La carga impositiva que soporta la actividad agropecuaria en Argentina influye peyorativamente en la rentabilidad del negocio. El asesor económico de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), Ricardo Negri, disertó sobre la situación tributaria actual del campo argentino en el marco de la Exposición Rural de Palermo. Los resultados de su investigación dejaron preocupación en los empresarios de la actividad.
En su presentación, Negri reveló que la presión tributaria global y los descuentos comerciales que soporta un campo tipo de Pehuajó llegan a $ 3392 por hectárea y se llevan el 84% del resultado económico que se puede obtener en un año promedio.
La presión tributaria global abarca impuestos nacionales (derechos de exportación, IVA, Ganancia Mínima Presunta, Bienes Personales, Ganancias, autónomos, a los créditos y débitos, a los combustibles, seguridad social y demás); provinciales (inmobiliario, sellos, Ingresos Brutos y patentes) y municipales (tasa vial).
Expresado de otra manera, si se considera que el resultado económico es una suerte de “sueldo” del productor, los impuestos y los descuentos comerciales que afectan la comercialización de los cereales le dejan sólo el 16% de aquél para sus gastos personales y para crecer.
La presión tributaria compromete incluso porcentajes más altos del resultado, hasta superar el 100% de éste, en zonas que han sufrido sequía, en campos alquilados y ante ciertas figuras jurídicas existentes en la propiedad de la tierra.
En el primer semestre del año creció el blanco genérico traccionado por la magra cosecha y las exportaciones de granel. El tinto también aumenta pero a un ritmo menor.
Los pagos comenzaron a abonarse desde el 1 de agosto. A continuación un repaso de cómo serán las nuevas contribuciones patronales.