Cuentas provinciales impactadas por medidas nacionales

“Aunque nadie lo quiera reconocer, el problema de los menores recursos es grave, sobre todo los de origen nacional”

Edición Impresa: domingo, 29 de julio de 2012
Cuentas provinciales impactadas por medidas nacionales

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Por más que el ministro de Hacienda de la provincia, Marcelo Costa, se empeñó en dar números y estimaciones sobre el déficit en su visita a la Legislatura, para quienes saben leer los números queda claro que las cuentas públicas están fuertemente afectadas por la inflación, pero el ministro se encargó de evitar el tema y, cuando tuvo que afrontarlo, relativizó el problema diciendo: “Deberíamos debatir acerca de qué es inflación”.

El pobre Marcelo Costa sabe que cualquier cosa que diga al respecto merecerá un tirón de orejas desde Buenos Aires o, incluso, la acusación de traidor si reconoce que hay inflación. Pero lo cierto es que la cuentas públicas están claramente afectadas por las políticas nacionales: retención, coparticipación, inflación y perjuicios a la actividad económica local por las medidas restrictivas al comercio exterior y al manejo de divisas.

El gobernador Pérez había sido más dramático cuando anticipó algunos contenidos de la exposición del ministro, pero éste planteó el tema como delicado pero “manejable”.

En realidad es muy difícil entender cómo manejará, el gobierno mendocino, el problema del déficit. En principio, el Presupuesto preveía un déficit de 1.500 millones de pesos contabilizando aumentos de impuestos, una tasa de inflación superior al 9% y una tasa de crecimiento del 5%. En la estimación no estaban contemplados los aumentos salariales producto de las paritarias con los empleados estatales que, según los últimos cómputos, agregarían erogaciones adicionales por 1.500 millones de pesos más.

Tomado en forma lineal, uno podría proyectar así en $ 3.000 millones el déficit total, pero hay que recordar que ni la inflación será del 9% ni la economía crecerá un 5%. Ante estas perspectivas, el ministro sólo atina a decir, con mucha firmeza, que el déficit no superará los 1.500 millones de pesos. ¿Cómo lo hará?

Números desfasados

En realidad el gobierno tiene un problema doble, tanto de recursos como de erogaciones.
Por el lado de los recursos, se está dando un proceso inédito: habrá que ver qué impacto tiene en el futuro. Merced a los aumentos de impuestos provinciales, la recaudación de estos tributos muestra, en el primer semestre, un crecimiento del  55% comparado con el mismo período del año anterior, según se desprende de los datos disponibles de la página del Ministerio de Hacienda.

Por otra parte, los ingresos por regalías han experimentado un crecimiento del 25% en el primer semestre, aunque en la segunda parte podrían tener un crecimiento menor. Finalmente, los recursos provenientes de la coparticipación han tenido un magro crecimiento que no supera el 8% en el primer semestre.

La paradoja es que, en el primer semestre del año, los ingresos por coparticipación resultaron casi iguales al total recaudado por impuestos provinciales. Recordemos que no estamos hablando de eficiencia sino de montos ingresados, donde los aumentos de todos los impuestos provinciales han tenido un rol muy importante en el resultado alcanzado.

Es muy difícil proyectar con estos datos el comportamiento futuro de los ingresos. Muchas de las consecuencias de la caída de la actividad económica durante el segundo trimestre, probablemente se vean marcadas en el próximo semestre, el cual tiene pronóstico reservado.
Por el lado del gasto, el gobierno está sufriendo las consecuencias de la inflación en los insumos que compra para el funcionamiento de los hospitales o de la policía, así como los mayores costos que tiene que asumir en las obras públicas en ejecución.

Aunque nadie lo quiera reconocer, el problema de los menores recursos es grave, sobre todo los de origen nacional, pero a nadie se le ocurre reclamar la devolución del 15% de coparticipación que se retiene para financiar a la Anses y al Pami. Además, nadie contestará al jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien, con un descaro total, volvió a pedir a los gobiernos provinciales que administren bien, mientras el gobierno nacional puede recurrir al Banco Central o a la Casa de la Moneda.

Respecto del financiamiento, lo que se ha conseguido es parcial y equivale al 50% del déficit original previsto. Por eso los funcionarios prefieren no contestar cuando se les pregunta por el futuro y se limitan a decir que “están asegurados los sueldos de setiembre”. Las finanzas están mal y por las limitaciones políticas y las financieras, sumada a cierta impericia, los mendocinos estamos en manos de un  gobierno que se maneja “paso a paso”, es decir, sin planificación, sin proyección y sin planes. Es peligroso.

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