Un infarto en el Himalaya y más de 200 fotos para contarlo

La odisea del guía mendocino que reconstruye su vida alejado de las montañas. Sufrió el ataque cardíaco cuando intentaba hacer cumbre y un ACV durante la operación posterior.

Edición Impresa: sábado, 25 de agosto de 2012
Un infarto en el Himalaya y más de 200 fotos para contarlo

Ignacio admite que no es fotógrafo, pero asegura que siempre ha tenido “ojo sensible” y ofrece “fotos con otra visión”. (Walter Moreno / Los Andes)

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Ignacio de la Rosa

"Ese día, allá, morí. El horizonte que tenía murió; mis prioridades tuvieron que cambiar y hoy estoy haciéndome de nuevo, buscando otros placeres. Otro horizonte”.

‘Ese día’ es el 3 de octubre de 2011, ese ‘allá’ es la montaña Manaslu (en la cordillera del Himalaya, Nepal) y quien habla es Ignacio Lucero, el montañista mendocino de 38 años que hace menos de un año sufrió un infarto y un ACV en una expedición en aquel país asiático y que hoy está reconstruyéndose a sí mismo y buscando nuevos caminos en su rehabilitación.

“Los médicos no se explican cómo estoy vivo, cómo camino y cómo hablo. Pero yo me estoy reconstruyendo y elegí vivir abajo ahora. Cambié mi horizonte de Himalaya y Karakorum y busco mis placeres abajo desde ese día. La fotografía, compartir mi experiencia, hablar desde la montaña (porque cada montaña tiene su cosmovisión), y la fotografía son mis nuevos caminos, mis nuevos placeres. Estoy intentando que mi fracaso le sea útil a otro, busco transformarlo en algo positivo”, contó Nacho.

En lo que se refiere a la fotografía, uno de sus grandes placeres y pilares en los que está basando su rehabilitación, el próximo viernes Lucero expondrá sus más de 260 fotos digitales y otras 120 impresas con postales y vivencias de sus expediciones por Nepal y por Paquistán en 2010 y 2011. Será en la Biblioteca San Martín, a partir de las 19 y la entrada tendrá un costo de 30 pesos.

“Reflejan cómo la gente vive en todo el tránsito de esas montañas, la cultura que confluyen. En la ruta del Himalaya hay aldeas tibetanas, gurkas, sherpas e hindúes en el trayecto de Nepal. Los paisajes de las montañas son más verdes y accesibles. Mientras que en la ruta del Karakorum (Paquistán) hay otros paisajes, más brutales y salvajes, y también hay otra gente. Está toda la cultura musulmana”, rememoró el guía de montaña que actualmente se encuentra muy lejos de la actividad a la que le dedicó 20 años de su vida.

Su primera vida

Con dos décadas desempeñándose como guía de montaña, medio centenar de expediciones al Aconcagua mendocino y 39 cumbres en el Coloso de América, en 2008 hizo la primera de sus cuatro expediciones a las montañas de más de 8.000 metros sobre el nivel del mar (msnm), la tentación y meta por defecto de cualquier montañista.

Fue al Gasherbrum, de Paquistán, y su nombre significa “Montaña de la luz”.

“Fue la primera expedición que hice en solitario. Tiene casi 8.000 msnm y llegué a 7.740, pero tuve que bajar. Las condiciones no eran las mejores y no había ninguna expedición adelante”, contó el guía, quien regresó al año siguiente ya como líder de una excursión española.

“Fue en 2009 y la gente con la que iba, de a poco, fue bajando y quedamos con un amigo, un guía catalán. Nuevamente, noté que las condiciones no eran las mejores y decidí volver, pero él siguió. Intenté persuadirlo, pero no hubo caso. José Luis (así se llamaba el amigo) murió ese día”, continuó con su relato cronológico.

En 2010 llegó el momento de su tercera expedición, la primera de las que constituyen su muestra fotográfica. Fue al Broad Peak de Paquistán, ubicada frente al K2 (“la montaña más difícil de la Tierra”, según las palabras de Lucero).

“Fui guiando a un británico al Broad Peak, pero llegó un momento en que él no pudo seguir y bajó. Yo seguí hasta donde pude, pero nuevamente las condiciones climáticas me impidieron hacer cumbre”, relató. En esa expedición tuvo una pérdida significativa de equipo.
Volver a vivir

En 2011 le tocó vivir “la experiencia más traumática”, tal como la describe el propio Nacho.
“Estaba en el Himalaya, en la montaña Manaslu -que en sánscrito significa ‘La montaña del espíritu’-.
 
Estaba a 7.400 msnm, en el día previo a hacer cumbre, y el 3 de octubre de 2011 a las 15 tuve un infarto. Recuerdo que me desplomé, se me cayó el agua y empecé a bajar. En la evacuación me ayudó un sherpa y gente que estaba por ahí y cuando llegué a uno de los campamentos, que no son como los del Aconcagua, me encontré con dos médicos.
 
Cuando les conté que había tenido un infarto, no creyeron que se tratase de algo tan grave y dijeron que tal vez eran gases. Y me bajaron en helicóptero. Pero siempre estuve consciente, nunca me desmayé ni nada”, recordó Lucero.

Ya en Katmandú, el 5 de octubre, estuvo en dos clínicas distintas y recién cuando observaron los electrocardiogramas advirtieron que efectivamente había sufrido un infarto masivo.
“Había sido un infarto por falla del tejido conectivo, algo a lo que están expuestos los deportistas de alto rendimiento. Los médicos me dijeron que yo tendría que haber muerto después de algo así, y que lo que me permitió seguir vivo fue la circulación periférica del corazón”, prosiguió.

Como si todo esto ya no fuese complicado, el 9 de octubre, al momento en que lo iban a operar, Nacho Lucero sufrió un ACV.

“Perdí el lenguaje, mis mecanismos de interpretación, todo. Hoy me estoy rehabilitando en el lenguaje y desde lo cardiovascular también. Estoy con una estrategia farmacológica para evitar aneurismas y regenerar el tejido. Estoy trabajando en rehabilitación en el Hospital Universitario para desarrollar estructuras neuronales desde el acto, el cerebro y el corazón”, indicó.

El corazón de Nacho se está adaptando de a poco, los soplos van desapareciendo al igual que las arritmias, más teniendo en cuenta que apenas volvió a Mendoza llegó a tener 17.000 arritmias diarias.

El juego como rehabilitador

Más allá del tratamiento farmacológico, la base de la rehabilitación es lúdica.

“Recurro al juego para estimular nuevos caminos, nuevas redes. Son juegos de complejización, empecé con puzzles, cartas y juegos de lenguaje. Hoy estoy con el ajedrez y la idea es buscar estimulación con otras actividades que nunca hacía. También estoy patinando”, destacó en diálogo con Los Andes.

Nacho volvió a nacer después de ese 3 de octubre y, a menos de un año del doble infarto, su evolución es notable y su vida es otra.

“Añoro la vida de montaña, de guía, las expediciones. Pero hoy la estoy reconfigurando y la readapto con charlas de supervivencia, motivacionales y trekkings cortos y de muy baja exigencia. Estoy estimulando la readquisición de estímulos, del lenguaje y quiero que mi experiencia le sirva a alguien. Intento dejar un mensaje con todo esto y es que siempre se puede, que hay que buscar otros caminos y que la rehabilitación está en uno mismo, aunque a veces necesites de la ayuda del otro”.

Con 38 años y toda su vida por delante, Nacho retomó su carrera de Letras en la UNCuyo y sigue viviendo en su casa de El Challao, donde también hace caminatas (al igual que en Cacheuta).

Está de novio con Mariana Alvarado y tiene bien claro que ella y su familia fueron fundamentales cuando estuvo en medio de esa “experiencia traumática”.
 
Su novia y su familia se encargaron de difundir a través de los medios y las redes sociales la situación de Ignacio y de llevar adelante la campaña de colecta de dinero para costear todo.

“Las únicas cosas que me quedaron después del infarto y el ACV fueron el humor y el afecto. Y en base a eso me reconstruyo”, sentenció.
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  1. grafico
    Fleur | 26/08/2012 | 02:41 hs
    grafico
    #5
  2. ...deberias agrear que a vos y a mucha gente ignorante como vos es dejo esa duda, ...fueron los ruos os que lararon la com idila de que no se llego a la luna para ocultare al pueblo mal informado que habian perdido la carrera espacial, lo siento por esa mentallidad tan ;imitada que tenes....hace siglos que la gente salio del oscurantismo, ya es hora que vos tambien lo hagas.
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  1. grafico
    vengadorverde | 25/08/2012 | 21:39 hs
    grafico
    #4
  2. Nacho, me parece muy digno el esfuerzo por recuperarte y estar en una constante búsqueda, es digno de un montañes sortear obstáculos y esforzarse permanentemente por alcanzar objetivos. Fleur es Usted un irrespetuoso al hacer un comentario en este foro sobre Neil Armstrong, a Usted le habrá dejado enseñanzas, a mi por ejemplo y a varios de los que ya tenemos muchos años, nos generó siempre la duda si alguna vez pisó la luna (Igor Lissov). Lo imposible es más un sueño que una realidad.
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  1. grafico
    Fleur | 25/08/2012 | 19:21 hs
    grafico
    #3
  2. Aprovecho este lugar para hacer un pequenio homenaje a Neil Armstrong...nos ensenio a todos los que nacimos despues de el que hay un limite para dejar de sonair y hacer realidades de lo imposible...
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  1. grafico
    ARGENTINOLANDIA | 25/08/2012 | 13:03 hs
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    #2
  2. SOBRE GUSTOS NO HAY NADA ESCRITO........
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  1. grafico
    iftifan | 25/08/2012 | 10:33 hs
    grafico
    #1
  2. Hace tiempo escuché un reportaje a Nacho Lucero que me pareció interesantísimo, iluminador. Porque en estos casos, más allá de la experiencia tremenda, lo que impacta es la actitud que tiene desde que empieza a bajar, no sólo de la montaña, sino a una suerte de infierno, que él transforma en una situación de crecimiento, de construcción nueva (que muchas veces no es lo mismo que ''re-construcción''). Voy a tratar de ir, creo que vale la pena sin duda. Mucha suerte!
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