Trabas en Brasil

Un nuevo requerimiento complicaría la entrada de aceite de oliva.

viernes, 17 de agosto de 2012
El primer día de agosto entró en vigencia una nueva exigencia del gobierno de Brasil que vino a sumar otra complicación al sector olivícola de Argentina.

La medida, que rige particularmente para los envíos de aceite de oliva al mercado brasileño obliga a presentar, acompañando cada remesa, un certificado de calidad con un informe técnico de un laboratorio cuya metodología de análisis sea aprobada por la autoridad brasileña.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Abastecimiento de Brasil (MAPA) había resuelto, a fines de enero de 2012, que este régimen entraría en vigencia desde el 1º de agosto pero, al parecer, los exportadores no se habían enterado. La medida rige para el aceite de oliva y aceite de orujo de oliva de cualquier origen que ingrese al mercado brasileño.

“Creo que nosotros nos hemos dormido”, dice Armando Mansur, presidente de la Asociación Olivícola de Mendoza (ASOLMEN).

Al tiempo que agrega que “no hay que interpretarla como una medida para arancelaria. Brasil está avanzando mucho en materia de normativas internacionales y en este caso está aplicando las normas del Consejo Oleícola Internacional; es decir que exigen normas COI, para que el aceite que ingrese a Brasil responda a los parámetros establecidos por ese organismo”.

Reglamento técnico

La medida en cuestión es la Norma Nº 1 del 30 de enero de 2012, del Ministerio de Agricultura de Brasil, por la que se fija un reglamento técnico para el aceite de oliva y de orujo de oliva. Este reglamento establece la clasificación de los aceites, las características y requisitos mínimos de calidad y el etiquetado que han de cumplir.

Al mismo tiempo, faculta a las autoridades competentes de ese país a realizar los ensayos pertinentes o a exigir informes de ensayo emitidos por parte de laboratorios autorizados por dichas autoridades, antes de su ingreso a Brasil. El cumplimiento de este Reglamento es obligatorio.

España reaccionó a tiempo, y tenía organismos preparados para cumplir esa exigencia (ver aparte). Inclusive Uruguay también estaría preparado para ello.

“Es Argentina la que se demora; nosotros somos los responsables, no Brasil”, dice Mansur. De un sondeo realizado por Fincas entre varias firmas exportadoras, surge que las empresas no conocían la normativa. De hecho, los empresarios se enteraron de la novedad cuando intentaron enviar mercadería apenas iniciado el mes de agosto. 

De todos modos, funcionarios del Departamento Mercosur de la Cancillería argentina y del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), habrían mantenido contactos con representantes del Ministerio brasileño de Agricultura y, según trascendió en el ámbito empresario argentino, los representantes de nuestro país se habrían mostrado muy comprometidos en encontrar una solución.

Posible salida

En Argentina hay laboratorios privados y oficiales que hacen esos análisis, pero tienen que compatibilizar criterios con Brasil, y eso no se ha realizado todavía. Trascendió que en el ámbito de la Cancillería argentina se propone que sea el INAL el lugar donde se realicen esos análisis, “pero ese organismo aduce no tener capacidad para hacerlo, porque está saturado de trabajo”, se lamentan los exportadores mendocinos.

Empresarios locales creen que, “de no ser así, habría que hacerlo con laboratorios privados o con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que, si bien no está en todo el país, dispone de un laboratorio muy bien equipado en Mendoza”.

Desde Buenos Aires, en tanto, algunas exportadoras aseguraron que la nueva norma brasileña es similar a la que ya se había aplicado a cervezas y jugos. En aquel caso, Brasil la instrumentó en etapas, por lo que algunos exportadores estiman que en este caso será igual. En tanto, y debido a la normativa actual de Argentina, creen que por ahora los análisis los haría el INAL dado que para incluir laboratorios privados hay que cambiar la norma local.

En principio, y a partir de coincidencias alcanzadas en conversaciones mantenidas por dirigentes de la Federación Olivícola Argentina (FOA) con representantes de Cancillería y del INAL,  algunas exportadoras de aceite de oliva habrían resuelto mandar los embarques desde el 1º de agosto con los análisis del Anexo I realizados por el INAL. Si esos análisis son aprobados, Brasil no debería solicitar ningún análisis extra. Por otro lado, en el caso que el análisis del Anexo I diera mal, el mismo INAL no permitiría la exportación. Trascendió que ese organismo ya habría presentado al ministerio brasileño el formulario que se completará para cada embarque y estaría aguardando su aprobación.

Mientras tanto, en el INAL insistirían en las dificultades que van a tener para asumir esta tarea porque su laboratorio tiene mucho trabajo.
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