedieron a aprobar que la comuna tomara un crédito ante el Banco Nación para comprarlo y poder encarar una obra integral de remodelación.

En abril de 2011 se formalizó la adquisición y se festejó con un espectáculo multitudinario en la calle, en el que se firmaron las escrituras frente a más de 5.000 personas y se anunció el proyecto que contemplaba la refacción total de la sala y la construcción de un microcine para 160 espectadores en el actual pullman, la ampliación de los camarines y la renovación de baños, entre otras modificaciones.

El acto fue celebrado por el intendente Juan Carlos De Paolo (PJ) como una muestra de la "decisión política" de todos los involucrados. "Es señal de que cuando trabajamos para mejorar el pueblo nos ponemos todos de acuerdo", señalaba exultante el jefe comunal un año atrás.

Hasta allí todo iba sobre ruedas. Los profesionales de Obras Públicas elaboraron el proyecto ejecutivo de refacción y se presentaron sendas carpetas ante los gobiernos provincial y nacional en busca de fondos para financiar la obra, pero luego todo se estancó.

"En 2011 se presupuestaron unos 10 millones de pesos. Ahora habría que actualizar las cifras", dice la directora de Cultura, Stella Montoya.

Según la funcionaria, el proyecto se presentó recién en mayo de este año ante el Ministerio de Cultura de la provincia, en el marco del programa de recuperación de cines y espacios culturales, y se entregó en mano al subsecretario de Obras Públicas de la Nación, Abel Fatala, en la misma fecha, para que éste gestione el financiamiento a través del programa nacional "Igualdad cultural", muy similar al de Mendoza.

Sin un plazo de espera determinado, Montoya admitió que, tras recorrer infinidad de oficinas en el Ministerio de Planificación Federal de la Nación, le contestaron que "con suerte habría una respuesta para fin de año", lo que en términos burocráticos normales, se sabe, suele estirarse aún más.

Mientras tanto y con un mantenimiento mínimo por parte del municipio, el cine Alvear sigue funcionando como sede para actos, eventos sociales y escolares, noches de gala y obras de teatro además de la proyección de películas, aunque en rigor a la verdad, si los inspectores de seguridad midieran con la misma vara a todos los espacios, probablemente no debería estar habilitado.

Una de las anécdotas que pinta clara la situación, y que muchos prefieren olvidar, se presentó en la actuación de un violinista de renombre internacional que desembarcó en Alvear hace algunos meses, quien prefirió interpretar todo su repertorio de corrido y sin intervalos para finalizar lo antes posible.

"Perdonen, pero me estoy congelando", fue la escueta explicación del músico que pocas veces debe haber sentido "el sacrificio" de ser artista como esa gélida noche.
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