Toda la creación es merecedora de amor, ¿por qué discriminar?

La discriminación proviene de una resistencia a aceptar cualquier cosa que esté fuera de nuestras estructuras. Discriminamos en contra de lo desconocido, en contra de aquello con lo que no nos identificamos, que no corresponde a nuestra teología, nuestras ideas.

lunes, 25 de junio de 2012
Toda la creación es merecedora de amor, ¿por qué discriminar?

Por Isha

Para poder definirnos a nosotros mismos como individuos, debemos tener una personalidad. Dentro de esta personalidad estructuramos sistemas de creencias, pero en cuanto comenzamos a identificarnos con ellos, sentimos que tenemos que defenderlos, porque ahora definen quienes somos.

A medida que nos convertimos en amor-conciencia, nos damos cuenta que nuestros sistemas de creencias son simplemente ideas que hemos cultivado a lo largo de nuestras vidas. Empezamos a abarcar nuevas perspectivas con una mente ahora más abierta en lugar de un rechazo automático.

Cuando nos transformamos en amor, encarnamos todo. Cuando nos limitamos a nuestra personalidad y a los sistemas de creencias, no hay lugar en nuestras estructuras para nada más. ¿Cuántas de nuestras opiniones son realmente nuestras? En realidad muy pocas de nuestras convicciones vienen de nuestra experiencia directa, la mayoría son adoptados de nuestras familias y la sociedad en general.

Lo que es correcto en una parte del mundo puede ser considerado malo en otra. Lo que una generación rechaza, otra puede integrar. Tener varias esposas en algunas culturas es ilegal, mientras que en otras es un símbolo de riqueza.

El hecho de que una opinión sea generalizada no significa que sea válida, por ejemplo cuando todos pensaban que el sol giraba alrededor de la Tierra. Si lo buscas, podrás encontrar validación para casi cualquier opinión que tengas. La ilusión siempre confirmará tus temores, ya que funciona como un espejo imparcial, que te refleja de vuelta aquello en lo que te estás enfocando.

Si tienes un miedo o juicio, será fácil encontrar el apoyo externo que justifique tu prejuicio. Prejuicio significa ir a la guerra. Prejuicio significa estar defendiendo siempre una idea y justificando nuestra discriminación con la excusa de un bien mayor - para el mejoramiento de la humanidad, la voluntad de Dios.

Los "Ismos" son siempre justificados en los ojos del que los promueve. Históricamente, hemos lanzado bombas, luchado y sacrificado a fin de proteger nuestras creencias. No hagamos eso ya más. Cada vez que luchamos por una opinión, incluso dentro de nuestra familia más inmediata, estamos creando nuestra propia mini-guerra. El conflicto que percibimos en el mundo es sólo una manifestación de nuestra propia violencia interna.

A medida que comenzamos a elegir la alegría, aprendemos a amar la dualidad del mundo y las diferencias de los otros, sabiendo que son aspectos de nosotros mismos. Descubramos la ligereza de la risa y escribamos un nuevo relato para los libros de historia por venir. La naturaleza, con su infinidad de especies, colores y formas, abraza la diversidad. La naturaleza no niega ningún aspecto de sí, la belleza de sus paisajes radica en el contraste y la variedad.

Como la naturaleza, el amor también celebra la belleza de la diversidad. En lugar de percibir lo diferente como una amenaza, el amor no silencia ninguna voz. Todos los aspectos de la creación sirven. La destrucción instiga el renacimiento; el mundo danza de la tormenta a la calma en el flujo y reflujo de la evolución.

Con cada cambio, el mundo renace en una vibración superior, reafirmando los valores de la alegría y el amor, liberándose de la densidad del miedo. Mi abuela siempre tenía ideas fijas. Había enfrentado la escasez durante la Gran Depresión y después de mudarse a una vida abundante en la floreciente economía de Australia, aun estaba acostumbrada a la idea de la carencia.

Ella era capaz de caminar varios kilómetros muy feliz, si se trataba de escatimar y ahorrar unos centavos en una docena de bananas. Su condicionamiento gobernaba sus acciones y nunca cuestionó su relevancia en su situación actual, sus actos eran robóticos, así como sus opiniones e ideas.

Como mi abuela había sufrido dos guerras mundiales, automáticamente tenía prejuicios contra los alemanes y japoneses. Los vecinos de ambos lados de la casa donde me críe eran alemanes. Además, mi madre solía enseñar Inglés a estudiantes japoneses. Mi abuela, que vivió con mi familia durante mi infancia, murmuraba sus quejas y prejuicios en voz baja, manteniendo su opinión como algo valioso.

Curiosamente, sus opiniones no afectaban el cómo se relacionaba con los vecinos extranjeros. El perjuicio era en realidad sólo una idea en su cabeza! Se relacionaba con estas personas con la misma calidez y aceptación genuina como lo haría cualquier otro ser humano, pero insistía en que los alemanes y los japoneses eran gente mala.

Mi madre se rebeló contra los prejuicios de mi abuela, haciendo todo lo posible para ser de mente abierta - religiosa, política y étnicamente - yendo muy lejos para enseñar y servir a todos los grupos minoritarios en su mundo.

Estás acarreando lo repetido por generaciones? No es tiempo de renovarnos y elegir lo que el corazón nos dicta a cada individuo ahora, más allá de las ideas que ni siquiera sabemos de donde vienen o por qué. Si discriminas estás con miedo diciendo no, no es mejor elegir el amor y aprender confiando para así lograr vivir en paz?

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Extraído del libro VIVIR PARA VOLAR de Isha. EL AMOR SOBRE TODAS LAS COSAS de la misma autora, comparte grandes enseñanzas que tienen que ver con el prejuicio y la discriminación. Si quieres saber más visita www.isha.com o escríbenos a info@isha.com
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