Hace cuarenta y tantos años

Edición Impresa: jueves, 19 de julio de 2012
Hace cuarenta y tantos años

Por Eduardo Ayassa - eayassa@losandes.com.ar

Casi todos saben que el 20 de julio de hace cuarenta y tantos años, el hombre, por primera vez, pisaba el suelo de la Luna, y seguramente este mes mucho se hablará sobre el tema. En Mendoza ese acontecimiento fue visto en blanco y negro, y varias horas después, por la pantalla del viejo Canal 7.

Y así el sueño que el escritor francés Julio Verne había imaginado en su libro “De la Tierra a la Luna”, 104 años antes, se hizo realidad.

Pero ese viaje a lo desconocido comenzó en una década en que el mundo fue invadido por la música de un grupo formado en Liverpool y los hippies, ese movimiento que se autodefinía como “contracultural, libertario y pacifista” y al que también se lo emparentó con el slogan “sexo y rock and roll”, ganaba cada día más adeptos.

Y en esos años “dorados” para muchos, uno de los más grandes boxeadores, Muhammad Alí, (Cassius Marcelllus Clay Jr., según su acta de nacimiento), se reveló contra el sistema y se negó a participar de la guerra de Vietnam, por lo que fue acusado de evasión militar y le quitaron el título máximo. Y en ese mismo país y en aquellos años, asesinaron a su presidente: John F. Kennedy.

En el extremo sur, más concretamente en nuestro país, mientras un banco como el Comercial de Buenos Aires se ofrecía para “cualquier negocio con la Luna”, comenzó un largo período de gobiernos no elegidos por la voluntad popular, aunque muchos lo apoyaron desde la clandestinidad. Así fueron separados de sus mandatos los presidentes Frondizi, Guido e Illia, en este caso sustituido por un golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía. Paralelamente, movimientos sindicales como la CGT o las 62 Organizaciones se fortalecieron con paros masivos, además de multiplicarse los reclamos de varios gremios por temas salariales.

Pero también había otro panorama. El rock aquí se comenzó a escuchar a mediados de los ’60, con la formación de un género musical conocido como progresivo, y que abrió las puertas al rock nacional cuando varios grupos empezaron a incorporar a su repertorio canciones en español sobre temas que preocupaban a la gente, en su mayoría, jóvenes. Los mismos que en las calles vestían de vaqueros, antecesores del jean, mientras que la bebida gaseosa por excelencia era la -importada- Bidú Cola.

Aquí, Mendoza tenía un solo canal de televisión y estaba en el edificio Gómez, desde donde Julio Rafael Rojo abrió la programación en febrero de 1961. El chileno Renato Lavagna obligaba a madrugar con su programa “Lo importante es levantarse” que, entre matracas y pitos, comunicaba las últimas noticias por “la LV 10”, junto a los pronósticos de don Bernardo Razquin, verdadero autodidacta y conocedor del tiempo.

El “centro” era la principal avenida donde se mostraba una variedad de comercios cuyos rubros iban desde los automóviles, con John A. Walker, concesionario Ford, hasta las grandes tiendas, entre ellas, El Guipur o Gath y Chávez, joyerías como El Trust Joyero Relojero y Escasany, ambas “importadas” de la metrópolis, junto a König, la muy buena versión local. Casa Muñoz ofrecía sus trajes por “un peso vale dos”, mientras que palas, ollas, tijeras, tornillos, clavos o destornilladores estaban en la ferretería Alsina.

El tranvía era el medio de transporte ideal y también el cómplice necesario de las “sincola”, mientras que las chicas suspiraban por los cadetes del Liceo Militar y unos y otros se juntaban en peñas o programas como “Guitarreando”, donde el bombo y la guitarra de Salta le ganaron un espacio a don Hilario Cuadros, al mismo tiempo que Armando Tejada Gómez, se comprometía con el Nuevo Cancionero Cuyano.

Han pasado cuarenta y tantos años... nada más y nada menos.

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